Tengo una hija de 13 años ahh llegado a golpearme desde chiquita la an consentido mis papás ahora no
Tengo una hija de 13 años ahh llegado a golpearme desde chiquita la an consentido mis papás ahora no nos tiene ni un respetó ni a ellos se la pasa en la calle con sus amigos que puedo hacer ...
15 respuestas
Hola, cunado una conducta es reiterativa y fue reforzada desde la infancia, se requiere de un tratamiento psicológico para reencausar lo que le ocurre a la menor, escuchar porque repite ese comportamiento, qué la hace sentir, con qué motivos, ya que a su edad es complicado que construya sola una nueva forma de estar con los seres que la cuidan, por otro lado, es importante que usted también reciba atención ya que se ve afectada por lo que le ocurre a su hija, en ocasiones los tratamientos no son en solitario, es decir no sólo se recomiendan para el miembro de la familia que afecta, sino también para los afectados ya que es una situación familiar y deben de tratarse en su conjunto, cada quien en su espacio, pero todos moviendo un poco de las piezas que están en juego. Espero le sirva de algo la breve orientación que le escribo, cualquier duda tenga la confianza de contactarme.
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Rellena el formularioHola buen día, te recomiendo considerar asistir a terapia familiar en donde podrán llegar a acuerdos, establecer reglas y poner límites para una sana convivencia, el respeto es básico y si éste se ha perdido entre ustedes es momento de acudir con un profesional para que pueda orientarte,
Buenas Tardes, su hija se encuentra en una etapa de desarrollo en la cual es completamente normal que busque la individuación de sus padres para re afirmarse a sí misma, quizás es por ello que busque socializar y pasar menos tiempo en casa. En base a las conductas de agresividad que menciona habría que ver cómo es la dinámica en la que esto ocurre y delimitar que es lo que da pie a que esto suceda tanto en ella como en ustedes como padres. No es fácil para los padres lidiar con estas situaciones sobre todo en la etapa de la adolescencia donde la mediación puede llegar a ser complicada, sin embargo una terapia psicológica familiar puede funcionar a establecer nuevas reglas, acuerdos y vínculos más sanos. Quedo a sus órdenes como Terapeuta Individual y Familiar.
Hola, atendiendo a tu pregunta, es importante aprender a poner límites a estas conductas agresivas, no desde la agresividad sino desde la comprensión, entendiendo lo que la lleva a tener este tipo de reacciones, tanto la etapa de desarrollo en la que se encuentra como ciertas situaciones que posiblemente se han permitido y reforzado por el mismo sistema familiar, como también experiencias o situaciones por las que esté pasando o haya pasado. La sugerencia es tener un acercamiento madre e hija, sin juicios, y desde la aceptación, buscando de manera conjunta soluciones, más que castigos.
Hola¡ esto es fuertísimo y muy común ya que pensamos que les hacemos un bien consintiéndolos, pero a la larga sale contra producente tanto para nuestros hijos como para nosotros mismos. Es como ir en carretera que prefieres? una con rayas y letreros en donde sepas por donde ir o por una sin ningún señalamiento, indicación o limite? Suena fácil pero es complejo y a todos nos ha pasado. Esto lleva aprendizaje de herramientas para poder llevarlo a cabo más fácilmente. Saludos. Pau R.
mi recomendación es terapia familiar, para que aprendan a poner limites y tu hija aprenda a controlar sus impulsos. los limites permitirán a todos moverse en este mundo con mas claridad y con menos riesgos
Hola, es importante saber poner límites de manera sana, así como tener una escucha activa de las necesidades de tu hija. Si no existe congruencia entre lo que se hace, dice y piensa, va a ser muy complicado poder poner los límites. Un proceso de terapia tanto para ti como para tu hija, sería adecuado para poder mejorar respecto a este tema.
Terapia familiar muy recomendado. Por lo que menciona será importante tener sesiones familiares (todos los involucrados o mínimamente con usted y su hija) y alternar con sesiones individuales con su hija de 13 años. Hay una historia previa de no poner límites y ahora se suma la etapa de adolescencia que se caracteriza por el desafío a las reglas en una búsqueda de autonomía.
Hola gracias por compartir tu experiencia, sé cómo te sientes debes de sentir mucho dolor todavía estás a tiempo de marcar límites,para ella y para ti. Ojalá te des la oportunidad de tomar terapia con un especialista y tu hija igual. Les serviría mucho. Quedo a tus órdenes. Saludos
Hola. Gracias por recurrir a estos espacios. Se pueden hacer varias actividades para atenderle, pero primero haría una invitación a usted y su familia para que tomen una terapia sistémico familiar, debido a que ahí se toma en cuenta la visión de los integrantes de la familia, su forma de relacionarse y manera en la que han tratado de resolver problemas. Es una terapia muy completa y que daría muchas alternativas como el aprender a establecer límites, mejorar la comunicación, reconocer y evitar los golpes. ¡Puede que no nos agrade la forma actual en la que nos relacionamos, pero siempre podemos realizar cambios! Espero que está información le sea de apoyo.
Llevarla a terapia, asi mismo usted puede ser atendida para que pueda saber como manejar los límites y que los respete. Si todo ha sido permisivo para ella asi seguirá y puede afectarle en su vida social pensando es "normal" que actúe de esa manera. Entre mas pronto se atiendan mejores manejos de conducta desafiante. Es psicoeducar de donde vienen esas reacciones, para eso es un proceso de mucha paciencia y sobretodo de no suspender las sesiones aunque ella diga "no quiero, no me sirve, no me gusta" y/o se ponga en una postura negativa. Aqui tiene mis datos puede agendar una cita en linea. Saludos.
Cuando los límites no se establecen desde pequeños, es común que en la adolescencia los comportamientos se desborden. Pero eso no significa que no haya soluciones. Tu hija está en una etapa muy compleja, donde busca afirmarse, pero también necesita límites claros y contención. Es fundamental comenzar a reconstruir la autoridad en casa desde un lugar firme pero afectivo y en los cuales tambien deben incluirse tus papas para que el reforzamiento sea completo y no intermitente, esto incluye poner límites consistentes, pero también trabajar en la relación emocional que tienen. Además, sería muy recomendable iniciar un proceso terapéutico familiar o individual para ti, donde puedas recibir apoyo profesional para manejar esta situación y aprender estrategias efectivas de comunicación y disciplina. A veces, con algunos cambios en la dinámica familiar y una guía adecuada, es posible reconectar y reconducir el vínculo.
Lamento mucho que estés viviendo una situación tan difícil con tu hija. Es importante saber que cuando no se establecen límites claros desde pequeños, en la adolescencia pueden surgir conductas como la falta de respeto y la agresividad. Te recomiendo buscar apoyo psicológico familiar. La terapia cognitivo-conductual puede ser de gran ayuda porque enseña a manejar emociones, corregir conductas inadecuadas y establecer límites saludables de forma clara y consistente.
La psicoterapia para adolescentes es una excelente opción, así como el propio proceso psicoterapéutico, para empezar por identificar qué emociones dificultan la puesta en marcha de los límites, por ejemplo; puede ser culpa por alguna situación, o miedo o a que pase algo. La adolescencia es un momento muy oportuno para la intervención de ella.
Lo que describes es una situación muy difícil y desgastante. Cuando una adolescente agrede físicamente a su madre y no reconoce límites, no se trata solo de “mala conducta”: suele haber una historia de límites inconsistentes, dificultades para tolerar frustración y mucha desregulación emocional. El hecho de que tus padres la hayan sobreprotegido o consentido puede haber debilitado tu autoridad como madre, pero eso sí puede repararse. A los 13 años aún es posible reordenar la dinámica, aunque requiere firmeza y coherencia. Es importante que la violencia no se normalice. Golpear no es aceptable, aunque esté enojada. Poner límites claros y consecuencias consistentes es una forma de cuidado, no de castigo. También es clave reducir el tiempo sin supervisión en la calle y restablecer rutinas, horarios y responsabilidades. Cuando hay agresiones físicas, lo más recomendable es acompañamiento terapéutico familiar o parental, incluso si ella no quiere ir. Muchas veces el cambio empieza por los adultos, aprendiendo cómo sostener límites sin escalar el conflicto. No estás fallando como madre: estás frente a una dinámica que necesita ayuda y estructura.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.












