Hola, mi hijo de 26 años tiene conductas obsesivas y exageradas con respecto a la limpieza desde hac
Hola, mi hijo de 26 años tiene conductas obsesivas y exageradas con respecto a la limpieza desde hace unos 4 años, por mi insistencia, ha acudido a psicoterapia y terapia conductual sin ningún resultado, en algún momento el terapeuta me indicó que no era TOC, sino manías, pero después de 3 años de tratamiento no hay resultados, por el contrario, aumenta la severidad de sus conductas, incluso, se aísla cada vez más de convivir con su familia y amigos. Él en su vida diaria, fuera de casa, es exitoso y sociable, por mi insistencia me ha aclarado que no va a volver a terapia ya que considera no tener ningún problema, a mí, incluso mi esposo, quien también se preocupa a su manera, y alguna amistad, me han dicho que ya lo dejé en paz, que en algún momento tendrá que enfrentar las consecuencias, también me han dicho que mejor vaya yo a terapia para que "lo suelte" y de alguna manera "me resigne", no dudo que deba de ir yo también, que me pueden decir al respecto ???? Gracias de antemano por orientarme
72 respuestas
Por lo que describe, no sería posible determinar aquí si se trata de TOC, “manías” u otra dificultad. Sin embargo, sí hay algo que merece atención: las conductas han aumentado durante varios años y actualmente parecen estar afectando sus relaciones y su convivencia familiar. Su hijo tiene 26 años y, si actualmente considera que no tiene un problema y no desea volver a terapia, hay un límite importante respecto a cuánto puede usted hacer para llevarlo a tratamiento. Insistir constantemente puede incluso aumentar el conflicto entre ustedes. Que usted busque terapia no tendría que significar “resignarse” ni desentenderse de su hijo. Puede servirle para trabajar su propia angustia, aprender a acompañarlo sin participar o adaptarse excesivamente a sus conductas y distinguir qué está en sus manos y qué corresponde a él como adulto. Puede mantener abierta la posibilidad de ayudarlo a buscar una nueva valoración profesional si en algún momento él está dispuesto, pero mientras tanto también es importante cuidar que esta situación no termine organizando la vida de toda la familia. Si desea trabajarlo en espacio privado, puede contactarme.
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Rellena el formularioLa obsesión por la limpieza y el orden es un síntoma de mucha ansiedad. Cuando se intenta eliminar el síntoma (que sí es posible), suele aparecer de otra forma porque esa ansiedad necesita expresarse de alguna forma. Si el tratamiento no ha funcionado quizá sea porque algo en la vida de su hijo persiste y conviene que explore en terapia todos los ámbitos de su vida para encontrar la causa de la angustia, y no solo insistir en eliminar el síntoma. También puede ser valioso que usted inicie su propio proceso psicológico para que tenga un espacio donde pueda trabajar esta, y cualquier situación.
Lo que estás viviendo puede estar agotándote muchísimo, porque puede ser muy agotador intentar ayudar a alguien que no desea la ayuda. La realidad es que él es adulto y tiene derecho a elegir si desea la ayuda o no. Las personas que te sugieren la ayuda para ti, no están equivocados, todo está en que tú quieras la ayuda. La terapia para ti sería un lugar donde procesar todo lo que sientes; la impotencia, el miedo, el agotamiento y aprender a relacionarte con él y con esta situación desde un lugar donde no te consuma.
TOC, por lo que leo la situación que manifiesta tu hijo es interna(dentro del hogar), siento que vive de acuerdo a los conceptos heredofamiliares aprendidos y que de alguna forma transmites y aprendió muy bien, sino hay libertad de SER de acuerdo a su edad siempre será lo que és, y su futuro relacional puede que lo lleve a vivir relaciones inestablemente por su propia obsesividad, obvio que necesitas Terapia para ayudarle a modificar actitudes y comportamientos obsesivos.
Hola, gracias por escribir. Su hijo tiene 26 años y no puede ser llevado a un proceso que él no desea, pero usted sí puede trabajar en cómo relacionarse con estas conductas sin reforzarlas, sin entrar en luchas constantes y sin perder el vínculo con él. Que las conductas aumenten y empiece a aislarse merece atención, independientemente de la etiqueta diagnóstica. Una terapia para usted podría ser muy valiosa, no para dejar de preocuparse, sino para encontrar el equilibrio entre cuidar a su hijo, respetar su autonomía y también cuidarse usted.
Me imagino lo dificil que debe de ser para ti la situacion Ya que como su madre quieres verlo bien y lo mejor, pero si es necesario que tu vivas y dejes vivira el sus consecuencias el esta consciente y es aprendizaje y proceso. Acude a terapia para poder clarificarte y valorar desde que aceptes y no sufras lo que le sucede. Confia.
Habría que atender en él, que activo esas conductas obsesivas o maníacas, que es lo que lo angustia? Y en su caso también, ¿por qué se angustia por el comportamiento de su hijo? ¿Cuáles son esas conductas? y por qué estar tras él? Algo les produce inquietud a ambos.
Hola. La cuestión con la psicoterapia es que no es efectiva si quien asiste a ésta, no lo hace por iniciativa propia. Me refiero a la población adulta. Quizá suene un poco cliché, pero el primer paso para resolver un problema, es aceptar que se tiene un problema. Y a veces sucede que al insistirle a una persona con que lo tiene, genera el efecto paradójico de que se refuerce "su ceguera" y siga sin verlo. Y si usted tiene dificultades para "soltarlo", sí podría serle útil el asistir a psicoterapia.
Hola. Entiendo su preocupación, especialmente porque refiere que estas conductas han aumentado progresivamente durante aproximadamente cuatro años y actualmente están interfiriendo en la convivencia familiar y social de su hijo. Es importante aclarar que no sería adecuado determinar, únicamente con esta información, si se trata de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), de otro problema psicológico o simplemente de determinados hábitos. Para establecerlo se requiere una evaluación clínica completa. Sin embargo, hay algunos aspectos de lo que usted describe que sí merecen atención: el incremento en la intensidad de las conductas relacionadas con la limpieza, el aislamiento progresivo, la interferencia en sus relaciones y, especialmente, que él considere que no existe ningún problema. El hecho de que una persona pueda desenvolverse exitosamente en otras áreas de su vida no necesariamente significa que no exista una dificultad psicológica. Respecto a los tratamientos anteriores, que una intervención no haya producido los resultados esperados no significa necesariamente que el problema no tenga tratamiento. Cuando existen síntomas obsesivo-compulsivos, es importante realizar primero un buen diagnóstico diferencial y, si se confirma un TOC, trabajar con intervenciones psicológicas específicamente diseñadas para este trastorno, como la Terapia Cognitivo-Conductual con Exposición y Prevención de Respuesta (EPR). En determinados casos también puede ser conveniente una valoración psiquiátrica. Ahora bien, su hijo es un adulto y, si actualmente no desea recibir ayuda, usted no puede obligarlo a reconocer un problema ni a iniciar un tratamiento. Lo que sí puede hacer es revisar cómo está respondiendo la familia ante sus conductas. En ocasiones, intentando evitar conflictos o disminuir la ansiedad de la persona, la familia termina adaptándose a sus rituales, modificando rutinas o participando involuntariamente en ellos, lo que puede contribuir a mantener el problema. Por ello, acudir usted a psicoterapia no significaría “resignarse” ni abandonar a su hijo. Puede servirle para aprender a establecer límites, disminuir la acomodación familiar, manejar la preocupación y encontrar una manera de acompañarlo sin reforzar las conductas problemáticas. Más que “soltarlo”, se trataría de aprender a estar cerca de él de una forma diferente: respetando que es un adulto, manteniendo abierta la posibilidad de ayuda profesional y, al mismo tiempo, cuidando su propio bienestar y el funcionamiento de la familia. Si las conductas continúan aumentando, deterioran significativamente su funcionamiento o aparecen situaciones que impliquen riesgo para él o para otras personas, sería especialmente importante buscar la manera de que él acepte la ayuda Profesional.
Hola buen día. Comprendo tu preocupación y entiendo que ver conductas rígidas y repetitivas en tu hijo puedan generarte preocupación o angustia. Sin embargo, es importante recordar que tu hijo con 26 años ya es un adulto y la terapia solo puede ayudar cuando la persona reconoce tener un problema y quiere hacer algo para cambiarlo de forma voluntaria. Si para él sus hábitos o conductas no le representan alguna limitación o afectación a su vida diaria insistir desde afuera podría generar mayor resistencia y de paso desgastar la relación entre ustedes. Por otro lado, si esta preocupación está afectándote negativamente Mi recomendación es acudir a terapia, no para resignarte a las conductas que te preocupan en tu hijo si no para buscar un espacio terapéutico que te ayude a gestionar los sentimientos que esta situación está provocando y te ayude a establecer límites familiares saludables con los que puedas mejorar tu relación con tu hijo y te permitan también estar ahí para apoyarle cuando el pida ayuda.
Hola, gracias por compartir una situación que entiendo debe ser muy desgastante para usted y su familia. Lo primero que quisiera decirle es que no necesariamente se trata de “dejarlo en paz” ni tampoco de seguir insistiendo para que vaya a terapia. Hay un punto intermedio que puede ser mucho más útil. Por lo que describe —conductas de limpieza cada vez más rígidas, aumento de la severidad, aislamiento y la percepción de que él no tiene un problema— sería importante realizar una valoración clínica actualizada y directamente con él, antes de concluir si se trata de TOC, rasgos obsesivos, conductas aprendidas, ansiedad u otra situación. Que anteriormente le hayan dicho que eran “manías” no significa que esa conclusión tenga que mantenerse cuatro años después. Desde la Terapia Cognitivo-Conductual, cuando existen conductas compulsivas, una de las cuestiones centrales es identificar qué pensamientos, emociones o temores preceden a la conducta y qué alivio obtiene después de realizarla. En algunos casos, la limpieza funciona como una estrategia para disminuir momentáneamente la ansiedad, pero termina reforzando el ciclo: aparece la preocupación → realiza la conducta → siente alivio → aumenta la necesidad de repetirla. Cuando existe TOC, la TCC con exposición y prevención de respuesta es uno de los abordajes que suele considerarse. Sin embargo, hay algo muy importante: si su hijo no reconoce el problema y actualmente no quiere acudir a terapia, difícilmente podremos trabajar directamente sobre sus conductas obligándolo. La terapia no puede convertirse en otra fuente de confrontación entre ustedes. Aquí es donde puede ser muy valioso un abordaje de Terapia Familiar Sistémica. No necesariamente tendría que acudir él inicialmente. Podemos trabajar con usted y, si su esposo está dispuesto, con ambos, para comprender cómo estas conductas están afectando la dinámica familiar y, sobre todo, cómo están respondiendo ustedes ante ellas. Por ejemplo, habría que observar si la familia termina adaptándose a sus rituales, tranquilizándolo constantemente, evitando determinadas situaciones, discutiendo con él, vigilando sus conductas o intentando convencerlo de que “no pasa nada”. Todo esto puede hacerse desde el amor y la preocupación, pero sin quererlo puede mantener el ciclo. Por eso, ir usted a terapia no significa resignarse, abandonarlo o dejar de preocuparse por su hijo. Significa aprender a diferenciar qué está bajo su control y qué no, establecer límites saludables y encontrar formas de relacionarse con él que no conviertan cada interacción en una batalla alrededor de la limpieza. También sería importante explorar qué consecuencias están teniendo actualmente estas conductas en su funcionamiento: cuánto tiempo consume, qué actividades ha dejado de realizar, qué espacios evita, cómo afecta sus relaciones y si existe sufrimiento subjetivo aunque él no lo identifique como un problema. Mi recomendación sería comenzar por una sesión de orientación con usted, para conocer con mayor profundidad la situación y construir una estrategia familiar. Posteriormente podríamos valorar cómo acercarnos a su hijo sin presionarlo ni etiquetarlo, respetando su autonomía, pero sin ignorar el incremento de las conductas y el aislamiento que usted está observando. Y algo fundamental: usted no tiene que elegir entre “controlarlo” y “soltarlo”. Existe una tercera posibilidad: acompañarlo desde una posición diferente, con límites, comprensión y herramientas terapéuticas.
Notar que algo no anda bien y recibir como respuesta la afirmación rotunda de no necesitar ayuda es uno de los motivos de consulta más frecuentes, y también uno de los más desgastantes y devastadores para la familia. Con el respeto que me merece el especialista que en su momento infirió la existencia de manías, actualmente la evolución del caso requiere evaluar la situación de manera mas rígida. Una manía o un hábito personal de ninguna manera interfiere con la funcionalidad cotidiana. Si un joven de 26 años comienza a alejarse de sus amigos, evita la convivencia familiar y deja de lado sus interacciones sociales, es un indicador claro de que estamos ante la necesidad de buscar una nueva valoración clínica por parte de un psicólogo o psiquiatra especialista en TOC y trastornos de ansiedad. Cuando un adulto se encuentra en una posición de no reconocer que tiene un problema, la insistencia de los seres queridos suele tener el efecto contrario y aumentar su defensiva. Existen estrategias diseñadas para el entorno familiar encaminadas a facilitar que el afectado desarrolle autoconciencia sobre su situación. Por ello, el primer paso más efectivo para ayudar a su hijo es que ustedes, como padres, acudan a consulta con un especialista en TOC para recibir la orientación y el entrenamiento pertinentes. Un psicólogo sin la certificación adecuada no será de gran ayuda. Recuerde: para que una terapia funcione a largo plazo, el paciente debe asistir bajo la conciencia y aceptación de su propio problema. Empezar el proceso a través de ustedes podría incrementar las posibilidades de que él acuda a terapia en el futuro.
Hola. Entiendo tu preocupación, especialmente porque has visto que estas conductas han aumentado y que cada vez se aísla más. ¿Consideras que durante esos años de terapia tuvo la constancia y el seguimiento necesarios? La terapia puede ser una herramienta muy importante, pero para que tenga resultados también es necesario reconocer que hay algo que necesita mejorar y estar dispuesto a trabajar en ello. Si él actualmente no quiere buscar apoyo, también puedes iniciar tú un proceso terapéutico, no para responsabilizarte de su proceso, sino para entender mejor lo que está viviendo y aprender cómo apoyarlo incluso de manera indirecta. Muchas veces, cuando se modifican algunos factores dentro de la familia, también pueden generarse cambios positivos a nivel individual. Recuerda que somos un sistema y lo que sucede en uno de sus integrantes también puede influir en los demás. Si lo deseas, puedes escribirme y con gusto puedo orientarte sin compromiso, ya sea para iniciar un proceso terapéutico o para revisar tu situación y saber cómo acompañarlo, de forma presencial o en línea.
Hola, gracias por compartir con tanto detalle lo que están viviendo. Entiendo su preocupación, especialmente porque refiere que estas conductas han aumentado con el tiempo y que actualmente están interfiriendo cada vez más en su convivencia y vida familiar. Por lo que describe, sería importante realizar una **valoración clínica adecuada** antes de concluir si se trata de un TOC, de otro problema relacionado con la ansiedad o de conductas de otro tipo. Que él funcione adecuadamente en otras áreas de su vida no necesariamente descarta la presencia de un problema psicológico. También es importante considerar que, cuando una persona adulta no reconoce sus conductas como problemáticas, **presionarla constantemente para acudir a terapia puede aumentar la resistencia**. Esto no significa que usted tenga que ignorar lo que ocurre ni simplemente “soltarlo” o resignarse. En estos casos puede ser muy útil que **usted inicie un proceso terapéutico**, no para asumir que el problema es suyo, sino para aprender cómo responder ante las conductas de su hijo, establecer límites saludables, evitar dinámicas que puedan mantener el problema y cuidar también su propio bienestar. Si en algún momento él está dispuesto a recibir atención, sería recomendable una valoración individual con un profesional que tenga experiencia en TOC y tratamientos basados en evidencia, particularmente desde un enfoque cognitivo-conductual.
¡Hola! Gracias por compartir tu situación. Es muy enriquecedor leerte y conocer los detalles del problema; me parece que sabes distinguir bien de qué forma esto representa un problema para ti y no para tu hija. Desafortunadamente, si ella no identifica algo que quiera atender en el consultorio, cualquier motivo de consulta que se plantee desde afuera difícilmente prosperará. Por otro lado, identifico como completamente natural tu preocupación, ya que es lo que cualquier padre o madre sentiría al ver a un hijo en riesgo. Sin embargo, posiblemente esto esté significando un reto aún mayor al darte cuenta de que no hay mucho que puedas hacer desde afuera. Con esto no quiero decir que observar la situación de tu hija sin intervenir sea la solución, pero pienso que de esto puedes rescatar aprendizajes para ti misma y reconocer cuáles son tus alcances y límites en el ejercicio de la parentalidad. Un espacio de atención psicológica puede servirte precisamente para redefinir esos límites y alcances de aquí en adelante. Saludos.
Ya fue valorado por el psiquiatra? Valdría la pena que se le evaluara y descartar o confirmar tratamiento complementario a demás de la terapia
le sugiero tome su hijo y usted por separado, terapia de otro tipo, donde se aborde el inconsciente, ya que el ser humano tiene el 90 por ciento de este inconsciente . las terapias de este tipo se llaman Psicoterapias Psicoanaliticas,
Hola, gracias por compatir. Los resultados de una terapia no siempre se miden con base a cuantos síntomas dejaron de presentarse, de hecho me llama la atención que haya podido sostener una terapia de 3 años, seguramente algo de luz encontró en el camino, sin que esto implique necesariamente que sus síntomas dejen de presentarse. Habra que ver, caso por caso, pero tu también hablas de tu sufrimiento con respecto a lo que no puedes controlar, y con eso si puedes hacer algo. Si tu sufrimiento te hace ruido lo suficiente, puedes acudir con algún especialista para trabajar en ello y es posible que encuentres otras formas de situarte. Saludos
Entiendo su preocupación. Después de varios años de observar que las conductas de su hijo se vuelven cada vez más intensas y que, además, comienza a aislarse de su familia y amigos, es completamente comprensible que usted se pregunte qué puede hacer y que no quiera simplemente quedarse de brazos cruzados. Con la información que comparte no sería posible determinar si se trata de un TOC, de otro tipo de problema relacionado con la ansiedad o de conductas que requieren una valoración diferente. Además, que un tratamiento anterior no haya dado resultado no significa necesariamente que su hijo no pueda beneficiarse de un proceso terapéutico; puede ser necesario revisar nuevamente la situación, el diagnóstico, el abordaje utilizado y, sobre todo, la disposición de su hijo para participar en el tratamiento. Hay algo importante a considerar: su hijo tiene 26 años y, como adulto, él es quien debe decidir si desea recibir tratamiento. Esto no significa que usted tenga que quedarse sin herramientas ni que deba simplemente “dejarlo en paz”. Lo que sí puede cambiar es la manera de acompañarlo. En ocasiones, cuando una persona presenta conductas que generan ansiedad y evitación, la dinámica familiar puede terminar organizándose alrededor de ellas, muchas veces con la intención de ayudar. Sin embargo, algunas formas de apoyo pueden terminar reforzando sin querer aquello que mantiene el problema. Por eso puede ser muy útil trabajar también con la familia. En su caso, sí considero recomendable que usted acuda a terapia, pero no con el objetivo de “resignarse”, “soltarlo” o aceptar pasivamente que las cosas continúen así. Puede ser un espacio para comprender mejor lo que está ocurriendo, aprender a establecer límites saludables y desarrollar una forma de acompañar a su hijo que sea firme, empática y respetuosa de su autonomía. Además, quizá sea necesario construir una dinámica familiar diferente, en la que usted pueda poner en práctica algunas estrategias y reflexiones trabajadas en terapia, aun cuando su hijo no quiera acudir en este momento. Un acompañamiento familiar o individual para usted puede darle herramientas para saber cuándo apoyar, cuándo poner límites y cuándo permitir que él enfrente determinadas consecuencias de sus decisiones, sin que esto implique abandonarlo. Su hijo probablemente necesita un apoyo que sea firme, silencioso y empático: estar disponible sin perseguirlo, escuchar sin entrar constantemente en confrontaciones y cuidar que la preocupación familiar no se convierta en presión permanente. Y desarrollar ese equilibrio puede ser muy difícil de hacer sin acompañamiento profesional. Finalmente, también es importante recordar que usted está atravesando esta situación como madre y que no tiene por qué vivirla sola. En las distintas etapas de la vida familiar aparecen retos que nos obligan a modificar la manera en que cuidamos, acompañamos y ponemos límites. Ir a terapia no significa que usted sea responsable de lo que le ocurre a su hijo; significa que también está cuidando de usted y buscando herramientas para relacionarse con esta situación de una manera más saludable. Si las conductas de limpieza continúan aumentando, generan un deterioro importante en su vida cotidiana o el aislamiento sigue creciendo, sería recomendable intentar nuevamente una valoración profesional, idealmente con alguien que tenga experiencia en trastornos de ansiedad y conductas obsesivo-compulsivas, siempre respetando que la decisión de iniciar tratamiento corresponde a su hijo.
Después de tres años de tratamiento sin mejoría y con incremento de las conductas, yo sí consideraría importante una evaluación con alguien que tenga experiencia específica en TOC y trastornos relacionados, antes de concluir que simplemente son “manías”. Cuando existe TOC, uno de los tratamientos psicológicos con mayor respaldo es la terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta (EPR/ERP). No es simplemente “terapia conductual” en términos generales: implica trabajar específicamente con los disparadores y aprender progresivamente a tolerar la ansiedad sin realizar el ritual o compulsión.
En definitiva es recomendable que usted vaya a terapia y deje que su hijo, mayor de edad, decida cuándo y si irá a terapia. Por otro lado si a usted no le acomodan sus manías, sugiérale que ya es tiempo que se independice y que al llegar a los 28 deberá hacerse cargo de si mismo y tener su propia casa. Así le dará suficiente tiempo para organizarse, sin sentirse corrido. Pudiera molestarse al principio, pero después lo entenderá. Si no quiere usted hacer esto, simplemente vaya a terapia, para liberarse de seguir ocupándose de lo que su hijo debe o no hacer consigo mismo. Eso no significa que si enferma o necesita, no lo ayude.
Después de tres años de tratamiento sin mejoría y con un aumento de las conductas de limpieza y del aislamiento, sería recomendable realizar una nueva evaluación clínica. No es posible determinar por este medio si se trata de TOC u otro problema, pero el hecho de que estas conductas sean cada vez más severas y afecten su convivencia sí merece atención. También sería importante revisar qué tratamiento recibió exactamente. En el caso del TOC, uno de los tratamientos psicológicos con mayor respaldo es la Terapia Cognitivo-Conductual, particularmente la Exposición con Prevención de Respuesta (EPR). No basta con que una terapia se denomine “conductual”; es importante que exista una evaluación adecuada, objetivos claros y un tratamiento específico para el problema identificado. Al ser un adulto de 26 años, no pueden obligarlo a iniciar tratamiento si no desea hacerlo. Usted sí puede acudir a terapia, no necesariamente para “resignarse” o desentenderse de él, sino para aprender a manejar su preocupación, establecer límites y revisar si involuntariamente la familia está participando o adaptándose a sus rituales.
Buenas tardes, gracias por compartirnos tu experiencia, te sugiero el iniciar un proceso psicoterapéutico familiar, en donde acudas con tu hijo, en donde podrás mencionar que te parece que tiene conductas obsesivas, y que te preocupas por el, además de que t hijo se de sus argumentos, para que puedan cerrar esta pagina ambos, y decidir de manera personal si desean tomar terapia de manera individual, quedo a tus ordenes, saludos.
hola, es muy difícil como madre no hacer nada, pero es cierto creo que te seria muy util ir a terapia, para que puedas entender que es lo que puedes hacer y si no puedes hacer nada que te deje de afectar, para que la terapia funcione es muy importante que el paciente sienta que tiene un problema, pues de otra manera solo va a ir para complacerte, yo te recomiendo las terapias de hipnosis ericksonina, que te ayudarían a controlar mejor tus emociones y a bajar la ansiedad que te produce que tu hijo sea y viva diferente de lo que tu crees que debería, aunque hay varias opciones, lo importante es hacer lo que este en tu mano para estar bien
Hola, gracias por compartir tu situación. Entiendo tu preocupación; cuando observamos en un hijo conductas que aumentan con el tiempo y comienzan a afectar su convivencia y sus relaciones, es natural sentir angustia e impotencia. Con la información que compartes no sería adecuado determinar si se trata de TOC, “manías” u otra situación sin una valoración clínica. Sin embargo, el incremento de las conductas y el aislamiento que mencionas sí son aspectos importantes a considerar. A los 26 años, tu hijo tiene derecho a decidir si desea recibir tratamiento, y no podemos obligarlo. Esto no significa que tengas que resignarte o dejar de acompañarlo. En este momento puede ser muy útil que tú recibas orientación psicológica para aprender cómo relacionarte con él, qué conductas evitar reforzar, cómo establecer límites y cómo cuidar tu propio bienestar sin romper el vínculo. No se trata de “soltarlo”, sino de aprender a acompañarlo desde un lugar diferente: sin intentar controlar aquello que no está en tus manos, pero manteniendo abierta la puerta para cuando él esté dispuesto a pedir ayuda. A veces, cuando no podemos cambiar la conducta de alguien que amamos, el primer cambio posible comienza en nosotros. Y ese cambio puede transformar profundamente la manera en que vivimos la situación y nos relacionamos con esa persona. Si sientes que llevas años preocupándote, intentando ayudar y sin saber ya qué hacer, la terapia psicológica es una buena opción al darte herramientas para acompañar a tu hijo sin perderte a ti misma en el proceso.
Entiendo su preocupación. Sin embargo, al ser un adulto, Usted no puede obligarlo a continuar en terapia. Lo que sí puede hacer es trabajar usted en cómo manejar esta situación, y poner limites sanos y evitar que sus conductas terminen afectando su tranquilidad y la dinámica familiar. Mi recomendación es que usted inicie un proceso terapéutico, aunque él no quiera hacerlo. Desde ahí podemos trabajar estrategias concretas para acompañarlo sin presionarlo y, al mismo tiempo, cuidar de usted. Si lo desea, con gusto puedo acompañarla en este proceso.
Hay algo importante en lo que relata, su hijo ya es adulto, ha acudido durante años a tratamiento principalmente por insistencia de usted y actualmente expresa que no desea continuar. Aunque sus conductas puedan preocuparle, usted no puede asumir la responsabilidad de que él reconozca un problema o decida tratarlo. Por eso, acudir usted a terapia no tendría que significar “resignarse” ni dejar de querer ayudarlo. El objetivo sería trabajar cuánto de su vida está quedando organizada alrededor de vigilar, convencer o intentar modificar las conductas de su hijo, y aprender a distinguir entre acompañarlo y hacerse responsable de él. Si en algún momento él reconoce que estas conductas interfieren con su vida y desea recibir ayuda, entonces sí sería conveniente una nueva valoración psicológica y, dependiendo del caso, psiquiátrica.
buenas tardes, tambien soy psicologo y de antemano lamento mucho que su experiencia previa en psicologia fuera favorable, mi pregunta para usted seria si el especialista anterior indago sobre las causas de la conducta y que era lo que la mantenia activa, debido a su renuencia de volver a acudir a terapia mi recomendacion seria si darle su espacio y que usted, si así lo decidiera empezara su proceso de terapia no para abandonarlo, si no, para buscar otras maneras de ayudarlo tanto a el como a usted
Hola, tu situación es muy compleja y tu cansancio es comprensible. Tu hijo es un adulto y ha tomado su decisión. Insistir en que vaya a terapia, después de años sin resultados, probablemente no cambiará su opinión. El consejo de 'soltarlo' no es resignación, es reconocer que no puedes controlar su proceso. Ir a terapia tú no es rendición; es un acto de cuidado propio para aprender a diferenciar tu ansiedad de su realidad y encontrar nuevas formas de relacionarte con él sin que sea una confrontación. Si te interesa, podrías explorar un espacio de psicoterapia psicoanalítica para reflexionar qué parte de tu historia de vida está en juego en esto.
Lamento mucho la situación en la que se encuentra asistir a terapia es importante para aceptar el estilo de vida por el tema de salud no estilo fácil. Tal vez su hijo pueda asistir a otro tipo de terapia probablemente el origen de su alimentación sea emocional y pudiesen abordar otros estilos de terapia logrando sanar conscientemente desde el origen raíz.
Entiendo tu preocupación. Cuando observas durante años que una persona cercana aumenta conductas de limpieza, se aísla y rechaza recibir ayuda, es muy comprensible sentir angustia, impotencia y también preguntarte hasta dónde intervenir. Por lo que describes, sería importante realizar una valoración clínica actualizada antes de establecer si se trata de TOC, otro tipo de problemática relacionada con ansiedad o compulsiones, o alguna dinámica diferente. El aumento de la intensidad y el aislamiento que mencionas merecen ser explorados con mayor profundidad. Al mismo tiempo, tu hijo tiene 26 años y puede decidir si desea acudir o no a terapia. Esto abre una posibilidad de trabajo contigo: comprender qué está bajo tu control, cómo puedes relacionarte con él sin que la preocupación termine convirtiéndose en presión o conflicto, establecer límites saludables y cuidar tu propio bienestar. Acudir a terapia no significa resignarte ni dejar de preocuparte por él. Puede ayudarte a encontrar una manera más saludable de acompañarlo, respetando también su autonomía y aprendiendo a manejar la angustia que esta situación te genera. Si deseas, podemos comenzar trabajando contigo y desde ahí valorar qué estrategias pueden ayudarte en la relación con tu hijo. Quedo a tu servicio.
Hola. Gracias por compartirlo. Entiendo tu preocupación, especialmente porque mencionas que estas conductas llevan aproximadamente cuatro años, han aumentado en intensidad y actualmente están interfiriendo en su convivencia familiar y social. No sería adecuado afirmar por este medio si se trata de TOC, “manías” u otra situación. Sin embargo, cuando una conducta relacionada con limpieza, contaminación, orden o determinados rituales se vuelve cada vez más rígida, consume tiempo, genera malestar o lleva a evitar personas, lugares o actividades, sí considero importante realizar una evaluación clínica más profunda. También es importante considerar algo: una persona puede funcionar muy bien en su trabajo, estudios o vida social externa y, aun así, presentar dificultades significativas en otras áreas. Por eso, el hecho de que tu hijo sea exitoso y sociable fuera de casa no necesariamente descarta que exista algo que requiera atención. Tu hijo tiene 26 años y, como adulto, finalmente es él quien debe decidir si desea recibir tratamiento. Si actualmente considera que no tiene ningún problema y se niega a volver a terapia, probablemente insistir constantemente pueda aumentar su resistencia. Pero acudir tú a terapia no tendría que significar “resignarte” ni “desentenderte” de él. Puede ser muy útil para aprender a distinguir qué cosas están bajo tu responsabilidad y cuáles corresponden a tu hijo, cómo establecer límites y, especialmente, cómo evitar que la familia termine adaptándose involuntariamente a sus conductas o rituales. Por ejemplo, si la familia modifica constantemente sus actividades, limpia de determinada manera, evita tocar ciertas cosas, repite procedimientos o cambia rutinas para evitar que él se angustie o se moleste, sería importante revisar esa dinámica. Mi recomendación sería que tú busques orientación con un profesional que tenga experiencia específicamente en ansiedad, conductas obsesivo-compulsivas y dinámica familiar. Desde ahí pueden ayudarte a determinar cómo relacionarte con él sin confrontarlo permanentemente, pero tampoco reforzando conductas que pudieran estar manteniendo el problema. Y si en algún momento él acepta nuevamente una valoración, sería recomendable realizar primero una evaluación clínica completa antes de decidir qué tratamiento necesita. Tres años de terapia sin mejoría no necesariamente significan que “la terapia no funciona”; también puede ser necesario revisar el diagnóstico, el enfoque utilizado, los objetivos del tratamiento y el grado de participación de él en el proceso. Buscar ayuda para ti, entonces, no significa abandonarlo. Puede ser precisamente una manera diferente y más saludable de ayudarlo. Espero haber sido de ayuda.
Hola! Entiendo que como madre estés sumamente preocupada por tu hijo al ver estas conductas y lamento mucho que la terapia a las que acudió no le ayudaron, no se si fueron el enfoque adecuado para sus conductas, aunque si en algún momento las reconsiderara yo te sugeriría que buscaras un psicólogo especializado en Terapia cognitivo conductual con enfoque en TOC, ya que aunque lo hayan descartado te puede dar protocolos específicos para conductas similares, recuerda que es muy importante que él pueda ser funcional, las conductas normalmente cambian cuando a la persona le esta generando problemas que ellos consideran importantes. Por otro lado, si creo que sería importante que solicitaras apoyo terapéutico para poder tener herramientas para atravesar esta experiencia y saber como sobrellevarla. No es como tal resignarte pero si conlleva un trabajo de aceptación. Saludos
Con la información disponible no sería posible determinar si se trata de un TOC, de otro problema de ansiedad, de conductas relacionadas con alguna otra condición o simplemente de hábitos que se han vuelto muy rígidos. Además, que anteriormente se haya descartado un TOC no significa necesariamente que esa sea la única posibilidad; cuando los síntomas cambian o se vuelven más severos, puede ser pertinente una nueva valoración profesional. Un aspecto importante es que su hijo tiene 26 años y, si es un adulto capaz de tomar decisiones sobre su atención, no es posible obligarlo a acudir a terapia. Insistir constantemente puede terminar generando mayor resistencia y deteriorando la relación entre ustedes. Esto no significa que usted tenga que simplemente "resignarse" o ignorar lo que ocurre. Una alternativa muy recomendable es que usted misma acuda a orientación psicológica, incluso aunque él no quiera participar. El objetivo no sería aprender a "soltarlo" sin más, sino trabajar sobre cómo responder ante sus conductas, establecer límites saludables, evitar participar involuntariamente en dinámicas que puedan mantenerlas y aprender a cuidar su propio bienestar emocional. También sería importante distinguir entre respetar sus hábitos y permitir que estos condicionen la vida de toda la familia. Pueden establecerse límites claros respecto a lo que sucede dentro de los espacios compartidos de la casa, procurando hacerlo desde la comunicación y no desde la confrontación. Finalmente, si en algún momento observa un deterioro importante de su funcionamiento, aislamiento cada vez mayor, incapacidad para realizar actividades cotidianas o algún riesgo para su integridad, sería importante buscar una valoración profesional aunque inicialmente sea necesario comenzar con orientación para la familia. Por lo que describe, considero que buscar apoyo psicológico para usted puede ser un buen primer paso, no para "dejar de preocuparse por su hijo", sino para aprender cuál es la manera más saludable de acompañarlo sin que la situación termine afectando también su propia vida.
Buenas tardes: Puedo entender que le inquiete mucho las conductas de su hijo; sin embargo, ya es un hombre de 26 años y toma decisiones por sí mismo. Considero sería benéfico para usted tener un proceso terapéutico para clarificar, todo lo que mueve en usted las conductas y decisiones de su hijo y encontrar calma y aceptación. Abierta a clarificar sus dudas.
Hola buen día. Lo que su hijo presenta, efectivamente es TOC, es una de mis especialidades. Mis pacientes con TOC, resuelven un 99.9% de su padecimiento con mi terapia, es importante tratarse ya que la problemática crece conforme se va dejando pasar. Estoy a sus ordenes.
No veo que tenga algún problema, talvez tenga rasgos asperger por eso la inflexibilidad y la renuencia a aceptar ideas de otras personas así como una personalidad un tanto distinta o "excentrica", pero si a el no le hace sufrir su limpieza excesiva no es ningun problema, probablemente eso es lo que el es lo que lo hace feliz y esta bien, y menciona que es exitoso y sociable como es Si creo que a este punto la terapia debería ser tomada por usted para aceptarlo tal cual es, veo que le genera conflicto a usted y a él no, y no esta siendo un impedimento para su vida diaria, realmente no hay un problema que resolver, el problema que veo sería falta de aceptación por falta de información de porque es como es
Lo que describe merece atención, sobre todo porque las conductas han aumentado y comienzan a afectar su convivencia familiar y social. Sin embargo, no sería adecuado concluir desde aquí si se trata de TOC, “manías” u otra condición; para eso sería necesaria una nueva valoración clínica especializada. Hay algo importante: su hijo tiene 26 años. Aunque usted perciba claramente un problema, si él no reconoce malestar ni desea tratamiento, difícilmente una terapia impuesta tendrá resultados. Tres años de tratamiento sin cambios también invitan a revisar el diagnóstico, los objetivos terapéuticos y el tipo de intervención que recibió. Ir usted a terapia no tendría que significar “resignarse” ni abandonar a su hijo. Podría servirle para identificar hasta dónde acompañarlo y en qué momento, sin querer, la familia termina adaptándose alrededor de sus rituales, evitando situaciones, tranquilizándolo continuamente o modificando la dinámica de la casa para disminuir su ansiedad. Eso puede mantener el problema aunque se haga con buena intención. También sería importante trabajar límites claros: usted puede respetar que él no quiera tratamiento, pero no necesariamente tiene que organizar toda la vida familiar alrededor de sus conductas. Quizá la pregunta terapéutica ahora no sea únicamente “¿cómo consigo que mi hijo cambie?”, sino también: “¿qué puedo hacer yo diferente frente a algo que no puedo controlar?”. Desde ahí es posible acompañarlo sin perseguirlo, poner límites sin abandonarlo y mantenerse disponible para cuando él pueda reconocer que necesita ayuda.
Desde una perspectiva psicoanalítica, podríamos preguntarnos qué función cumplen esas conductas para él. No solamente qué tan excesivas son o cómo eliminarlas, sino qué lugar ocupa la limpieza en su relación con la angustia, el control, los demás y consigo mismo. Una conducta que desde fuera puede parecer irracional o exagerada puede estar intentando responder a algo que la persona no consigue tramitar de otra manera. y considere que cuando una persona no reconoce un motivo propio para consultar, la insistencia de quienes la rodean puede terminar convirtiendo el tratamiento en un escenario de confrontación: unos intentan que cambie y el otro se defiende de una demanda que no siente como propia. Ayudar no siempre consiste en insistir más, sino en encontrar una manera diferente de acercarse al sufrimiento del otro. Respecto a la sugerencia de que usted vaya a terapia para "soltarlo", le pido que evite entender esto como una invitación a resignarse o a desentenderse. Un espacio para usted podría permitirle hablar de lo que esta situación le provoca: el miedo, la culpa, la necesidad de intervenir, la impotencia o incluso el enojo. Pregúntese ¿cómo puede usted acompañar a su hijo sin quedar completamente atrapada en la tarea de conseguir que él cambie? ¿qué es lo que más le angustia cuando piensa en dejar de insistir? ¿Que su hijo empeore, que se aleje de la familia, que usted esté fallando como madre o que pueda estar sucediendo algo que no consigue comprender? Como ve, el material que debe explorarse es amplio. Busque a algún terapeuta que le caiga bien, que le de confianza, que le guste su consultorio y dese la oportunidad de explorar esas cosas que le angustian y no le permiten vivir con tranquilidad.
Entiendo tu preocupación. Cuando una conducta se vuelve cada vez más rígida y comienza a afectar los vínculos, es natural que la familia quiera intervenir, aunque la persona no considere que exista un problema. Más que intentar determinar desde aquí si son “manías” o TOC, desde una perspectiva psicoanalítica podemos preguntarnos **qué función tiene esa conducta para él, qué intenta tramitar a través de ella y qué lugar ocupa dentro de sus vínculos**. A veces, comprender aquello que sostiene una conducta permite mirarla de una manera distinta a simplemente intentar eliminarla. Y sí, que tú tengas un espacio terapéutico no significa “soltarlo” o resignarte. Puede ayudarte a comprender qué te está pasando a ti frente a esto y cómo relacionarte con él sin que la preocupación termine ocupando todo el vínculo. Ese tipo de situaciones también podemos explorarlas en terapia, incluso cuando quien presenta la conducta todavía no está dispuesto a acudir.
Buen día! La situación es difícil de catalogar ya que no es adecuado catalogar un trastorno sin un diagnóstico previo. Para poder atender la situación necesitamos conocer qué significa la limpieza para el hijo. Conocer qué creé él que pasaría si no se realiza una adecuada limpieza, ir más allá de su comportamiento para poder darle una razón y a partir de ahí tener las conversaciones adecuadas. Ahora dejando de lado a tu hijo, también centrarte en ti como madre, una cosa es preocuparte por él y otra distinta es forzarlo a realizar actividades solo por tu preocupación, La terapia tiene mayores resultados cuándo la persona asiste por voluntad propia. Dentro de tu "resignación" debes entender aquello que esta bajo tu control y que al no cumplir con aquello que no esta bajo tu control NO estás fallando. Te podría recomendar leer un poco sobre "Comunicación asertiva e interpersonal" para que de esa forma puedas conocer más los pensamientos de tu hijo y ayudarlo a esclarecer el porqué realiza esos actos, a partir de ahí, puedes buscar algunos ejemplos de "Dialogo socrático" para que puedas guiarlo a entender que sus pensamientos sobre la limpieza no son tan graves como él pueda pensar.
Gracias por compartirlo. Entiendo tu preocupación y frustración. No es posible saber desde aquí si se trata de TOC u otra dificultad, pero el aumento de la limpieza y el aislamiento justifican una evaluación con un especialista en TOC y ansiedad, idealmente con terapia cognitivo-conductual. También podría ser útil una valoración psiquiátrica. Como tiene 26 años, no puedes obligarlo a acudir, salvo que exista un riesgo grave. Puedes hablarle sin críticas: “Me preocupa cómo te estás sintiendo y, si algún día quieres buscar otra opinión, te apoyaré”. Evita reforzar sus rituales o adaptar toda la familia a ellos; establece límites gradualmente y con orientación profesional. También sería recomendable que tú recibas apoyo psicológico para manejar la ansiedad y cuidar tu bienestar. Si hay agresividad, aislamiento extremo, depresión intensa o riesgo de autolesión, busca ayuda urgente. Estoy a tus órdenes para trabajar
Hola buen día. Si bien el ya es adulto, entiendo tu preocupación, yo te recomiéndo acudir a una valoración psiquiátrica, acompañada de psicotérapia individual con algún otro especialista enfocado en ansiedad o fobias. Si bien existen muchos especialistas de la salud mental, todos trabajamos y abordamos la psicóterapia de forma distinta, no esta mal buscar otras opciones que se acomoden a nuestras necesidades.
Buenas tardes, es importante que notes que tu hijo ya es mayor de edad y cuando sus conductas sean algo que le moleste a él hará algo al respecto, si el está feliz como está es importante que puedas respetarlo, tu inquietud tiene que ver más contigo que con él. No olvides que "lo que resistes, persiste" ya no hagas grande algo que para él es parte de su vida y no le molesta. Es importante y bueno para ti dejar de ser la mamá que quiere que el hijo haga lo que tu quieras. Cuesta verlo pero es parte del trabajo de soltar y dejar a los hijos volar.
¡Hola! Soy la psicóloga Krishna Avalos. Gracias por compartir tu preocupación. Entiendo que puede ser difícil observar que tu hijo mantiene conductas relacionadas con la limpieza que han aumentado con el tiempo, especialmente después de varios años de tratamiento sin observar la mejoría esperada. Con la información que compartes no es posible determinar si se trata de TOC, de otro problema relacionado con la ansiedad o de alguna otra condición. Sin embargo, por el tiempo de evolución y el aumento de la intensidad que mencionas, sí sería recomendable realizar una nueva valoración psicológica y/o psiquiátrica. También sería importante revisar qué tipo de tratamiento recibió anteriormente. En caso de confirmarse un TOC, existen intervenciones psicológicas específicas, como la terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta (EPR). Asimismo, dependiendo de la intensidad de los síntomas, el nivel de interferencia y la valoración médica, puede considerarse tratamiento farmacológico, cuya indicación corresponde a un psiquiatra. Al tratarse de un adulto de 26 años, la decisión de iniciar o retomar un tratamiento corresponde a él. Como familiar, puedes expresarle tu preocupación, ofrecerle apoyo y facilitarle información, pero es preferible evitar presionarlo constantemente para acudir a terapia. También puede ser útil que la familia reciba orientación sobre cómo acompañarlo sin reforzar involuntariamente las conductas compulsivas o las constantes búsquedas de tranquilidad. Si las conductas continúan aumentando o comienzan a interferir de manera importante con su vida cotidiana, relaciones, trabajo o bienestar, sería especialmente recomendable buscar una valoración especializada. Un saludo y espero que esta orientación te sea útil.
Entiendo tu preocupación y también el cansancio después de tantos años intentando ayudarlo. Que las conductas hayan aumentado y que cada vez se aísle más merece ser tomado en serio, aunque él no considere que tenga un problema. No sería posible determinar desde aquí si se trata de TOC o de otra condición. Después de tres años sin mejoría, y ante el incremento de las conductas, sí considero importante una nueva valoración con un profesional con experiencia específica en TOC y conductas compulsivas. Si se confirmara un TOC, la terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta (EPR/ERP) es uno de los tratamientos con mayor respaldo; haber recibido psicoterapia anteriormente no significa necesariamente haber recibido el tratamiento específico adecuado. Respecto a ti, acudir a terapia no significa “resignarte” ni dejar de querer ayudar a tu hijo. Puede ayudarte a comprender qué puedes hacer y qué ya no está bajo tu control, además de aprender a poner límites sin entrar en las conductas compulsivas ni sostenerlas involuntariamente. La familia puede terminar adaptando sus rutinas a las compulsiones, y reducir ese tipo de acomodación forma parte del abordaje familiar. Si él actualmente no quiere acudir, intenta evitar convertir cada conversación en una discusión sobre su tratamiento. Puedes dejarle abierta la posibilidad de recibir ayuda y expresar tu preocupación sin presionarlo constantemente. Mientras tanto, cuidar tu propio bienestar también es una forma de cuidar el vínculo con él.
Hola, buena tarde. Quizá lo que para ti son conductas obsesivas respecto a la limpieza es simplemente la manera en que tu hijo procura y le gusta la limpieza, sin que eso sea un problema para él. Con mayor razón si un terapeuta descartó un posible TOC. Por otra parte, tu hijo ya es un adulto y si él considera que no necesita ir a psicoterapia, está en su derecho de decidir no ir. Podría ser pertinente que tú vayas a tu propio espacio terapéutico para que puedas hablar/externar porqué esas conductas de tu hijo te incomodan, entre otros tantos temas que para ti puedan ser igualmente o aún más relevantes.
Gracias por compartir su preocupación. Entiendo que sea difícil ver que las conductas de limpieza aumentan y que su hijo convive cada vez menos con familiares y amigos. El hecho de que se desenvuelva bien fuera de casa no invalida lo que usted observa, pero tampoco es posible saber por este medio si se trata de TOC u otra situación. Una nueva valoración clínica, si él acepta realizarla, permitiría revisar el diagnóstico y el tratamiento que recibió. Como su hijo es adulto y ahora no desea volver a terapia, insistir repetidamente puede aumentar la tensión entre ustedes. Podría buscar un momento tranquilo para hablarle de cambios concretos que ha observado, escuchar cómo los vive él y dejarle abierta la posibilidad de consultar a un profesional con experiencia en estas conductas, sin exigirle una respuesta inmediata. Buscar apoyo psicológico para usted también puede ser útil. No significa “resignarse” ni dejar de preocuparse: puede ayudarle a manejar el desgaste, acordar límites en casa con su esposo y distinguir entre acompañar a su hijo y participar, sin querer, en rutinas de limpieza que afectan a la familia. Si él decide retomar la atención, convendría que el profesional conozca que las conductas han aumentado pese al tratamiento anterior. La orientación a familiares y la revisión del tratamiento son pertinentes cuando las conductas persisten o empeoran; si se confirmara TOC, el abordaje suele incluir terapia cognitivo conductual con exposición y prevención de respuesta
Buenas tardes. En efecto, la situación de su hijo es, definitivamente, responsabilidad de él atenderla. Su preocupación de madres seguramente le hace pensar que debe de hacer algo para que se resuelva su situación, pero en efecto usted debe de ver por su salud emocional y su tranquilidad. Desvincularse de los hijos puede ser un proceso más o menos tortuoso en función de la conducta y los pensamientos de ambas partes, es decir, el hijo y el padre. Pero, usted como madre y como persona solo puede hacer para el bienestar de usted, aquello que está más bajo su control, es decir, atender su ansiedad y preocupación por la situación de su hijo. Coincido en que le vendría bien solicitar ayuda, lo cual no significa que UESTE ES LA QUE ESTÁ MAL" lo primero que es importante entender es que cualquiera podemos tener etapas y situaciones que nos rebasan y que se deben de atender, pero evitar las etiquetas que no son de gran ayuda, como por ejemplo "yo estoy mal"
Hola . Tu hijo es un adulto y si tiene estas manías tendrá que vivir con ellas . En el momento que le causen incomodidad o sienta que debe cambiar se atenderá. No insistas más , respeta su individualidad y mejor acepta su manera de ser. Todos ocupamos ir a terapia si crees que la necesitas tómala .
No puedes obligar a tu hijo adulto a tratarse: a sus 26 años, la terapia solo funciona si él la acepta. Que le hayan dicho “manías” no es un diagnóstico claro; si en 3 años empeoró, tendría sentido una segunda opinión con un especialista en TOC o ansiedad, pero solo si él quiere. Mientras no acepte ayuda, insistir más suele aumentar su resistencia y desgastar la relación. Lo que sí está en tus manos es cambiar tu participación: dejar de insistir en terapia, no involucrarte en sus rituales de limpieza, poner límites claros en casa y no discutir cuando está en plena conducta obsesiva. Mantén el vínculo fuera del tema de la limpieza y expresa tu preocupación una vez, sin intentar controlarlo. Ir tú a terapia no significa resignarte ni abandonarlo, sino aprender a poner límites, manejar tu culpa y ansiedad, y cuidarte para acompañarlo de otra forma. Debes estar atenta a señales graves como riesgo suicida, agresividad, violencia, consumo de sustancias o deterioro importante; en esos casos busca ayuda urgente. Si algún día él acepta tratamiento, lo ideal sería evaluación psiquiátrica y psicoterapia especializada, idealmente con exposición y prevención de respuesta, además de apoyo familiar. En resumen: no puedes curarlo, pero puedes dejar de cargar sola, poner límites y mantener la puerta abierta sin presión.
Hola. Entiendo lo difícil que debe ser ver que esto empeora y sentir que no puedes ayudarlo. Como él es adulto y no reconoce un problema, no puedes obligarlo a tratarse, pero sí puedes sugerírselo y ,por otro lado, cuidar cómo te está afectando a ti. Ir a terapia no sería “resignarte”, sino encontrar una forma más sana de acompañarlo, poner límites y no cargar sola con esta preocupación.
Buenas tardes, usted me hizo recordar una frase "nadie se cura por la voluntad del otro", hay un momento en que un padre debe convertirse en espectador de la vida de sus hijos, es una posición difícil pero necesaria para proteger la relación. Espero que ambos, en algún momento puedan encontrar sus propias razones para acudir a terapia, hasta que ese momento llegue solo hay que saber respetarse y tolerarse el uno al otro.
Entiendo tu preocupación como madre: quieres saber que tu hijo está bien, y debe ser difícil observar que estas conductas aumentan mientras él no desea volver a terapia. Al mismo tiempo, tu hijo es un adulto y, por ahora, ha tomado la decisión de no buscar ayuda. Puedes expresarle lo que observas y hacerle saber que cuenta contigo si en algún momento quiere una nueva valoración, respetando su decisión actual. Buscar atención terapéutica para ti puede ser una buena idea, no para resignarte a lo que le ocurre a tu hijo, sino para tener un espacio donde hablar de lo que estás viviendo, comprender cómo te afecta y encontrar maneras de acompañarlo sin dejar de cuidar tu propia vida y bienestar. Tu preocupación merece ser escuchada y atendida también.
La terapia cognitivo conductual como indica el nombre trata solo la conducta, existe la terapia psicoanalítica que indaga en la raíz de la conducta, el trabajo psicoanalítico tiene como objetivo que la persona logre conocerse de una manera mas integral, el saber por que hace lo que hace, por qué piensa lo que piensa, por que dice lo que dice a través del trabajo con el área inconsciente de la mente. El inconsciente es como una bodega en donde se van guardando cosas que van llegando a nuestra vida pero que realmente no les hacemos caso, como pueden ser ideas, pensamientos sentimientos, y que aunque no los conozcamos influyen en nuestra manera de ser. Por lo que la terapia psicoanalítica ayuda a ver que es lo que hay en nuestra parte inconsciente, que al no conocerla simplemente provoca acciones sentimientos y emociones a los que no les podemos dar explicación. Por ejemplo en el TOC, uno pudiera ir indagando por qué se siente tan sucio que hay una necesidad de estar limpiando y ordenando todo, o porque hay tanto miedo de perder el control de las cosas o de su vida? Ciertamente la vida lo va a ir confrontando con su situación pero tal vez un último intento valga la pena.
Hola, gracias por compartir con tanta claridad una situación que parece estar siendo muy desgastante para ti y para tu familia. Entiendo que, después de varios años de observar cómo estas conductas aumentan y cómo tu hijo se va aislando de algunas personas cercanas, puedas sentir preocupación e impotencia. Sin embargo, al tratarse de un adulto de 26 años, es importante considerar que no podemos obligarlo a reconocer un problema ni a continuar un tratamiento si él no desea hacerlo. Tampoco sería posible determinar a través de este medio si lo que describes corresponde a un TOC, a otro tipo de dificultad o a determinadas conductas de carácter compulsivo. El diagnóstico requiere una valoración clínica directa y, en este caso, sería especialmente importante que la realizara un profesional con experiencia en este tipo de problemáticas. Lo que sí puedes trabajar, aunque él decida no acudir a terapia, es **la manera en que tú estás viviendo esta situación y cómo relacionarte con él sin que toda la dinámica familiar termine girando alrededor de sus conductas**. Acudir a psicoterapia no tendría que significar “resignarte” o dejar de preocuparte por tu hijo. Puede ser un espacio para comprender qué puedes hacer y qué no está bajo tu control, establecer límites saludables y encontrar una manera de acompañarlo sin que la preocupación termine consumiéndote. También puede ser útil revisar cuánto participan tú y otros miembros de la familia en sus conductas de limpieza o en las medidas que toma para sentirse seguro. En algunas dificultades relacionadas con la ansiedad y las compulsiones, los familiares pueden terminar modificando sus propias conductas para disminuir el malestar de la persona, aunque esto pueda mantener el problema. Esto es algo que un profesional puede ayudarles a identificar sin culpabilizarlos. Quizá el objetivo en este momento no sea encontrar la manera de convencerlo de volver a terapia, sino construir una forma distinta de relacionarse con él: respetando que es un adulto, manteniendo disponibles las puertas de ayuda y, al mismo tiempo, cuidando tu propio bienestar. Puedes querer profundamente a tu hijo y reconocer que necesita hacerse responsable de sus propias decisiones. Ambas cosas pueden coexistir.
Hola, entiendo tu preocupación. Ver que alguien que quieres va aumentando sus conductas de limpieza, se aísla y además considera que no tiene ningún problema puede ser muy angustiante para la familia. También es comprensible que después de varios años de intentar ayudar te sientas cansada o incluso confundida sobre qué hacer. Sin conocerlo personalmente no sería adecuado decirte si se trata de TOC u otra situación, pero el aumento de las conductas y el aislamiento que describes sí son motivos para tomarlo en serio. Y algo importante: no necesariamente tienes que elegir entre “seguir insistiendo” o “dejarlo completamente en paz”. La terapia para ti puede ser muy útil, no para resignarte ni para dejar de preocuparte por él, sino para aprender cómo relacionarte con estas conductas sin que toda tu vida termine girando alrededor de ellas, establecer límites saludables y encontrar formas de acercarte a tu hijo sin aumentar los conflictos. Si en algún momento él está dispuesto a buscar ayuda nuevamente, sería importante una valoración adecuada que permita comprender qué está ocurriendo y qué tipo de tratamiento necesita. Mientras tanto, también es válido que tú recibas apoyo. Cuidarte no significa dejar de quererlo; significa aprender a acompañarlo sin olvidarte de ti.
Yo no lo vería como “dejarlo en paz y resignarse”. Hay un punto intermedio entre perseguirlo para que vaya a terapia y desentenderse de lo que está ocurriendo. Por lo que describe —conductas de limpieza cada vez más rígidas, varios años de evolución, aislamiento progresivo y poca percepción de que exista un problema— considero razonable buscar una nueva valoración profesional. No es posible saber por este relato si se trata de TOC, “manías” u otra situación. Además, que sea exitoso y sociable fuera de casa no descarta que exista un problema; el TOC puede interferir de manera diferente en distintas áreas de la vida. También me parece una buena idea que usted acuda a terapia, pero no para “resignarse” ni para aprender a olvidarse de su hijo. Puede servirle para aprender cómo relacionarse con él sin entrar constantemente en discusiones, cómo establecer límites y, sobre todo, cómo evitar que la familia termine adaptándose a sus rituales de limpieza. Por ejemplo, cambiar rutinas, limpiar de determinada manera, darle continuamente seguridad de que algo está limpio o evitar cosas para que él no se angustie. Esta “acomodación familiar” puede terminar manteniendo o agravando las conductas. Su hijo tiene 26 años y, mientras no exista una situación de riesgo, no puede obligarlo a recibir tratamiento. Sí puede decirle algo como: “Respeto que en este momento no quieras regresar a terapia. No quiero estar peleando contigo ni presionándote, pero me preocupa ver que cada vez necesitas hacer más cosas relacionadas con la limpieza y que te estás alejando de nosotros. Si algún día decides buscar otra opinión, cuentas conmigo”. Si en algún momento acepta una nueva valoración, buscaría específicamente un psicólogo clínico o psiquiatra con experiencia en trastorno obsesivo-compulsivo. Si finalmente se confirmara TOC, no toda “terapia conductual” es necesariamente el tratamiento específico indicado: una de las intervenciones con mayor evidencia es la terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta (EPR/ERP), y en determinados casos también se utiliza tratamiento farmacológico. Así que sí: yo le recomendaría buscar ayuda para usted. Pero cambiaría completamente el objetivo. No sería “ayúdeme a soltar a mi hijo”, sino: “Ayúdeme a saber qué puedo hacer yo, qué debo dejar de hacer y cómo poner límites sin deteriorar nuestra relación.” Eso puede ser muy útil incluso aunque él, por ahora, no quiera acudir a tratamiento.
Entiendo la preocupación por la vida de tu hijo, si te recomiendo que trabajes en tu propio proceso para entender que solo tu puedes salir de esto, a nivel emocional es desgastante cargar con los temas de los hijos, por eso es importante tomar terapia psicológica.
lo que presenta tu hijo son síntomas de ansiedades intensas se puede tratar a través de los farmacos que prescriben los psiquiatras. aunado a erapía psicológica ya que todas esas conductas repetitivas esconden miedos, inseguridades compulsiones etc. y obvio que también seria muy efectivo el que la familia tomara terapia para saber como ayudarlo a gestionar su TOC
Es comprensible que tu hijo no quiera ir a terapia, si al acudir no encontró resultados. Seguramente con otro terapeuta podría funcionar, uno de corte psicoanalítico, pero necesita surgir de él la necesidad. Por tu parte, sí sería recomendable que acudieras a terapia, no para "soltarlo" sino para poder comprender lo que sucede, incluso contigo, en relación con él. Con gusto los podemos apoyar.
Considero la posibilidad de que la terapia conductual, pudiera no haber sido la apropiada, ya que los síntomas por lo que usted expresa ocurren solo dentro de la familia. Ir a terapia familiar sistémica es mi recomendación, si su hijo ve que todo su núcleo desea cambiar, existe una posibilidad de que él decida participar de nuevo en una terapia
Tu hijo es una persona adulta, alcanzo a ver varios temas por revisar. El primero es que como adulto podría tomar sus propias decisiones con respecto a la forma en que quiere vivir. El segundo es que si el vive contigo y esta conducta lo vuelve agresivo contigo (lo imaginé con la idea de -severidad-) es importante que tu puedas ponerle límites y delimitar tu espacio seguro. El tercero es que el podría necesitar apoyo psiquiátrico más que psicológico... pero por su edad, es una decisión que le toca a él. Y el cuarto es que si tu te acercaras a terapia podrías revisar con un/a profesional las opciones que tienes y aquello que SI está en tus manos y lo que NO está en tus manos. ¡te hace sentido?
¡Hola! Entiendo tu preocupación, sobre todo al ver que tu hijo lleva varios años con conductas que en lugar de disminuir, parecen estar afectando cada vez más su vida cotidiana. A diferencia de la terapia cognitivo conductual, el psicoanálisis no se trata de intentar eliminar una conducta, sino de comprender que está sucediendo para que ésta parezca, que significa para la persona y que lugar ocupa en su vida. Poner en palabras aquello que le ocurre puede ayudarle a reconocerlo y a encontrar otras maneras de relacionarse con ello. Esto no significa que podamos saber de antemano que está pasando ni que el proceso garantice que el síntoma desaparezca, también es importante que él pueda reconocer si desea trabajar en ello y tomar sus propias decisiones. Por otro lado, respecto a ti, no creo que tu proceso tenga que consistir en soltar a tu hijo o resignarte a lo que sucede. Eres su madre y es comprensible que te preocupe verlo sufrir. Un espacio terapeutico para ti podría ayudarte a comprender como estas viviendo esta situación y que puedes hacer frente a ella, encontrar una manera de vivir esa preocupación sin que te rebase.
Comprendo tu preocupación y considero que también sería importante que tú buscaras un espacio terapéutico, no para que te resignes ni para que dejes de preocuparte por tu hijo, sino para aprender a acompañarlo sin que esta situación consuma tu propia vida. Después de tres años sin mejoría y con un aumento de las conductas, sería pertinente una nueva valoración con un profesional especializado en TOC y trastornos relacionados. Que el tratamiento anterior no haya funcionado no significa necesariamente que no exista una alternativa; importa conocer qué abordaje recibió y si fue específico para el problema. Tu hijo tiene 26 años y la decisión de buscar ayuda le corresponde a él. Puedes expresarle tu preocupación sin confrontarlo constantemente, mantener abierta la posibilidad de acompañarlo si cambia de opinión y establecer límites saludables en la convivencia. Acompañar no es perseguir ni abandonar: es estar disponible sin asumir la responsabilidad de resolver aquello que le corresponde al otro.
Hola, gracias por compartir su preocupación. Es comprensible que se sienta angustiada al observar que las conductas de su hijo aumentan y afectan su convivencia familiar y social. Es importante aclarar que las conductas repetitivas relacionadas con la limpieza no necesariamente indican un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Sin embargo, cuando se intensifican, generan aislamiento o interfieren con la vida cotidiana, es recomendable realizar una nueva valoración clínica con un profesional especializado en TOC y trastornos relacionados. La terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta es uno de los tratamientos con mayor evidencia para el TOC, cuando este diagnóstico se confirma. Considerando que su hijo tiene 26 años, no puede obligarlo a recibir tratamiento, pero sí puede expresar su preocupación, establecer límites saludables y evitar participar en conductas que refuercen posibles rituales compulsivos. Respecto a acudir usted a psicoterapia, considero que sería beneficioso, no para resignarse o dejar de preocuparse por su hijo, sino para aprender a manejar la angustia, comprender la dinámica familiar y desarrollar estrategias de acompañamiento sin descuidar su propio bienestar emocional. Recuerde que apoyar a un familiar no significa asumir toda la responsabilidad de su recuperación.
Hola le viene bien una sesión de orientación psicológica y ver qué es la mejor alternativa para manejar la situación de su hijo y la de usted… contácteme
Es comprensible que te preocupe ver cómo las conductas de tu hijo aumentan y afectan su convivencia. Aunque sea exitoso en otras áreas, eso no descarta que esté atravesando una dificultad que necesita atención. Por lo que describes, sería recomendable una nueva valoración con un profesional especializado en trastorno obsesivo-compulsivo, ya que no es posible distinguir entre hábitos y un trastorno sin evaluar sus síntomas. Si él no quiere acudir, tú puedes buscar orientación psicológica para aprender a manejar la situación sin que toda tu vida gire alrededor de sus conductas. No se trata de resignarte ni de dejar de preocuparte, sino de reconocer qué está en tus manos y qué decisiones le corresponden a él como adulto
Por lo que nos comparte, sería importante no centrarse únicamente en determinar si se trata de TOC o de lo que anteriormente le describieron como “manías”, sino comprender qué función cumplen estas conductas, qué malestar puede haber detrás de ellas y cómo están afectando su calidad de vida. El hecho de que su hijo sea exitoso y sociable en otros ámbitos no significa necesariamente que no esté experimentando dificultades en este aspecto. Entiendo también su frustración después de varios años de tratamiento sin observar mejoría. Si en algún momento él estuviera dispuesto, podría ser conveniente una nueva valoración con un profesional especializado en TOC y trastornos relacionados, para revisar el diagnóstico y el enfoque terapéutico que ha recibido. Respecto a usted, acudir a terapia puede ser muy útil, no para resignarse ni para dejar de querer ayudarlo, sino para aprender a manejar la angustia que esta situación le genera, distinguir qué está en sus manos y qué no, y encontrar maneras de acompañarlo sin descuidarse a sí misma.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.


















