Todo el mundo me dice q tome terapia , pero estoy cansada d escuchar la misma respuesta. En un mundo

Todo el mundo me dice q tome terapia , pero estoy cansada d escuchar la misma respuesta. En un mundo donde se tiene normalizado el canijo de género . Mi hija tiene 14 y ahora quiere definirse como hombre . Esto me tiene tan agotada emocionalmente , siento que ya no la quiero cerca de mi y no se cómo liderar con todo sin ser juzgada o llamada intolerante. Me siento sola y abrumada y cada vez q me abro solo recibo un " es parte de la adolecencia ," dejala ser ...cuando yo misma estoy pasando por humillaciones con sus desiciones. ME SIENTO PERDIDA, DEPRIMIDA Y SIN GANAS DE NADA .

80 respuestas


¡Hola! Gracias por compartir tu experiencia, entiendo que te preocupe la situación de tu hija y todo lo que sucede alrededor de ello. La terapia es un medio probado para tratar enfermedades como la depresión o la ansiedad, incluso para modificar conductas y romper paradigmas de crianza, sin embargo solo es un medio efectivo si el paciente esta dispuesto a llevar a cabo el tratamiento, si este no es tu caso, entonces tal vez podrías intentar sincerarte contigo misma definir de dónde proviene ese agotamiento emocional que refieres, ¿hasta dónde realmente te afecta lo que los demás piensen sobre tu hija? ¿Cuál es tu manera personal de pensar? ¿estarías dispuesta a cambiarla por el amor que le tienes? Por otro lado, tu hija es aun menor de edad, la terapia también puede ayudarla a tener más claridad en cuanto a su sexualidad, si es eso lo que te preocupa ¿por qué cerrarse a que ambas puedan recibir ayuda profesional? Muchas veces los medios de apoyo están a nuestro alrededor, pero también hace falta acción de nuestra parte para encontrar las soluciones adecuadas. Saludos.

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Es que muchas veces no se necesitamos respuestas, ni que nos digan qué hacer. A veces solo necesitas que te escuchen. Tú también estás pasando por un proceso, y necesitas un espacio para poder expresar lo que sientes sin ser juzgada, un espacio de contención, para poder procesar todo lo que estás atravesando. Asistir a terapia, no porque estás mal tú, sino como un espacio de contención y acompañamiento. Eres una madre que está intentando comprender, no necesitas tener todas las respuestas desde el primer día.


Entiendo por qué estás agotada. Y antes de decirte “toma terapia”, quisiera decirte algo diferente: lo que estás viviendo merece ser escuchado, no juzgado ni reducido a una frase como “es parte de la adolescencia”. Desde la terapia familiar sistémica, no miraríamos solamente a tu hija ni intentaríamos encontrar “qué está mal en ella”. Miraríamos a toda la familia, porque cuando uno de sus miembros atraviesa un cambio importante, el sistema familiar completo se mueve: aparecen miedos, preguntas, duelos, conflictos, inseguridades y también nuevas formas de relacionarse. Tu hija tiene derecho a explorar quién es y cómo quiere nombrarse, pero tú también tienes derecho a sentir confusión, miedo, tristeza, enojo o incluso un duelo por las expectativas que tenías sobre su futuro. Tener emociones difíciles no te convierte automáticamente en una madre intolerante. Lo importante es no permitir que ese dolor termine rompiendo el vínculo entre ustedes. En lugar de preguntarnos únicamente: “¿Cómo hago para que mi hija cambie?”, o “¿Cómo hago para aceptar todo esto inmediatamente?”, podemos preguntarnos: ¿Cómo podemos atravesar este proceso sin dejar de ser familia? Andolfi habla de la importancia de entrar en el mundo de la familia con respeto, curiosidad y humanidad. Eso implica escuchar las voces de todos: la hija, la madre, el padre y las relaciones que rodean a la familia. No se trata de imponer una postura, sino de comprender qué está ocurriendo en los vínculos y qué necesita cada integrante para sentirse seguro y escuchado. También quiero detenerme en algo que dijiste: “Me siento perdida, deprimida y sin ganas de nada.” Eso merece atención propia. No tienes que esperar a estar al límite para pedir ayuda. Buscar acompañamiento no significa que estés equivocada ni que alguien vaya a convencerte de pensar de determinada manera; significa que tú también necesitas un espacio donde puedas hablar libremente, elaborar lo que estás viviendo y recuperar tus recursos como madre. Y algo muy importante: no tienes que resolver hoy toda tu relación con la identidad de tu hija. Primero hay que cuidar el vínculo. Las conversaciones profundas pueden darse poco a poco, cuando ambas estén menos heridas y puedan escucharse sin sentirse amenazadas. No estás sola ni eres una mala madre por sentirte así. Estás atravesando una situación que te está desbordando y necesitas apoyo, no juicio. Si decides buscar acompañamiento, yo consideraría especialmente un proceso de terapia familiar, donde no solamente se trabaje con “la adolescente”, sino con las relaciones, los sentimientos y las necesidades de toda la familia.


Buenas tardes, gracias por compartirnos tu experiencia, gracias por compartirnos tu experiencia, te sugiero el iniciar tu proceso psicoterapéutico familiar en donde podrás hablar de como te sientes sin ser juzgada, posteriormente puedas escuchar a tu hija el como se siente, por que es que se quiere definir como hombre, desde cuando se a sentido así o si solo es por moda, hacerle saber a tu hija el como te sientes, las humillaciones que has pasado, que ella pueda descubrir si eso es en verdad lo que quiere, además de que ambas trabajen en su comunicación, y su confianza, quedo a tus ordenes, saludos.


Independientemente de como se quiera nombrar alguien, lo importante es entender o descubrir que pasa con la persona, porque no se encuentra, no se define, porque no tiene un sentido de pertenencia. Puede que ambas estén compartiendo esa misma sensación de soledad y eso las abrume, y tal como lo dice, por lo que los demás dicen y esperan de ustedes. El hablar, el nombrar lo que se siente, lo que se carga (expectativas), eso ayuda a liberarse de ese peso, puede ser terapia, puede ser una charla entre ambas, de verdad escuchar, sin juzgar, conocerse y respetarse, lo que de camino a una mejor relación entre ustedes.

Lic. Hugo Enrique Castillo

Lic. Hugo Enrique Castillo

Psicólogo

Ciudad de México

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Aquí hay dos procesos que conviene separar: lo que su hija está viviendo respecto a su identidad y lo que todo esto está generando emocionalmente en usted. No tiene que tener todas las respuestas ahora ni resolver de inmediato cómo acompañarla. Sin embargo, hay algo importante en lo que menciona: sentirse perdida, deprimida, agotada y sin ganas de nada. Eso merece atención por sí mismo. Un espacio terapéutico no tendría que servir para juzgarla ni para decirle simplemente “déjela ser”, sino para ayudarla a comprender qué le está ocurriendo, recuperar estabilidad y encontrar una manera más saludable de relacionarse con su hija mientras ambas atraviesan este proceso.


Gracias por tu honestidad. Lo que sientes no es falta de amor, es duelo. Estás despidiendo a la hija que imaginabas, y duele. Además, estás enfrentando esto en un contexto de violencia y cansancio de género, donde tu dolor no siempre es validado. La terapia no es para que te digan qué hacer, sino para que puedas decir lo que sientes sin ser juzgada. No necesitas tener todas las respuestas, necesitas un espacio para ti, la psicoterapia podría ser ese espacio.


Si no quieres ser juzgada puedes dejar de juzgar tambien. Las personas necesitan AMOR, COMPRENSION Y RESPETO empesando por TI MISMA.... AUTOESTIMA para comprender y encontrar soluciones que permitan descubrir fortalezas AMOR CONCIENCIA, MOTIVACION Y CONFIANZA liberandote de la depresion y desmotivacion. Cada creencia o pensamientos generan emociones y acciones negativas. TU HIJA en este dilema es cuando mas necesita AMOR. Una terapia con las 2 seria de gran utilidad y benefico a ambas. MIS MEJORES DESEOS.

Lic. Teresa López Cano

Lic. Teresa López Cano

Psicólogo

Álvaro Obregón

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Buenas tardes: Puedo entender el cómo se siente ante una situación tan difícil. Quizás las respuestas y/o opiniones recibidas. -ante una problemática de este tipo es muy importante acudir a un profesional especializado en Sexologia Clínica y que atienda adolescentes pues la identidad sexogenérica cuando está alterada es algo que se vivencia desde la primera infancia. Sugiero consulte usted a Profesional de Sexología Clínica. Abierta a responder sus inquietudes. Saludos cordiales.

Mtra. Mary Carmen Herrera Perez

Mtra. Mary Carmen Herrera Perez

Psicólogo

Atizapán de Zaragoza

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Lo que está viviendo suena realmente agotador. Y quiero empezar diciéndole algo importante: tener sentimientos de miedo, confusión, tristeza, enojo o incluso vergüenza ante una situación que no comprende no la convierte automáticamente en una mala madre ni en una persona intolerante. Está atravesando un cambio que probablemente ha cuestionado muchas de las ideas que tenía sobre su hija, sobre la adolescencia, sobre la crianza y sobre lo que imaginaba para su familia. También puedo entender que se sienta humillada o expuesta ante las decisiones de su hija. Sin embargo, una parte importante de ese sentimiento puede estar relacionada con la propia vulnerabilidad que usted está experimentando frente a algo que le resulta desconocido y difícil de comprender. El proceso de identidad de género de su hija no es un reflejo de su capacidad como madre ni significa que usted haya fracasado en su crianza. Es importante recordar también que las personas trans han vivido históricamente situaciones de rechazo, censura, violencia y discriminación. Esto ha tenido consecuencias muy serias en su bienestar y seguridad. Por eso, aunque para usted este proceso pueda resultar desconcertante o doloroso, para su hija puede representar una búsqueda importante de quién es y de cómo necesita ser reconocida. Esto no significa que usted tenga que entenderlo todo de inmediato, que no pueda tener dudas o que tenga que dejar de sentir lo que siente. Usted también necesita un espacio para procesar este cambio. Lo que sí puede ser importante es procurar que su desconcierto no se convierta en rechazo hacia su hija. Hay una responsabilidad que sí corresponde al adulto: usted es su madre y su tutora, y desde ese lugar puede ofrecerle algo que probablemente ella necesita profundamente mientras atraviesa esta etapa: seguridad, paciencia, escucha y amor. No tiene que tener todas las respuestas; puede aprenderlas durante el proceso. Y algo muy importante: usted tampoco tiene que vivir esto sola. Existen profesionales capacitados para acompañar tanto a adolescentes en procesos relacionados con su identidad como a sus familias. Un proceso de acompañamiento individual para usted y, cuando sea adecuado, un espacio de terapia familiar pueden ayudarles a comprender lo que está ocurriendo, mejorar la comunicación y encontrar una manera de atravesar esta etapa sin que ninguna de las dos tenga que sentirse sola u oprimida por lo desconocido. Por lo que expresa —“me siento perdida, deprimida y sin ganas de nada”— considero especialmente importante que usted también reciba atención y apoyo profesional, no para convencerla de algo, sino para que tenga un espacio seguro donde pueda hablar de todo lo que está sintiendo sin ser juzgada. Pedir ayuda no significa que esté renunciando a sus dudas, a sus límites o a su papel como madre. Significa que está buscando herramientas para poder acompañar a su hija sin perderse usted misma en el proceso.


A ver, creo que entiendo un poco más lo que estás viviendo. Tienes una hija adolescente y justamente está en una etapa de exploración y autodescubrimiento, por lo que quizá en este momento todavía no podamos saber qué tan definido estará todo esto para ella en el futuro. Como papás, creo que podemos acompañar ese proceso, poner ciertos límites cuando sea necesario y, sobre todo, tratar de mantener abierto el vínculo con nuestros hijos. También entiendo que para ti esto puede ser preocupante, confuso y emocionalmente agotador. Y no creo que sea suficiente decirte simplemente “es parte de la adolescencia, déjala ser”, porque tú también estás pasando por algo y tienes derecho a sentirte abrumada. Cuando mencionas que has vivido humillaciones por sus decisiones, sí me gustaría entender un poco más a qué te refieres, porque es algo que mencionas de manera muy general y no quisiera asumir qué está ocurriendo. Por lo que me cuentas, quizá más que pensar en cómo hacer que tu hija cambie o deje de explorar estas cosas, sería importante revisar qué puedes hacer tú con todo lo que estás sintiendo y cómo puedes acompañarla sin que esto termine rompiendo la relación entre ustedes. Y entiendo que en este momento la terapia probablemente no te parezca una opción, sobre todo porque estás cansada de que sea la respuesta que recibes de todo el mundo. No quiero insistirte simplemente con un “ve a terapia”. Pero si notas que este malestar está llegando al punto de sentir que ya no quieres tener cerca a tu hija, que estás deprimida o sin ganas de nada, sí considero importante que puedas buscar algún tipo de apoyo profesional, no para que alguien te diga qué pensar sobre tu hija, sino para que tengas un espacio donde puedas trabajar lo que tú estás viviendo, sin ser juzgada.


Siento mucho que estés pasando por esto. Puedes amar profundamente a tu hija y, al mismo tiempo, sentir rechazo, duelo, confusión, enojo o no saber cómo manejar todos los cambios. Una cosa no cancela la otra. También habrá que ver como responder a las humillaciones, poner limites si eso te lastima. Y bueno, no esta demás comentarte que en el trabajo terapéutico no se trata de que te digan como sentirte, al contrario es darle un lugar a tus sentimientos y angustia y encontrar posibilidades de que te sientas mejor.

Lic. Yavidia Ayala

Lic. Yavidia Ayala

Psicólogo

San Pedro Garza Garcia

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Es muy válido que te sientas así. Por un lado, tu hija está atravesando un proceso en el que está tratando de entender y expresar quién es, pero también tú estás viviendo muchas emociones, dudas y situaciones que pueden ser muy difíciles de manejar como mamá. Creo que es importante escuchar y acompañar a tu hija, pero también que tú tengas un espacio donde puedas hablar de todo lo que estás sintiendo, sin ser juzgada ni recibir simplemente un “es parte de la adolescencia”. Tú también necesitas ser escuchada y acompañada en este proceso.


Entiendo que estés cansada de que todo se reduzca a “toma terapia” o “déjala ser”. Lo que estás viviendo como mamá también puede ser muy abrumador, y eso no te convierte automáticamente en una persona intolerante ni en una mala madre. Puedes estar confundida, tener miedo, sentir duelo por las expectativas que tenías y al mismo tiempo seguir queriendo a tu hija. Quizá ahora no necesitas que alguien te diga qué pensar, sino un espacio donde puedas expresar todo esto sin sentirte juzgada. Y algo importante: que hoy te sientas tan deprimida, agotada y sin ganas de nada merece atención. No tienes que cargarlo sola.


Parece que más que necesitar que alguien vuelva a decirle “déjala ser”, necesita un espacio donde pueda hablar de lo que esta situación está produciendo en usted sin sentirse juzgada. Puede querer profundamente a su hija y, al mismo tiempo, experimentar confusión, enojo, miedo o incluso rechazo frente a algo que le resulta difícil comprender. Sin embargo, sería importante separar dos cosas: lo que su hija está intentando expresar acerca de sí misma y lo que eso despierta en usted. Hay algo de su mensaje que también merece atención: dice sentirse perdida, deprimida, agotada y sin ganas de nada. Buscar un espacio para usted no tendría que significar que alguien vaya a convencerla de pensar de determinada manera; puede ser un lugar para comprender qué le está pasando, elaborar todo lo que esta situación moviliza y encontrar una manera de relacionarse con su hija que no implique anular lo que usted siente ni rechazarla a ella.


Entiendo su frustración. Claro que ir a terapia es valioso, pero que alguien más lo diga no suele ser un motivador suficiente, debe quererlo usted. Si usted quisiera ir a terapia por la situación que atraviesa, debe saber que es para mejorar su propio bienestar emocional, independientemente de las decisiones que tomen las personas en su entorno. Saludos.

Lic. Constanza Nieto

Lic. Constanza Nieto

Psicólogo

Tlajomulco de Zuñiga

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Lo que estás sintiendo merece ser escuchado y atendido con seriedad. No estás obligada a sentirte bien con todo de inmediato, ni a tener todas las respuestas solo porque eres mamá. Entiendo tu confusión pues no hay un manual para ser padres ni alguien es experto siendolo. Más allá de las decisiones o la identidad que tu hija está explorando, percibo que tú también estás viviendo un proceso emocional muy intenso: cansancio, miedo, confusión, tristeza y posiblemente una sensación de pérdida de la relación que conocías con ella. y para poder ayudarla necesitas estar bien tu primero. Lo importante en este momento es no tomar decisiones desde el agotamiento o la desesperación. El vínculo puede estar atravesando una etapa difícil, pero eso no significa que esté perdido. Se puede trabajar en comprender lo que está ocurriendo, mejorar la comunicación y encontrar una manera de acompañarla sin que tú tengas que anularte emocionalmente. No tienes que cargar con todo esto sola. Buscar un espacio terapéutico no debería significar que alguien te juzgue o te diga qué debes pensar para recuperar herramientas y enfrentar esta situación desde la calma, por que una mente en calma puede ver todas las posibilidades. No estás sola, y pedir ayuda no significa que seas una mala madre. Significa que estás reconociendo que esta situación te ha rebasado y que también mereces ser acompañada. Dentro de ti están todas las herramientas que necesitas para salir adelante de esta situación, con gusto podemos ayudarte.


Lo que usted siente también necesita un lugar donde pueda existir sin ser juzgado. Acompañar a una hija que está explorando su identidad puede despertar miedo, enojo, tristeza e incluso una sensación de pérdida. Si se siente deprimida, sola y sin ganas de nada, buscar apoyo para usted no tendría que significar resignarse ni que alguien le diga “déjala ser”, sino tener un espacio donde realmente puedan escucharla y ayudarla a comprender qué está viviendo.


Dos cosas, la terapia es un acompañamiento, para que enfrentes mejor determinada situacion, te da nuevas herramientas para crecer y manejarte mejor en un futuro, dos, te sugiero primero realices algún ejercicio que te guste, te ayudará a bajar tu ansiedad, te en cuenta que no podemos cambiar las cosas o las personas, pero si podemos cambiar nosotros y tener una vida mas plena. Y aun cuando no quieras escucharlo, un terapeuta te puede ayudar mucho.


Hola. Por lo que describes, considero importante diferenciar dos situaciones: una propuesta de colaboración profesional y la insistencia después de que tú ya expresaste claramente que no deseas participar. Tienes derecho a decidir con quién estableces relaciones laborales, comerciales o profesionales, y no necesitas justificar reiteradamente una negativa. Cuando una persona ya ha dicho “no” de manera clara y la otra continúa presionando, el problema deja de ser cómo explicar mejor la decisión y pasa a ser cómo establecer y sostener el límite. También me parece relevante que menciones que esta situación ocurrió mientras acudías con él como paciente. Si durante una consulta dental te sentiste presionada, incómoda o cuestionada por no aceptar una propuesta comercial, es comprensible que esto haya generado malestar, ya que en ese momento tú estabas acudiendo a recibir un servicio profesional, no a negociar una relación comercial. Desde el punto de vista psicológico, te sugeriría trabajar una comunicación asertiva: breve, firme y sin entrar nuevamente en explicaciones. Por ejemplo: “Agradezco la propuesta, pero ya he decidido que no deseo participar. Mi decisión es definitiva y le pido que respete este límite”. Después de comunicarlo claramente, no es necesario continuar argumentando ni intentando convencerlo de que tu decisión es válida. Si la insistencia continúa, puedes valorar tomar mayor distancia e incluso elegir a otro profesional para tu atención dental si eso te hace sentir más segura y cómoda. Poner un límite no significa ser grosera, desagradecida o conflictiva. Un límite saludable consiste en reconocer qué estás dispuesta a aceptar y qué no, comunicarlo con respeto y actuar de manera congruente cuando ese límite no es respetado.


Hola. Entiendo que se sienta agotada y abrumada. Lo que está viviendo como madre no necesita ser reducido a un simple “es parte de la adolescencia” ni tampoco significa que usted sea una persona intolerante por tener dudas, emociones difíciles o necesitar tiempo para procesar los cambios de su hija. A los 14 años puede existir un proceso de exploración respecto a la identidad y la forma en que una adolescente desea expresarse. Como madre, usted puede necesitar orientación para comprender este proceso y, al mismo tiempo, aprender a manejar sus propias emociones y mantener una comunicación saludable con ella. **Acompañar a su hija no significa que usted tenga que dejar de lado lo que siente.** También es importante diferenciar entre aceptar que su hija está explorando quién es y pretender que usted tenga que comprender o resolver todo de inmediato. Es un proceso para ambas. Por otra parte, menciona sentirse deprimida, sola, agotada y sin ganas de nada. Esto sí merece atención, independientemente de la situación familiar. No porque “el problema sea usted”, sino porque **usted también necesita un espacio donde pueda hablar sin ser juzgada y recibir herramientas para afrontar lo que está viviendo**. Una intervención psicológica puede ayudarle a trabajar la comunicación con su hija, establecer límites adecuados, manejar la culpa y el miedo al juicio de los demás, y recuperar recursos emocionales para afrontar esta etapa. Si estas sensaciones de tristeza, desesperanza o falta de ganas han aumentado significativamente, sería recomendable realizar una valoración profesional para conocer qué está ocurriendo y qué tipo de apoyo necesita en este momento.


Saludos. Entiendo que estés agotada. Lo que estás viviendo no se resuelve simplemente con un “déjala ser”. Tú también necesitas un espacio para expresar lo que estás sintiendo sin ser juzgada. Pregúntate: ¿qué necesitas escuchar en este momento?, ¿cómo te gustaría que reaccionaran los demás cuando hablas de lo que estás viviendo? El proceso terapéutico es para ti, no para cambiar las decisiones de tu hija. No se trata de normalizar todo, sino de aprender a vivir esta situación desde la calma, reconocer qué puedes y qué no puedes controlar y establecer los límites que necesitas dentro de tu casa. También es importante encontrar una forma de comunicarse: no se trata solamente de entenderla a ella, sino de que ella pueda entenderte a ti, para que ambas puedan convivir respetando los límites de cada una desde el amor de madre e hija. Contar con un acompañamiento profesional neutral puede ayudarte, porque hay cosas muy íntimas que necesitan trabajarse en un espacio seguro, sin esperar que los demás las comprendan ni exponerte a críticas. Puedes amar a tu hija y separar ese amor de la identidad que ella decida. Si te sientes deprimida, agotada y sin ganas de nada, no tienes que llevarlo sola. Si lo deseas, escríbeme y con gusto puedo orientarte sin compromiso, de forma presencial o en línea.


Es una respuesta normal de las familias de personas que quieren cambiar de género. No es sencillo también para las personas que deciden hacerlo. He atendido a varias personas que han realizado dicho cambio. Tal vez te puedan ayudar los grupos de ayuda de familiares que han cambiado de género.


Hola!! Es entendible que estes agotada y que necesites algo más que un “déjala ser” o “toma terapia”. Lo que sientes no te hace intolerante: estás atravesando una situación que te genera dolor, confusión y mucha soledad. Puedes trabajar en cómo acompañar a tu hija sin invalidarla, pero también sin invalidarte a ti y poner límites. Saludos.


Es muy importante que te atiendas psicológicamente para aprende a sobrellevar esto y no perjudicar tu relación materno-filial con tu hija. Mientras más insistas, ella se mantendrá en su posición,


No creo que sea suficiente decirle “déjalo ser” o “es parte de la adolescencia”. Usted está describiendo un nivel importante de agotamiento, tristeza y conflicto con su hija, y eso también necesita atención. A los 14 años pueden existir procesos de exploración y cambios importantes en la identidad, pero no es necesario resolver inmediatamente todas las preguntas sobre el futuro. Sí es importante mantener abierta la comunicación, escuchar qué significa para su hija identificarse de esta manera y evitar que el desacuerdo termine deteriorando el vínculo entre ustedes. La terapia no tendría que servir para juzgarla, obligarla a pensar de determinada manera ni para cambiar la identidad de género de su hija. Puede ayudarle a trabajar su propia tristeza, enojo, miedo y sensación de humillación, y a encontrar una manera más saludable de relacionarse con ella aun cuando actualmente le resulte difícil comprender o aceptar lo que está ocurriendo. Además, menciona sentirse deprimida, sola y sin ganas de nada. Eso sí justificaría buscar atención psicológica para usted, especialmente si estos síntomas son persistentes o están interfiriendo con su funcionamiento cotidiano.

Mtro. Marcos Vizuet

Mtro. Marcos Vizuet

Psicólogo

Ciudad de México

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lamento mucho por lo que estas pasando, no debe ser nada fácil, pero efectivamente necesitas apoyo terapéutico, porque pareciera que vives a tu hija como una extensión tuya y no como un individuo independiente, todo lo que estas viviendo tiene mas que ver en como lo procesas , que en lo que realidad esta pasando, al final tu hija encontrara su camino y tu tienes que vivir el tuyo, enojada o aceptando, ojala tomes alguna terapia, yo creo que la hipnosis te seria de mucha ayuda para poder entenderte y entender a tu hija.

Lic. Carmen Davison H.

Lic. Carmen Davison H.

Psicólogo

San Andres Cholula

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La adolescencia es una etapa de confusión, donde se adolece de identidad, es decir, donde predomina el no saber lo que se desea en realidad. por esta razón se choca con la autoridad, sobretodo, con la madre en la mayoría de los casos. Por otro lado a ud. le lastima que no quiera ser mujer, como ud.


Te lo digo con el corazón en la mano: Hay una frase célebre de un psicólogo que plantea que "no podemos cambiar lo que nos ocurre, pero sí la manera en la que lo interpretamos". Entendiendo que el caso por el que atraviesas tiene muchas aristas, yo si te recomendaría hablar con un terapeuta, para trabajar el porqué estás viviendo este proceso de esta manera (perdida, deprimida y sin ganas de nada", como dices. Más allá de las razones que tenga tu hija, ella ahorita está en una etapa donde necesita certeza de sus padres. Por ejemplo, certeza de que no la van a dejar de querer por ser quien es (lo que sea que eso signifique). Preguntarte por reaccionas con esta intensidad, por lo menos te permitirá transitar esta etapa con menos carga emocional, independientemente de las decisiones que tome tu hija. Te mando un saludo y espero que estén bien.


buenos dias, antes que todo tener ideas diferentes no es algo intrínsecamente malo, lo que hacemos con ellas (conductas) es donde radica el problema. lo mas importante que se tendría que abordar es de donde viene ese rechazo, ya sea para cambiarlo o lidiar con el, nadie te puede obligar a pensar algo, así como tu tampoco puedes obligar a nadie a pensar lo que tu quieres. lo mas importante en este momento es respetar la decicion de tu hija y tratar de escucharla sin juzgarla


Buenas tardes. Entiendo que esté muy agotada, ya que parece que no solamente está lidiando con los cambios que está atravesando su hija, sino también con estos sentimientos de soledad, miedo, culpa, presión social y la sensación de que nadie está escuchando o comprendiendo lo difícil que pueda ser para usted. En este caso, lo que parece abarcar mucho de esta situación, puede ser la manera en cómo se está interpretando, así como las creencias que pueda tener respecto a este tema, y dentro de este proceso cognitivo de cómo lo pensamos, llega una respuesta emocional como lo que describe de deprimida y sin ganas de nada. Lo más importante es abordar estos pensamientos para ver cómo se podría trabajarlo, y poder evitar que se tenga un malestar ya sea emocional o conductual.


Comprendo tu agotamiento y la enorme soledad que sientes, lo que estás experimentando no es simple intolerancia, es un proceso de duelo y crisis familiar que merece ser validado sin juicios. Es normal sentirte rebasada, deprimida y desconectada emocionalmente cuando el proyecto de vida que tenías para tu hija cambia drásticamente y sientes que el entorno minimiza tu dolor con frases hechas. Te comparto algunos pasos para abordar esta situación: Valida tu propio duelo, estás viviendo la pérdida de la expectativa que tenías sobre el futuro de tu hija, permitirte sentir enojo, tristeza, incredulidad, miedo, etc, y toma en cuenta, que establecer una distancia con tu hija no te hace mala madre; es la respuesta natural a un shock emocional de esta magnitud. Separa tu amor del conflicto, el deseo de alejarla es una defensa ante el dolor que te causan sus decisiones, pero sería importante que pudieses darte cuenta de que la identidad de género no anula quien es tu hija, ella es la misma persona, sólo cambiará su expresión de género. No necesitas estar de acuerdo con su identidad actual para mantener un vínculo básico de cuidado y de amor filial, pero sí necesitas darte un espacio para respirar sin sentir que cada interacción es una batalla o una humillación. Busca un espacio de descarga incondicional, podría ser con un profesional con enfoque sistémico familiar que te sostenga a ti, valide tu depresión y te ayude a procesar el enojo sin juzgarte como intolerante, pero en algún momento, cuando estés lista podrás trabajar la aceptación. Estás exhausta porque estás cargando con el peso de guiar a alguien más mientras tú misma te sientes perdida, el primer paso no es resolver la identidad de tu hija, sino recuperar tus propias fuerzas. Me gustaría saber: ¿Cuáles son las situaciones o decisiones específicas de tu hija que te hacen sentir más humillada o vulnerable? ¿Cuentas con alguna red de apoyo (pareja, amigos, familiares) que te escuche sin juzgarte? Si decides ir a terapia sería importante enfocarte en estrategias específicas para establecer límites en casa que protejan tu paz mental mientras atraviesas esto, y que tu hogar siga siendo un espacio seguro para todos. Si deseas trabajar en estos temas, con gusto puedo acompañarte, ya sea de forma presencial o en línea. ¡Saludos!


Que tal buen día, gracias por compartir. Lo que estás viviendo puede ser muy doloroso, y no significa que seas una mala madre ni una persona intolerante. Estás enfrentando un cambio que no esperabas y necesitas también un espacio para procesarlo. A los 14 años pueden existir procesos de exploración de identidad, pero lo más importante ahora es no convertir la situación en una lucha entre tu hija y tú. Puedes no tener todas las respuestas y, al mismo tiempo, mantener el vínculo, escucharla y establecer límites cuando sea necesario. Si además te sientes deprimida, sola y sin ganas de hacer nada, eso merece atención por sí mismo. No tienes que resolverlo sola ni esperar a que la situación empeore. En consulta podemos trabajar lo que estás sintiendo, entender qué está pasando en la relación con tu hija y ayudarte a recuperar estabilidad sin juzgarte.


Entiendo que estés agotada, además que resulta frustrante sentir que cada vez que intentas hablar de lo que estás viviendo la respuesta sea simplemente “toma terapia” o “es parte de la adolescencia”. A veces, necesitamos sentirnos escuchados y comprendidos, antes de buscar solucionar. Lo que estás viviendo como mamá despierta muchas emociones: miedo, confusión, tristeza, enojo, preocupación y hasta sentimientos que quizá te cuesta reconocer. Tenerlos no significa que seas una mala madre ni que seas intolerante. Al mismo tiempo, tu hija también está atravesando un proceso importante de construcción de su identidad, y ambas experiencias pueden ser atendidas con respeto. No tienes que tener todas las respuestas ni resolverlo todo de inmediato. Creo que sería importante que pudieras encontrar un espacio donde hablar de lo que esto está significando para ti, sin sentirte juzgada ni obligada a pensar o sentir de determinada manera. No necesariamente para que alguien te diga qué hacer con tu hija, sino para que puedas entender lo que te está pasando y encontrar una manera de acompañarla sin dejarte a ti misma de lado. Y quiero decirte algo con especial cuidado y respeto: cuando dices que te sientes deprimida, perdida y sin ganas de nada, no quisiera minimizarlo. Si esta sensación se vuelve muy intensa o aparecen pensamientos de hacerte daño o de no querer seguir, por favor busca apoyo inmediato y no permanezcas sola. No estás obligada a tener claridad hoy. Puedes ir paso a paso.


Lamento que esté atravesando una situación tan agotadora. Sus sentimientos de confusión, miedo, tristeza o duelo por los cambios que está viviendo en la relación con su hija no la convierten automáticamente en una mala madre; usted también necesita un espacio de apoyo, sin juicios, para procesarlos. Al mismo tiempo, para su hija puede ser muy importante sentirse segura y querida mientras explora cómo nombrarse y expresarse. Puede decirle: “Te quiero y quiero entenderte. Aunque todavía estoy procesando todo, no voy a dejar de apoyarte”. No tiene que resolver hoy todas sus dudas ni tomar decisiones inmediatas; sí conviene escucharla, preguntarle qué necesita y acordar juntos aspectos como el nombre, los pronombres, la escuela y su seguridad. La terapia puede ser útil, pero busque a un profesional con experiencia en adolescencia y diversidad de género que trabaje con la joven y con la familia, no alguien que intente forzarla a cambiar su identidad. La atención afirmativa y el apoyo familiar se relacionan con mayor bienestar, mientras que el rechazo y la estigmatización pueden aumentar el sufrimiento psicológico. Usted menciona sentirse deprimida y “sin ganas de nada”. Si ha pensado en hacerse daño, en desaparecer o teme no poder mantenerse a salvo, busque apoyo urgente con algún especialista de salud mental. Como toda crisis, habrá que dejarla fluir de la mejor manera, sin embargo, tampoco tiene porque hacerlo sola. Siempre hay opciones e información que permitan dar cabida a condiciones de bienestar y mejora.


Puedo imaginar que te sientes abrumada y juzgada por las decisiones que ha tomado tu hija. ¿Como crees que se sienta ella? ¿Como crees que se sienta el rechazo de sus seres queridos?. Ambas desde su posición guardan emociones y sentimiento en donde probablemente ambas no han podido escucharse incluso mirarse sin juicios ni cuestionamientos. El reto es aceptarse tal cual son mirándose como madre e hija haciendo a un lado las voces externas. El vínculo lo tendrán toda la vida, voces externas también pero madre e hija son insustituibles. Sugiero el acompañamiento de un especialista para que puedan sanar este quiebre.


Hola. Lo primero que quisiera decirte es que lo que estás sintiendo también merece un espacio donde pueda ser escuchado sin juzgarte. No tienes que tener todas las respuestas en este momento ni resolver inmediatamente lo que está ocurriendo con tu hija. Sin embargo, hay algo importante: una cosa es lo que tu hija está expresando actualmente acerca de su identidad y otra es el impacto emocional que esta situación está teniendo en ti. Ambas cosas necesitan atención, pero no necesariamente de la misma manera. Tu hija tiene 14 años y está atravesando una etapa de construcción y exploración de su identidad. No es necesario apresurarse a etiquetar lo que está ocurriendo, pero tampoco sería recomendable ridiculizarla, confrontarla constantemente o hacerle sentir que perderá el amor de su familia por expresar lo que siente. Lo más importante ahora es mantener abierto el vínculo y poder escuchar qué significa para ella decir que quiere identificarse como hombre, desde cuándo se siente así, cómo lo está viviendo y qué necesita de ustedes. Al mismo tiempo, tú estás diciendo algo que me parece muy importante atender: “me siento perdida, deprimida y sin ganas de nada”. Eso va más allá de estar de acuerdo o en desacuerdo con las decisiones de tu hija. Habla de que tú también estás sufriendo y necesitas apoyo. Acudir a terapia no tendría que significar que alguien va a decirte “déjala ser”, juzgarte como intolerante o convencerte de pensar de determinada manera. Un buen espacio terapéutico debería permitirte hablar incluso de las emociones que te resulte difícil admitir: miedo, enojo, tristeza, vergüenza, culpa, confusión o sensación de pérdida, sin convertir a tu hija en la responsable de regular todo ese dolor. También puede ayudarte a distinguir entre acompañar y estar de acuerdo con todo. Acompañar significa poder seguir comunicándote con tu hija, proteger el vínculo y tomar decisiones de manera informada mientras ambas atraviesan este proceso. Por eso, más que recomendar únicamente terapia para tu hija, consideraría muy valioso un acompañamiento para ti y, eventualmente, orientación familiar con un profesional que tenga experiencia trabajando con adolescentes y familias. Y algo muy importante: si ese “no tengo ganas de nada” ha llegado a convertirse en pensamientos de que no vale la pena vivir, deseos de desaparecer o hacerte daño, no esperes a resolver primero la situación familiar. Busca ayuda profesional o de emergencia de manera inmediata. No tienes que resolver hoy quién será tu hija en el futuro. Lo urgente ahora es que ninguna de las dos quede emocionalmente sola y que puedan atravesar este momento sin destruir el vínculo entre ustedes. Espero haber sido de ayuda.


Hola! Comprendo que una situación así puede llegar a ser abrumadora, definitivamente necesitas un espacio donde puedas platicarlo sin sentirte juzgada y puedas ser honesta con tus sentimientos, para poder trabajarlos, sobre todo creo que estas pasando por un duelo de perder a tu hija por decirlo de alguna manera. Considero que si trabajas todas estas emociones puedas sentirte mejor. Saludos

Mtra. Paola Millán Bellido

Mtra. Paola Millán Bellido

Psicólogo

Ciudad de México

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Hola. Lo que describes parece estar siendo muy doloroso y agotador para ti. Y creo que hay algo importante que diferenciar: una cosa es el proceso que está viviendo tu hija respecto a su identidad, y otra muy distinta es lo que este proceso está generando en ti como madre. Tus sentimientos de confusión, miedo, tristeza, enojo o incluso rechazo no te convierten automáticamente en una mala madre ni significan que tengas que resolverlo todo de inmediato. Tampoco considero adecuado reducirlo simplemente a "es parte de la adolescencia" o decirte únicamente "déjala ser". A los 14 años pueden existir muchas preguntas y cambios respecto a la identidad, y lo importante es poder acompañarlos sin apresurarse a sacar conclusiones, pero tampoco ignorando lo que está ocurriendo. En este momento quizá la prioridad no sea decidir qué definición tendrá tu hija, sino recuperar un poco de estabilidad emocional y cuidar el vínculo entre ustedes. Puedes aprender a poner límites, expresar tus propias emociones y desacuerdos de manera respetuosa y, al mismo tiempo, evitar que el conflicto termine convirtiéndose en rechazo o distanciamiento definitivo. Además, cuando dices "me siento perdida, deprimida y sin ganas de nada", sí considero importante tomar muy en serio tu bienestar. No te lo digo como una respuesta automática de "ve a terapia", sino porque parece que estás atravesando una situación que te está sobrepasando y necesitas un espacio donde puedas hablar sin ser juzgada y donde también se pueda valorar cómo se encuentra tu estado de ánimo. Una intervención psicológica no tendría que consistir en convencerte de pensar de determinada manera ni en decirte simplemente que "aceptes todo". Puede ayudarte a comprender lo que estás viviendo, procesar el duelo o los cambios que estás experimentando respecto a las expectativas que tenías para tu hija, aprender a comunicarte con ella y encontrar una manera de acompañarla sin dejar de cuidar tus propias necesidades y límites.


En Psicoterapia el orden de los factores sí afecta el producto: el primer paso importante es atender la depresión y el desgaste emocional; posteriormente revisar en qué condiciones una adolescente de 14 años está tomando decisiones, es decir si existen las medidas suficientes de autocuidado para poder respaldar su definición, ya que más allá de "dejarla ser", la identidad se va construyendo y reafirmando a partir del tipo de relaciones sociales y dirección que se pueda dar, no es tan simple como asumir que es una etapa y no hay nada qué hacer.


Entiendo que estés agotada y que te resulte frustrante escuchar una y otra vez “toma terapia”, especialmente cuando sientes que nadie está escuchando realmente lo que tú estás viviendo. Lo que estás experimentando como madre también merece un espacio. No tienes que tener todas las respuestas ni significa que seas una mala madre por sentirte confundida, enojada, triste o incluso por necesitar distancia en algunos momentos. Al mismo tiempo, es importante poder diferenciar entre lo que tú estás sintiendo ante los cambios de tu hija y el proceso de identidad que ella está intentando comprender. No quisiera decirte simplemente “déjala ser” o “es parte de la adolescencia”, porque eso no resuelve lo que estás viviendo. Hay que poder trabajar ambas cosas: que tu hija pueda explorar quién es y, al mismo tiempo, que tú puedas expresar tus miedos, límites, preocupaciones y el impacto que todo esto está teniendo en ti, sin ser juzgada. Podemos trabajar desde un espacio donde no tengas que llegar con una postura definida ni tengas que sentir que alguien va a señalarte como intolerante. Primero necesitamos entender qué estás viviendo, qué situaciones te han hecho sentir humillada, qué necesitas como madre y cómo puedes acompañar a tu hija sin dejar de cuidar tu propio bienestar. Y quiero tomar con seriedad algo que mencionas: que te sientes deprimida, sola, abrumada y sin ganas de nada. Antes que cualquier otra cosa, me gustaría saber cómo estás y qué tan intenso se ha vuelto ese malestar. “Cuando dices que estás sin ganas de nada, ¿te refieres a sentirte agotada y desmotivada, o has llegado a pensar en hacerte daño o en no querer seguir viviendo?” No tienes que resolver todo esto hoy. Podemos irlo abordando paso a paso.

Mtro. Oscar Valdes

Mtro. Oscar Valdes

Psicólogo

Ciudad de México

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Hola, te ofrezco mi terapia, es una terapia que brinda un acompañamiento cálido, respetuoso y sobre todo efectivo en los resultados. Mis pacientes estan encantados con los resultados, depresión, ansiedad, pensamiento obsesivo, etc. Se resuelven, saludos.


Es completamente entendible que se sienta muy deprimida, y no creo que juzgarla sea una buena intervención Si es cierto que estas nuevas generaciones su manera de rebelarse es con estas múltiples sexualidades, inclusive identificarse con animales etc... Y a nuestras generaciones nos parece completamente sacado de lugar Pero, es como cuando los Baby Boomers decían que el rock era satanico, ahora somos los boomers del momento diciendo que eso está mal Aunque nuestra logica nos diga que está mal, no lo está, es algo narciso de nuestra parte juzgarlos, yo le aconsejaría hacer las paces con el tema, dejarle hacer su vida a su hija como ella desee, aparte yo creo que entre mas presión meta más lo va a hacer, es su manera de rebelarse, en cambio si no le da importancia puede que eso merme la conducta Toca aceptar las nuevas generaciones y no comportarnos como los boomers, no repetir este ciclo eterno de la generación más vieja criticando a la nueva, las nuevas generaciones no están mal solo no nos identificamos ya que crecimos en distintas epocas


Entiendo por qué estás cansada de escuchar únicamente “ve a terapia” o “déjala ser”. Cuando estás emocionalmente rebasada, esas respuestas pueden sentirse más como una forma de silenciar lo que tú estás viviendo que como verdadera ayuda. Puedes amar profundamente a tu hija y, al mismo tiempo, sentir miedo, enojo, confusión, tristeza o incluso rechazo frente a algo que no comprendes o que rompe con la idea que tenías de su futuro. Tus emociones necesitan un espacio donde puedan ser nombradas sin que inmediatamente seas juzgada. Pero hay una diferencia importante entre lo que sientes y lo que haces con eso. Tu hija tiene 14 años y está atravesando una etapa de construcción de identidad. No necesitas tener hoy todas las respuestas ni entender perfectamente lo que está viviendo, pero sí cuidar que tu dolor, tu miedo o la sensación de humillación no terminen convirtiéndose en rechazo hacia ella. Cuando dices “siento que ya no la quiero cerca”, ahí hay algo que merece atención. No porque seas una mala madre, sino porque probablemente has llegado a un nivel de saturación emocional en el que ya no puedes procesar esto sola. Un proceso terapéutico no tendría que servir para convencerte de pensar de determinada manera ni para repetirte “acéptalo”. Tendría que ayudarte a comprender qué parte de esta situación toca tus propios miedos, expectativas, creencias y duelos; recuperar estabilidad emocional y aprender a relacionarte con tu hija sin perderte tú ni romper el vínculo con ella. También me parece importante atender lo que dices sobre sentirte deprimida y sin ganas de nada. Eso no debe quedar en segundo plano. Si notas que cada vez te cuesta más funcionar, aislarte aumenta o aparecen pensamientos de hacerte daño o de no querer seguir viviendo, busca ayuda profesional inmediata. Quizá ahora no necesitas decidir quién tiene razón. Primero necesitas recuperar suficiente calma para poder preguntarte: “¿cómo acompaño a mi hija en algo que todavía no comprendo, sin abandonarla y sin abandonarme a mí misma?”.


Entiendo por qué estás cansada de escuchar simplemente “ve a terapia”. Parece que lo que necesitas no es que te digan que estás mal por sentirte así, sino tener un espacio donde puedas hablar de todo lo que esto está movilizando en ti sin sentirte juzgada. Que tu hija esté atravesando preguntas sobre su identidad puede movilizar muchas cosas en una madre: miedo, confusión, duelo por ciertas expectativas, preocupación por el futuro e incluso enojo. Sentir esas emociones no te convierte automáticamente en una mala madre ni significa que no quieras a tu hija. Desde una mirada psicoanalítica, no se trata solamente de decirte “déjala ser” ni de decirte qué deberías pensar. También podemos preguntarnos qué significa para ti lo que está ocurriendo, qué has perdido o temes perder y cómo está cambiando el vínculo entre ustedes. Y hay algo que sí merece atención: dices sentirte deprimida, sola y sin ganas de nada. No tienes por qué atravesar ese agotamiento en silencio. Un espacio terapéutico puede ser justamente un lugar para poder poner en palabras todo esto, sin tener que llegar primero con las respuestas.


La terapia puede ayudarte no a “aceptar todo”, sino a encontrar cómo acompañarla y, al mismo tiempo, cuidar de ti.Y si ese “deprimida y sin ganas de nada” se relaciona con pensamientos de hacerte daño o de no querer vivir, busca ayuda profesional inmediata.


Gracias por compartirlo. Entiendo que estés agotada, confundida y herida. No es fácil acompañar a una hija de 14 años que está explorando su identidad mientras tú también estás intentando comprender lo que ocurre y lidiar con comentarios o situaciones que te hacen sentir juzgada y humillada. Que ella se identifique como hombre no significa que hayas fallado como madre ni que tengas que entenderlo todo de inmediato. Al mismo tiempo, tus emociones también importan. Puedes necesitar tiempo, información y apoyo para procesarlo sin que eso te convierta automáticamente en una persona intolerante. Lo importante es intentar no descargar ese dolor sobre ella ni hacerla sentir rechazada, porque a esta edad el apoyo familiar puede ser muy significativo para su bienestar. Podrías decirle algo como: “Te quiero y quiero entenderte. Puede que necesite tiempo para procesar todo esto, pero no quiero que sientas que estás sola. También necesito aprender cómo acompañarte mejor”. Si ella prefiere otro nombre o pronombres, puedes intentar respetarlos mientras sigues elaborando tus propias emociones. También es válido establecer límites sobre cómo hablar del tema con otras personas y pedirle que te explique qué necesita de ti. No tienes que resolverlo sola ni aceptar cualquier trato de los demás. Busca un espacio de apoyo para ti con un profesional que tenga experiencia en adolescencia, identidad de género y acompañamiento familiar, no para cambiarla ni convencerte de nada, sino para ayudarte a comprender, comunicarte y cuidar tu salud emocional. También pueden ser útiles grupos de apoyo para madres y familias. Lo que mencionas sobre sentirte deprimida, perdida y sin ganas de nada merece atención. Si aparecen pensamientos de hacerte daño, de no querer vivir o sientes que no puedes mantenerte a salvo, busca ayuda urgente en los servicios de emergencia de tu país o contacta de inmediato a alguien de confianza. No estás sola, y pedir apoyo no significa que estés fallando como madre. Estoy a tus órdenes con la terapia de sexualidad clínica, yo veo identidad de género y acompaño en su desarrollo con otra especialista, ya una vez esté completamente estable


Hola, buen día. Más allá del tema de género, me llama la atención que escribiste sentirte pérdida, deprimida y sin ganas de nada, lo cual parece un nivel importante de sufrimiento emocional en ti que merece ser atendido. En ese sentido, acudir con un profesional no tendría como objetivo juzgarte ni convencerte de una postura, sino ofrecerte un espacio donde puedas hablar de tu miedo, enojo, cansancio e incluso de las expectativas que quizá sientes que estás perdiendo respecto a tu hija. Por otro lado, es importante separar dos cosas: una cosa es que tú necesites tiempo, información y apoyo para procesar lo que está ocurriendo, y otra es que tu hija perciba rechazo, humillación o pérdida del vínculo precisamente en un momento en el que también puede sentirse vulnerable. Te recomiendo buscar psicoterapeutas infantiles o psicoterapeutas con enfoque sistémico familiar para que puedan acompañarlas sin descalificar a ninguna de las dos. Saludos.

Lic. Karla Reyes

Lic. Karla Reyes

Psicólogo

Ciudad de México

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El hijo que más nos choca es por qué hay algo que nos refleja de nosotros y de lo que esperamos de ellos es solo una expectativa

Lic. Claudia Lara Martínez

Lic. Claudia Lara Martínez

Psicólogo

Oaxaca de Juárez

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Puedo entender que estés cansada de recibir respuestas que sientes que simplifican lo que estás viviendo. Decirte únicamente “déjale ser” o “ve a terapia” probablemente no alcanza a recoger todo lo que está pasando dentro de ti. Puedes amar a tu hija y al mismo tiempo sentir confusión, miedo, enojo, tristeza o incluso necesitar tiempo para procesar algo que no esperabas. Sentir esas emociones no significa que tengas que resolverlas inmediatamente ni que tengas que tener hoy todas las respuestas. Quizá el primer paso no sea decidir quién tiene razón, sino entender qué es lo que esto está significando para ti: ¿qué sientes que estás perdiendo?, ¿qué es lo que más miedo te da?, ¿qué parte de esta situación estás viviendo como una humillación?, ¿qué necesitarías para poder acercarte a tu hija sin dejar de reconocer lo que tú también estás sintiendo? También me parece importante no pasar por alto que dices sentirte perdida, deprimida y sin ganas de nada. Eso merece atención por ti, independientemente de lo que esté ocurriendo con tu hija. Un acompañamiento psicológico no tendría que ser un espacio para juzgarte ni para decirte simplemente que aceptes algo. Puede ser un lugar para comprender lo que estás viviendo, trabajar esas emociones y encontrar una manera de relacionarte con tu hija que cuide el vínculo mientras tú también atraviesas tu propio proceso.


Entiendo que esté cansada de escuchar respuestas simplistas. Aquí hay dos situaciones distintas: lo que su hija está viviendo respecto a su identidad y el impacto emocional que esto está teniendo en usted. La CIE-11 aborda las condiciones relacionadas con la identidad de género buscando evitar la estigmatización, y el DSM-5 centra la atención clínica en el malestar y no en la identidad por sí misma. Desde la terapia cognitivo-conductual sería importante trabajar pensamientos como “esto me humilla” o “ya no la quiero cerca”, porque pueden aumentar la tristeza, el enojo y el distanciamiento. Los conflictos entre padres e hijos también pueden generar afectación emocional, conductual y familiar significativa. No se trata de obligarla a pensar de determinada manera ni de juzgarla como madre, sino de ayudarla a recuperar estabilidad emocional, entender lo que siente y encontrar una forma de relacionarse con su hija sin perderse usted misma en el proceso. Si la tristeza, el agotamiento y la falta de ganas continúan, sería importante valorarlos profesionalmente. Con gusto puedo acompañarla a trabajar esta situación paso a paso.

Lic. Carlos Franco

Lic. Carlos Franco

Psicólogo

Guadalajara

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Sería buena idea que tanto tu hija como tu tuvieran acompañamiento en este proceso. Tu hija, en una terapia, podría profundizar sobre sí misma de manera más acompañada y tú podrías pasar por este proceso sin culpa y menos agotada. El acompañamiento terapéutico podría ser un gran apoyo para ambas.

Mtra. Atziri Avila

Mtra. Atziri Avila

Psicólogo

Álvaro Obregón

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¡Hola! Soy la psicóloga Krishna Avalos. Gracias por compartir lo que estás viviendo. Se percibe mucho cansancio emocional, sensación de soledad y preocupación por lo que está ocurriendo con tu hija. También entiendo que escuchar repetidamente “toma terapia” puede sentirse insuficiente cuando lo que necesitas es sentirte escuchada y encontrar herramientas concretas. Respecto a tu hija, a los 14 años puede existir un proceso de exploración de la identidad y expresión de género. Esto no significa que tengas que tener todas las respuestas ni que debas tomar decisiones inmediatas. Tampoco sería adecuado reducirlo simplemente a “una etapa”. Lo importante es poder escuchar qué está viviendo ella, qué significa para ella identificarse como hombre y qué necesita en este momento, sin presionarla para definirse de una determinada manera. También es válido que tú tengas dudas, miedo, enojo o dificultad para procesar lo que está ocurriendo. Acompañar a tu hija no significa que tengas que dejar de lado tus propias emociones. Un espacio terapéutico para ti podría ayudarte precisamente a trabajar lo que estás sintiendo y encontrar herramientas para afrontar esta situación. Y hay algo que sí considero importante valorar: si ese “no sé cómo seguir” o “sin ganas de nada” incluye pensamientos de no querer vivir, hacerte daño o sentir que ya no puedes mantenerte segura, busca atención profesional inmediata. No tienes que resolver hoy todo lo relacionado con la identidad de tu hija. Primero pueden trabajar en comprender lo que está pasando, cuidar el vínculo y procurar que ambas tengan un espacio seguro para expresar lo que sienten.


Entiendo que estés cansada de escuchar siempre la misma respuesta. Estás viviendo muchas emociones a la vez y también necesitas un espacio donde tú puedas ser escuchada, sin ser juzgada ni etiquetada. Acompañar a tu hija no significa dejar de sentir, ni tienes que tener todas las respuestas ahora. También tienes derecho a sentir miedo, confusión, tristeza o agotamiento. Más que decirte simplemente “déjala ser”, creo que sería importante acompañarte a ti para que puedas comprender lo que estás viviendo y encontrar una manera de estar cerca de tu hija sin dejarte a ti misma de lado. Y si hoy te sientes deprimida y sin ganas de nada, no minimices lo que estás sintiendo. Mereces apoyo y un espacio para ti. Un abrazo.


Hola buen día, entiendo y lamento mucho que te sientas de tal forma. Entiendo que te canse esuchar la misma respues, más estas aqui buscando ayuda. Lo que puedo recomendarte es el acompañamiento de un profesional de la salud mental, más que nada porque te sientes deprimida. Tambien puede ayudarte a comprender el proceso que tu hija esta pasando, porque quizá asi como tu te sientes, asi de mal puede que ella se este sintiendo. Que mejor que pasar por un proceso tan dificil como es la identidad con la familia.


Sé que estás agotada de que te manden a terapia, pero quiero replantearte para qué sirve. No necesitas ir a terapia para que un profesional te diga cómo ser más "tolerante" o para que te obliguen a celebrar una situación que hoy te duele. Necesitas atención psicológica para ti, como un refugio radicalmente seguro donde puedas llegar a decir "estoy harta, estoy enojada y me siento humillada" sin que nadie te juzgue, te cancele o te dicte cómo deberías sentirte. Tu prioridad ahora no es resolver la identidad de tu hija, sino rescatarte a ti misma de la depresión y el agotamiento. Solo cuando recuperes tu energía vital y tengas un espacio donde tu dolor sea validado, tendrás la claridad necesaria para saber cómo reestructurar la relación con ella desde la calma y no desde la desesperación.


Es necesaria la terapia familiar.


Es muy lamentable la situación por la que está usted pasando y lo primero que me llama la atención para darle una primer respuesta es que, si algún "profesional" de la salud emocional ha emitido un juicio hacia usted de "intolerante" ese profesional está cometiendo actos fuera del código ético profesional de la psicología, al menos en México. La Sociedad mexicana de Psicología es el organismo que ha definido dicho código ético que le define al profesional del a psicología cuáles son los límites para el respeto a los pacientes. Ahora bien, en cuanto al asunto familiar que describe que afecta a casa vez más familias es ese choque conceptual acerca del género y las elecciones de las preferencias sexuales, aunado a la etapa de la adolescencia que, como la palabra misma lo define, los individuos están en un p eriodo en el cual "adolescen" de capacidades diversas en este "puente" entre la niñez y la primera juventud. Definitivamente es importante que usted reciba ayuda, sin determinar de antemano "lo que debe de hacer", que usted aclare y reflexione su postura ante esta elección de su hija, pero sin ninguna presión externa a usted, lo cual al parecer ha sido un primer gran obstáculo, Es decir, dejar de escuchar lo que los demás le dicen y quieren ellos que usted haga o decida, y trabaje con usted misma en esa o esas decisiones que tiene que afrontar, no que deba de tomar la alternativa que otros le indiquen, porque eso sería una falta de respeto de eusted misma a su integridad emocional.


Buen día. Entiendo su molestia, ya que para usted representa la pérdida de su hija, el cómo la percibe, lo que esperaba de ella, incluso en cómo la ha nombrado. Es como si usted estuviera pasando por la pérdida de todo lo que estaba depositando en su hija, en efecto, no se trata de intolerancia, sino de lo que usted está perdiendo de ella en esta decisión. Yo sí le recomendaría poder acudir a un espacio terapéutico para que pudiera hablar de ese rechazo que está teniendo hacia ella y el dolor que usted está sintiendo por la situación.

Mtra. Cathia Pérez Gutiérrez

Mtra. Cathia Pérez Gutiérrez

Psicólogo

Santiago de Querétaro

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Tu hija necesita orientación con un buen psicólogo. Mucha de estas situaciones son aprendidas por las ideologías que escucha en redes sociales . No estoy de acuerdo con lo que dice la gente, cada persona es una individualidad hermosa. Tu hija es muy joven y no puede tomar desiciones cono un cambio de género sin tu consentimiento, así que escúchala y dile que cuando llegue el momento podrá tomar una decisión con respecto a su cuerpo. Mientras refuerza que es preciosa, que la amas y valoras su presencia como persona. Hazle saber cómo te sientes y llora con ella , no grites, no impongas y no la juzgues. Solo ámala como es . Sabes que pasará ? No! Nadie lo sabe lo que sí sé es que necesita apoyo y acompañamiento . Se sincera sin ofender y sin juzgar. Si quieres escribe lo que sientes y después lo lees y mira cuáles de las ideas puedes expresar sin lastimar . Mucha suerte


Entiendo que la situación que atraviesas con tu hija ha movido emociones profundas. Es posible que las expectativas que tenías sobre su sexualidad no coincidan con lo que convencionalmente se espera; sin embargo, es importante recordar que la identidad y la vivencia de la sexualidad le corresponden a cada individuo. Como madre, la pauta más recomendable es adoptar un rol de acompañamiento: apoyarla para que explore con seguridad si esto es realmente lo que desea, asegurar que cuente con información confiable y velar por el cuidado de su salud física y emocional durante su proceso. Por otro lado, respecto a los sentimientos de pérdida y tristeza que experimentas, resulta fundamental mirarlos con compasión hacia ti misma. Es saludable revisar de dónde surgen estas emociones, ya que con frecuencia están ligadas a la elaboración del duelo por las expectativas no cumplidas respecto al proyecto de vida de los hijos. Te sugiero buscar un espacio de acompañamiento profesional individual. Trabajar en ti te permitirá clarificar tus propios objetivos de vida y consolidar el rol de una madre "suficientemente buena": aquella capaz de brindar un sostén seguro mientras permite que su hija descubra de manera autónoma sus propios intereses y su sexualidad.

Mtra. Maribel Bonilla López

Mtra. Maribel Bonilla López

Psicólogo

Santiago de Querétaro

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Parece que estás viviendo un conflicto muy intenso entre el amor que sientes por tu hija, tus propias creencias y la dificultad de comprender sus decisiones. Puedes necesitar apoyo sin que eso signifique que eres una mala madre o una persona intolerante. La terapia podría ser un espacio para trabajar lo que esta situación está movilizando en ti, aprender a relacionarte con tu hija desde el respeto y, al mismo tiempo, cuidar tus propios límites y bienestar emocional. Y si te sientes deprimida, sin ganas de nada o rebasada, también es importante atender cómo estás tú, no solo lo que está viviendo tu hija.


Lo que vives suena a una crisis de duelo y sobrecarga: no solo está cambiando la identidad de tu hija/adolescente, también se tambalean la imagen que tenías de ella, tus expectativas, tu rol de madre y tu lugar frente a los demás. En un contexto donde el tema de género se ha vuelto un campo de batalla social, es fácil sentirse atrapada entre “aceptar todo” o ser señalada como intolerante; por eso cada comentario de “es la adolescencia, déjala ser” te cae como una negación de tu dolor. Que estés agotada, deprimida, sin ganas y queriendo tomar distancia emocional no significa que seas mala madre: significa que estás acumulando miedo, confusión, vergüenza, enojo y soledad sin un espacio seguro para elaborarlo. Aun así, conviene separar dos cosas: tu sufrimiento es real y merece atención, y el proceso de tu hija no es un acto dirigido a humillarte, aunque así se sienta por la presión externa y por lo que toca de tu historia. La terapia no debería servir para que te digan “acéptalo y cállate”, sino para que puedas nombrar tu duelo, poner límites a comentarios ajenos y decidir cómo acompañar sin romper el vínculo ni traicionarte. Buscar apoyo especializado en género y dinámica familiar, y también apoyo individual para ti, puede darte herramientas para lidiar con esto sin quedarte sola; si la desesperanza o la falta de ganas de vivir se intensifican, pide ayuda en salud mental cuanto antes. No estás perdida para siempre: estás atravesando una tormenta muy fuerte que necesita acompañamiento, no juicios.

Mtro. Enrique Ruiz Gerardo

Mtro. Enrique Ruiz Gerardo

Psicólogo

Gustavo A Madero

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Hola. Entiendo que te sientas muy sola, cansada y rebasada por todo esto. A veces no ayuda que te respondan únicamente “déjala ser” cuando tú también estás viviendo un proceso emocional muy fuerte. Quizá lo que necesitas no es que te digan qué sentir, sino un espacio donde puedas hablar con libertad, entender lo que te está pasando y encontrar una manera de cuidar el vínculo con tu hija sin descuidarte a ti. La terapia puede servir justamente para eso: acompañarte, no juzgarte.

Lic. David Missael Gongora Aguirre

Lic. David Missael Gongora Aguirre

Psicólogo

San Nicolás de los Garza

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Gracias por expresar algo que te ha resultado tan difícil compartir. Escucho que te sientes sola, agotada y que, cuando buscas hablar de lo que estás viviendo, recibes respuestas que no te hacen sentir comprendida e incluso llegan a minimizar lo que sientes. Es comprensible que te sea muy difícil procesar lo que tu adolescente te ha compartido sobre su identidad. También es importante que tu puedas sentirse escuchada y querida mientras ustedes encuentran una manera de hablar de esto. No te presiones, no tienes que resolver todas las dudas en este momento. Las personas suelen recomendar terapia de manera despectiva, sin embargo acudir a atención psicología no quiere decir que lo que estas sintiendo este mal, es mas bien un espacio donde puedas hablar con libertad, comprender tus emociones y encontrar formas de cuidar tanto de ti como de la relación con tu adolescente, sin sentirte juzgada.


Hola, gracias por compartir algo que parece estar resultándote profundamente agotador. Puedo entender que estés cansada de escuchar únicamente “ve a terapia” o “déjala ser”, especialmente cuando tú también estás atravesando un proceso de confusión, miedo, tristeza y preocupación. Que tu hija de 14 años esté explorando o expresando una identidad de género distinta a la que esperabas puede movilizar muchas emociones en ti. Puedes sentir desconcierto, temor, duelo por las expectativas que tenías para ella o incluso enojo, y poder reconocer esas emociones no te convierte automáticamente en una mala madre ni significa que tengas que resolverlas de un día para otro. Al mismo tiempo, es importante separar **lo que tú estás sintiendo de lo que tu hija está viviendo**. La identidad de género no es considerada por las principales organizaciones pediátricas y de salud mental como un trastorno. En adolescentes que exploran su identidad, se recomienda contar con espacios donde puedan hablar de lo que sienten sin ser presionados para adoptar o abandonar una identidad determinada. Quizá ahora no necesitas que alguien te diga simplemente “acepta a tu hija”, sino un espacio donde puedas **hablar de tu propio proceso sin ser juzgada**, mientras aprendes a acompañarla. La terapia familiar o un profesional con experiencia en adolescencia y diversidad de género puede ayudar a que ambas puedan expresar sus preocupaciones, preguntas y necesidades, sin convertir la terapia en un intento de cambiar quién es tu hija. También puede ser importante revisar qué quieres decir cuando hablas de “humillaciones”. Si tu hija está siendo señalada, cuestionada o juzgada por otras personas, quizá parte de tu sufrimiento tenga que ver con la presión social que estás recibiendo como madre. Poder distinguir entre **lo que realmente está ocurriendo en casa y aquello que proviene de la mirada de los demás** puede ayudarte a encontrar un poco de claridad. Y hay algo que sí me gustaría tomar con mucha seriedad: dices sentirte deprimida, agotada y “sin ganas de nada”. No tienes que atravesar ese nivel de sufrimiento sola. Buscar apoyo para ti no significa resignarte respecto a tu hija; significa cuidar a la persona que también está atravesando esta situación: tú. No tienes que tener todas las respuestas ahora. Puedes estar aprendiendo, tener preguntas e incluso necesitar tiempo para procesarlo, mientras procuras que tu hija siga teniendo en casa un lugar donde pueda sentirse querida y segura.


Te invito a que te cuestiones si realmente merece la pena desgastarte así por toda esta situación. Y revisar si necesitas terapia porque todos te lo dicen o porque realmente quieres estar bien tú.


Te entiendo, estas pasando por un duelo con tu hija y te has sentido juzgada ,sin ganas de contar por lo que estas atravesando emocionalmente, muchas veces necesitamos que alguien nos acompañe ante un duelo o cambios, que nos escuche, ir a terapia muchas veces es esa liberación emocional y un volver a iniciar y construir, te invito a que tomes terapia, con gusto te puedo acompañar.


Hola. Lamento profundamente el nivel de agotamiento en el que te encuentras. Es totalmente comprensible que la recomendación de "ir a terapia" te suene vacía o frustrante cuando sientes que se utiliza como un consejo automático para desestimar lo que estás viviendo. Lo que estás experimentando no es una simple molestia: es un proceso de duelo, sobrecarga emocional y ruptura en el vínculo con tu hija. Cuando la realidad de un hijo cambia drásticamente respecto a las expectativas y la dinámica familiar, es natural atravesar etapas de shock, rechazo, enojo, incertidumbre y profundo cansancio mental. La falta de un espacio seguro para hablar sin ser juzgada o etiquetada suele intensificar la depresión y la sensación de aislamiento. Vale la pena aclarar algunos puntos sobre lo que estás viviendo: Tu dolor y tu agotamiento son reales: Sentir que "ya no la quieres cerca" o que la situación te supera no te convierte en una mala persona ni en alguien insensible; es el reflejo de un límite emocional rebasado y de una acumulación severa de estrés no procesado. Las respuestas simplistas no ayudan: Frases como "es solo una etapa" o "déjala ser" minimizan la complejidad del impacto que esta transición genera en ti, en tu vida diaria y en tu entorno. Un verdadero acompañamiento no minimiza tu vivencia ni te exige cambiar de opinión de la noche a la mañana. Un espacio para TI, no para complacer a los demás: Un proceso terapéutico serio y neutral no está para juzgarte, decirte qué sentir. Su propósito es ser un lugar seguro donde puedas desahogarte, procesar la tristeza y entender lo que estás viviendo y encontrar herramientas para cuidar de tu propia salud mental sin perder el piso. No tienes que atravesar esta tormenta sola ni aguantar el juicio de los demás. Cuidar de tu bienestar psicológico y procesar esta depresión es el primer paso para volver a sentir claridad y paz. Quedo a tu disposición si en algún momento deseas contar con un espacio seguro y libre de prejuicios para trabajar en tu bienestar.


debes de tomar terapia para recorrer este camino con amor de la mano de tu hija. es un proceso de reflexión y comunicación el dolor que sientes puede provenir de los prejuicios de la sociedad no de la falta de amor hacia tu hija. estas en en duelo que se te tiene que ayudar a recorrer para que proceses tus miedos de una manera hepática, saludable y con amor.


Completamente entendible tu agotamiento, si sugeriría un par de sesiones para trabajar quizá un duelo por expectativas, actualización sobre la comunidad LGBTQ+, cómo lograr respetar y cuidar el autoestima de tu hija. Trabajar en ti, fortalecer lazos familiares, cultivar la compasión y el amor bondadoso tambíen. Es fuerte, difícil y complejo todo el tema de las Identidades de Género. Te entiendo perfecto. Quedo a tus ordnes, Mar.


Le entiendo por lo que está pasando y puedo atreverme a observar que usted ama mucho a su hija. Quiero preguntarle algo, si su hija hubiera nacido sin brazos, la dejaría de amar? Si hubiera nacido ciega, o muda, la dejaría de amar? Si su respuesta es No la dejaría de amar, entonces le sugiero hacer lo mismo, no la deje de amar a ella y dígaselo con sinceridad. Después háblele que lo que no aprueba son sus conductas, pero a su hija la ama y amara siempre por el simple hecho de ser su hija. Usted tiene el derecho de expresar que hay conductas de los demás que no aprueba, pero a la esencia de la persona la ama. Acercarse a ella desde un lugar de aceptación y validación es amoroso y es posible que como familia acepten una terapia familiar que les permita darse cuenta de lo que tienen que trabajar

Mtra. María Elena  Junco Rey

Mtra. María Elena Junco Rey

Psicólogo

Naucalpan de Juárez

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Encuentro varias dimensiones en el relato. La primera es que, sin duda el género es uno de los mandatos culturales que tienen más fuerza y que -deconstruirlo- requiere intención y apoyo. La segunda es tu hija/o con su derecho a decidir... es complejo justo en un mundo con un mandato de género normalizado, tan fuerte, respetar sus deciciones no es fácil, de pronto conviene tener ayuda profesional para ello. y tercero, claro que estás agotada. Mi primer intuición es decirte que no lo vivas sola


No necesitas que te digan simplemente “acéptalo”; necesitas un espacio donde también puedas hablar de lo que esto está provocando en ti sin convertir la conversación en una lucha con tu hija. Es posible trabajar tu tristeza, enojo, miedo y sensación de pérdida, mientras aprendes a relacionarte con ella sin dañarla ni descuidarte emocionalmente. Si ya te sientes deprimida, aislada y sin ganas de nada, tu propio bienestar merece atención ahora. No tienes que resolver hoy quién debe cambiar; puedes empezar por recuperar tu equilibrio emocional.


Empieza por tratar de estar bien contigo, comprendo que es difícil que los demás entiendan tu sentir

Lic. Lourdes Renteria

Lic. Lourdes Renteria

Psicólogo

Santiago de Querétaro

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Buenas tardes, entiendo que te sientas agotada y perdida, sobre todo cuando intentas encontrar orientación y terminas escuchando las mismas respuestas que no parecen ayudarte a comprender lo que estás viviendo. Mira, más allá de preguntarnos si algo está bien o está mal, podemos empezar a cuestionarnos que es lo que nos sucede frente a eso, porque nos afecta tanto y que lugar ocupa en nuestra vida. El psicoanalisis puede ofrecerte un espacio para explorar estas preguntas, poner en palabras lo que estás sintiendo y encontrar una manera de afrontar esta situación sin que te rebase. No se trata de dejar de preocuparte por tu hija, ni de resignarte a lo que sucede. Puedes trabajar en comprender que te está pasando a ti, que es lo que más te duele de la situación y como quieres relacionarte con ella a partir de ahora, respetando que tu hija por el momento, parece estar tomando sus propias decisiones.


Hola. Al leer su mensaje, hay algo que me llama especialmente la atención: más allá de la situación con su hija, usted está expresando un agotamiento emocional importante y la sensación de que nadie está escuchando realmente lo que está viviendo. Y considero que eso también merece atención. Es posible amar profundamente a un hijo y, al mismo tiempo, experimentar miedo, confusión, frustración o dificultad para comprender algunas situaciones. Sentir estas emociones no la convierte en una mala madre; lo importante es qué hacemos con ellas. Hay algo que quisiera invitarla a reflexionar: ¿Qué parte de su sufrimiento proviene de las decisiones de su hija y qué parte de las expectativas, temores o significados que usted les está dando? No podemos controlar la identidad ni las decisiones de otras personas, pero sí podemos trabajar en nuestra manera de comprenderlas, regular nuestras emociones y relacionarnos con ellas. Su hija también necesita sentirse segura, escuchada y querida, incluso cuando existan diferencias entre ustedes. No quisiera limitarme a decirle que vaya a terapia, como tantas veces se lo han mencionado. Sin embargo, cuando expresa sentirse deprimida, perdida y sin ganas de nada, considero importante atender también su propio bienestar emocional. No se trata de obligarla a cambiar lo que siente, sino de ayudarla a comprenderlo y encontrar una manera de vivir esta situación sin lastimarse ni deteriorar el vínculo con su hija. Si lo desea, con gusto podemos conversar y explorar cómo comenzar ese proceso desde sus propias necesidades, sin juicios. . ́ ́

Miguel Angel Rodríguez Sauceda

Miguel Angel Rodríguez Sauceda

Psicólogo

San Nicolás de los Garza

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Hola, gracias por compartir. Puedo entender que te sientas agotada y abrumada ante una situación que quizá no sabes cómo manejar y para la que sientes que no has encontrado un espacio donde expresar lo que tú también estás viviendo sin sentirte juzgada. No tienes que tener todas las respuestas ahora ni resolver tus emociones de un día para otro. Puedes darte la oportunidad de comprender qué te está costando de esta situación, qué temores tienes y cómo acompañar a tu hija sin dejar de atender tu propio bienestar. Escuchar y respetar lo que ella está viviendo no significa que tú no puedas tener dudas o necesites tiempo para procesarlo. Lo importante es que el malestar que describes, especialmente esa sensación de tristeza y falta de motivación, también merece atención. No se trata de juzgarte, sino de encontrar una manera de transitar este proceso cuidándote a ti y preservando el vínculo con tu hija. Psic. Anahi Samano


Hola… Sus malestares es conveniente que los atienda para que maneje de manera más razonable y conocer sobre temas de la Diversidad los cuales le ayudarán a tener una mejor relación con su hija y obtener bienestar emocional y mental en su vida cotidiana… contácteme… saludos

Dr. Jaime Castrellon Díaz

Dr. Jaime Castrellon Díaz

Psicólogo

Álvaro Obregón

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Siento mucho que estés cargando con todo esto y que, cuando intentas hablar, sientas que te responden con frases que no alcanzan a reconocer lo que estás viviendo. No voy a reducir lo que sientes a “es parte de la adolescencia” ni a decirte simplemente que busques terapia. Puedes sentir confusión, enojo, tristeza o agotamiento. No tienes que resolver hoy todas tus preguntas ni fingir que esto no te afecta. A la vez, tu hija necesita poder hablar contigo sin sentir que corre el riesgo de perder tu cariño o tu cercanía. Quizá por ahora puedas decirle: “Estoy tratando de entender lo que esto significa para ti. Me cuesta y necesito tiempo, pero quiero que podamos hablar sin lastimarnos”. También puedes poner límites claros a las faltas de respeto o a cualquier conducta que te haga daño, sin convertir la identidad de tu hija en motivo de humillación o rechazo. Si te parece posible, pregúntale qué necesita de ti en este momento y cuéntale, con calma, qué necesitas tú para poder conversar.

Mtra. Laura Mejia

Mtra. Laura Mejia

Psicólogo

Miguel Hidalgo

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Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.