Preguntas de pacientes (3)

  • Siento que a veces amo a mi pareja y a veces no, siento que no me ayuda, que me ha hecho mucho daño

    Siento que a veces amo a mi pareja y a veces no, siento que no me ayuda, que me ha hecho mucho daño y lo quiero lejos pero también siento que le debo lealtad y cuando está lejos siento como si tuviera un sindrome de abstinencia. Tengo miedo de terminarlo y equivocarme, así que espero a que me termine para no lastimarlo pero al mismo tiempo siento que miento y no sé que hacer

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Lic. Fernando Dzyan Rangel

    Lo que describes es más común de lo que parece y, sobre todo, debe sentirse muy agotador.

    Hay una parte de ti que recuerda el daño, que necesita distancia y que imagina una vida diferente. Pero también hay otra que siente culpa, lealtad, miedo a equivocarse y un vacío cuando esa persona no está. Es posible que esas dos partes sean reales al mismo tiempo, y por eso la decisión se siente tan difícil.

    Algo que me llamó la atención es esta frase: *"espero a que me termine para no lastimarlo"*. A veces hacemos eso porque creemos que así evitaremos el dolor, pero en realidad solo posponemos una conversación que tarde o temprano tendrá que ocurrir. Mientras tanto, ambos permanecen en una relación donde uno de los dos ya no sabe si quiere seguir.

    También me preguntaría si lo que sientes cuando se aleja es amor, miedo a la pérdida, costumbre o el alivio que produce volver a un vínculo al que te has acostumbrado, incluso si te hace daño. No siempre es fácil distinguir una cosa de la otra cuando estamos dentro de la relación.

    No creo que la pregunta más útil sea "¿y si me equivoco al terminar?". Quizá una pregunta diferente sería: **si nada cambiara durante el próximo año, ¿elegirías seguir viviendo esta relación tal como es hoy?**. Muchas veces esa respuesta da más claridad que intentar adivinar cómo será el futuro.

    No tomes una decisión por culpa, pero tampoco la tomes por impulso. Date el tiempo para entender qué es lo que realmente te mantiene ahí. A veces descubrimos que lo que nos cuesta dejar no es tanto a la persona, sino la historia que habíamos imaginado construir con ella.


  • Mi marido cuando se enoja sienpre me dice pendeja me enojo y me dice no soy malo no la golpeo

    Mi marido cuando se enoja sienpre me dice pendeja me enojo y me dice no soy malo no la golpeo

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Lic. Fernando Dzyan Rangel

    Entiendo esto que mencionas porque veo que lo que él dice es un ejemplo de una comparación que puede llegar a confundir mucho.

    Que no te golpee no significa que la forma en la que te habla sea aceptable. Los insultos, las humillaciones o hacerte sentir menos también pueden lastimar y deteriorar una relación.

    Me quedé pensando en una frase que escribiste: "cuando se enoja siempre me dice pendeja". Más allá de la palabra en sí, parece que cuando hay un conflicto, el respeto desaparece. Y eso vale la pena tomarlo en serio.

    En una relación sana es completamente válido enojarse, frustrarse o discutir. Lo que no debería normalizarse es faltar al respeto y luego justificarlo diciendo que "podría ser peor".

    Te haría una pregunta para reflexionar: si una persona a la que quieres te contara exactamente esta situación, ¿le dirías que es normal porque no hay golpes, o pensarías que merece que la traten con más respeto?

    Mereces poder expresar tus desacuerdos sin miedo a ser insultada. El respeto no debería depender del estado de ánimo de la otra persona.


  • Mi esposa me dice que se quiere divorciar pero acepta ir a terapia aunque dice que su decisión ya es

    Mi esposa me dice que se quiere divorciar pero acepta ir a terapia aunque dice que su decisión ya está tomada,me tiene en su celular aún como amor,me dice papi,plática conmigo cuando estamos juntos,

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Lic. Fernando Dzyan Rangel

    Debe ser una situación muy confusa. Por un lado, escuchas que quiere divorciarse y que su decisión ya está tomada. Por otro, sigue teniendo gestos de cercanía contigo. Es natural que eso te haga preguntarte si todavía hay esperanza o si simplemente no sabes cómo interpretar lo que está pasando.

    Algo que he visto con frecuencia es que las personas pueden sentirse emocionalmente divididas. Es posible que una parte de ella haya tomado la decisión de separarse y, al mismo tiempo, otra siga sintiendo cariño, costumbre o afecto por la historia que han construido. Esas dos cosas pueden coexistir.

    El hecho de que haya aceptado ir a terapia también merece atención. Si realmente no hubiera ninguna disposición a revisar lo que está ocurriendo, probablemente no habría aceptado asistir. Sin embargo, tampoco conviene interpretar eso como una garantía de que la relación se va a salvar.

    Si van a terapia, creo que uno de los objetivos más importantes será entender qué significa para ella decir que su decisión está tomada. A veces es una decisión firme; otras veces es una forma de expresar el nivel de desgaste al que ha llegado la relación.

    Mi sugerencia sería que, por ahora, trates de no buscar señales en cómo te tiene guardado en el celular o en si todavía te dice "papi". Esos detalles pueden darte esperanza, pero difícilmente responderán la pregunta de fondo. Lo que realmente importa es si ambos están dispuestos a trabajar en los problemas que los llevaron hasta este punto y si todavía existe apertura para reconstruir la relación.

    La terapia puede ayudar precisamente a aclarar eso. En algunos casos fortalece la relación; en otros, ayuda a que una separación ocurra de una manera más consciente y menos dolorosa. En cualquiera de los dos escenarios, obtener claridad suele ser mejor que quedarse interpretando señales contradictorias.


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