La sesión de terapia psicológica, por lo general, tiene una duración de una hora y nos reunimos una vez a la semana o cada quince días, según el motivo de consulta. Dentro de esta sesión el objetivo es crear un ambiente de confianza, donde el paciente se sienta comprendido y seguro de confiar sus más profundos sentimientos.
Tengo la fortuna de haber tenido la oportunidad de prepararme profesionalmente dentro y fuera del país y de haber obtenido calificaciones sobresalientes con mención honorífica. Sin embargo, el amor, la pasión y el respeto hacia esta noble labor nacen de mi corazón. En pocas palabras, amo mi trabajo y siento un profundo respeto por cada uno de mis pacientes.
Cuando las personas van a terapia psicológica, van con la esperanza de que se les diga que su dolor va a terminar en algún momento.
Explicar al paciente que el dolor en el pecho, en la garganta, en el estómago (duele realmente, provocado por el dolor emocional) es una forma en la que las emociones se comunican, es parte de entender que tienen algo que decir.
Descifrar el mensaje requiere recorrer la historia de vida desde la infancia, pasando por la adolescencia y llegando al aquí y el ahora. El objetivo es armar el rompecabezas que conecte cada pieza con el niño, el adolescente y el adulto, reconstruyendo a una nueva persona, consciente de que es el resultado de todo lo que ha vivido.
Acompaño al paciente en cada etapa de su vida, descubriendo juntos una nueva perspectiva de la experiencia. Veo sus ojos asombrados cuando comprende por fin cómo hablar con el dolor, cómo manejarlo y darle un significado. Experimento una sensación de plena satisfacción por haber hecho algo por un ser humano que necesita sentirse bien.
Ser terapeuta es un trabajo en el que puedo ver y sentir la felicidad, el dolor, la esperanza y la decepción de las personas; se siente casi como si las emociones tuvieran forma y color.
Es un trabajo creativo, donde el paciente y yo creamos una historia que se escribe día a día con imaginación, empatía y, sobre todo, con compasión hacia sí mismo