Hola soy hombre hace unos días acudí a un servicios de compañia y estaba muy ebrio, cuando llegue er
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Hola soy hombre hace unos días acudí a un servicios de compañia y estaba muy ebrio, cuando llegue era un trans y me deje llevar por mi calentura y mi estado de inconciencia. Al pasar los días me siento culpable y siento que no género dopamina ni excitación. Mis pensamientos se están saliendo de control, pienso mucho en ese día y mi ego cayó
Hola buenos días. Es importante que cudas a terapia psicológica para realizar diagnóstico y determinar si es posible salir del estado en que te encuentras o bien canalizar a psiquiatría, pero es indispensable acudir para valoración, puedes agendar en línea o de manera presencial, saludos.
¡Hola! Gracias por compartir tu experiencia, lamento que estés pasando por esta situación, el exceso de sustancias como el alcohol pueden ocasionar que sus consumidores tengan reacciones contrarias a los que harían en un estado de sobriedad gracias a su efecto desinhibidor. Es natural que esta vivencia te cause ansiedad sentimientos de culpa y arrepentimiento, estos pueden ser tratados mediante un proceso terapeutico individual. Por otro lado es recomendable que acudas a una revisión médica general y de detección de ITS, ya que estuviste expuesto, esto también te ayudará a bajar tu nivel de ansiedad.
Saludos.
Saludos.
A veces la culpa aparece cuando la mente juzga una experiencia que el cuerpo ya vivió. Lo importante no es castigar lo ocurrido, sino entender qué emoción o vacío intentabas llenar ese día. Perdonarte no significa justificar, sino recuperar tu poder y tu equilibrio interno. Tu valor no cambia por un momento de confusión; lo que cambia es la conciencia que nace después. Así orienta · Yo Soy Yam
Hola busque ayuda psicológica para entender sus emociones, su personalidad y el manejo de su sexualidad lo que redundará en la recuperación gradual de su salud mental y bierenestar relacional. Ojo con el consumo de alcohol... Quedo a sus ordenes en atyenci´m presencial o en línea.
1. Lo que está pasando en ti
Lo que sientes (culpa, confusión, pérdida de control, falta de placer) no es anormal.
Cuando algo ocurre bajo ebriedad o en un contexto de desinhibición, el cuerpo puede actuar, pero la conciencia no acompaña del todo la experiencia.
Después, cuando la mente se despeja, aparece el juicio, la culpa y la disonancia interna:
“¿Por qué hice eso? ¿Qué dice eso de mí?”
Esa discrepancia entre tus valores y tu acción produce un malestar moral, que muchas personas confunden con “pérdida de dopamina” o “bloqueo emocional”. En realidad, es tu conciencia procesando algo que aún no se integra.
2. No confundas culpa con identidad
Es muy importante que distingas el hecho de haber vivido una experiencia sexual inesperada de lo que eso dice sobre ti como persona.
Una experiencia no define tu orientación, tu valor ni tu masculinidad.
Define un momento de tu historia donde probablemente hubo vulnerabilidad, desconexión y deseo de aliviar algo interno.
Desde la logoterapia diríamos que estás frente a una oportunidad de darle sentido a una vivencia que te confrontó.
En vez de castigarte, podrías preguntarte:
“¿Qué me estaba faltando en ese momento?”
“¿Qué necesitaba realmente: placer, compañía, olvido, afecto?”
3. Por qué sientes que tu mente “se sale de control”
Después de una vivencia que genera culpa o confusión, es común que la mente rumiadora empiece a repetir imágenes, pensamientos o dudas.
No es locura ni daño neurológico: es la mente tratando de encontrar coherencia.
Practica pausas de respiración, escribe lo que sientes sin censura y no intentes reprimir los pensamientos.
Si los niegas, se vuelven más insistentes; si los miras con curiosidad, se disuelven con el tiempo.
4. Sobre la excitación o “falta de dopamina”
La falta de excitación o placer puede tener que ver con:
Ansiedad y culpa: el cuerpo no responde cuando la mente está en alerta moral.
Resaca emocional: el sistema dopaminérgico necesita equilibrio, y después de estímulos intensos o consumo de alcohol, puede haber un bajón natural.
Autoexigencia: cuando te castigas, el cuerpo entra en bloqueo para “protegerse” del juicio.
Dale tiempo. No es permanente. Pero sí sería valioso hablarlo en terapia, para que no se convierta en vergüenza enquistada.
5. Qué puedes hacer ahora
No te aísles. Hablarlo con un profesional (psicólogo o terapeuta humanista) te ayudará a resignificar lo vivido.
Evita juzgarte. En vez de “me fallé”, piensa “viví algo que me mostró una parte de mí que no conocía”.
Cuida tu cuerpo. Hazte chequeos médicos si hubo contacto sexual sin protección.
Evita el alcohol por un tiempo, para recuperar sensación de control y claridad emocional.
Escribe o reflexiona sobre el sentido que le das a esa experiencia hoy, no desde la culpa, sino desde lo que te enseñó.
¿Sera que tu ego cayó o tu ego se confronto?
Y cuando eso pasa, duele… pero también abre una puerta enorme de crecimiento, autoconocimiento y autenticidad.
Lo que sientes (culpa, confusión, pérdida de control, falta de placer) no es anormal.
Cuando algo ocurre bajo ebriedad o en un contexto de desinhibición, el cuerpo puede actuar, pero la conciencia no acompaña del todo la experiencia.
Después, cuando la mente se despeja, aparece el juicio, la culpa y la disonancia interna:
“¿Por qué hice eso? ¿Qué dice eso de mí?”
Esa discrepancia entre tus valores y tu acción produce un malestar moral, que muchas personas confunden con “pérdida de dopamina” o “bloqueo emocional”. En realidad, es tu conciencia procesando algo que aún no se integra.
2. No confundas culpa con identidad
Es muy importante que distingas el hecho de haber vivido una experiencia sexual inesperada de lo que eso dice sobre ti como persona.
Una experiencia no define tu orientación, tu valor ni tu masculinidad.
Define un momento de tu historia donde probablemente hubo vulnerabilidad, desconexión y deseo de aliviar algo interno.
Desde la logoterapia diríamos que estás frente a una oportunidad de darle sentido a una vivencia que te confrontó.
En vez de castigarte, podrías preguntarte:
“¿Qué me estaba faltando en ese momento?”
“¿Qué necesitaba realmente: placer, compañía, olvido, afecto?”
3. Por qué sientes que tu mente “se sale de control”
Después de una vivencia que genera culpa o confusión, es común que la mente rumiadora empiece a repetir imágenes, pensamientos o dudas.
No es locura ni daño neurológico: es la mente tratando de encontrar coherencia.
Practica pausas de respiración, escribe lo que sientes sin censura y no intentes reprimir los pensamientos.
Si los niegas, se vuelven más insistentes; si los miras con curiosidad, se disuelven con el tiempo.
4. Sobre la excitación o “falta de dopamina”
La falta de excitación o placer puede tener que ver con:
Ansiedad y culpa: el cuerpo no responde cuando la mente está en alerta moral.
Resaca emocional: el sistema dopaminérgico necesita equilibrio, y después de estímulos intensos o consumo de alcohol, puede haber un bajón natural.
Autoexigencia: cuando te castigas, el cuerpo entra en bloqueo para “protegerse” del juicio.
Dale tiempo. No es permanente. Pero sí sería valioso hablarlo en terapia, para que no se convierta en vergüenza enquistada.
5. Qué puedes hacer ahora
No te aísles. Hablarlo con un profesional (psicólogo o terapeuta humanista) te ayudará a resignificar lo vivido.
Evita juzgarte. En vez de “me fallé”, piensa “viví algo que me mostró una parte de mí que no conocía”.
Cuida tu cuerpo. Hazte chequeos médicos si hubo contacto sexual sin protección.
Evita el alcohol por un tiempo, para recuperar sensación de control y claridad emocional.
Escribe o reflexiona sobre el sentido que le das a esa experiencia hoy, no desde la culpa, sino desde lo que te enseñó.
¿Sera que tu ego cayó o tu ego se confronto?
Y cuando eso pasa, duele… pero también abre una puerta enorme de crecimiento, autoconocimiento y autenticidad.
Hola, gracias por compartir algo tan íntimo y difícil de expresar. Lo primero que quiero decirte es que lo que estás sintiendo —culpa, confusión, pérdida de control sobre los pensamientos o una sensación de caída del ego— son reacciones humanas ante una experiencia que te sacó de tu zona de coherencia y seguridad.
Desde la neurociencia sabemos que, cuando ocurre algo que contradice nuestra autoimagen o nuestras creencias profundas, el cerebro activa una respuesta de amenaza interna: la amígdala se sobreestimula, el sistema límbico genera culpa y vergüenza, y la corteza prefrontal —encargada de integrar, entender y resignificar la experiencia— queda temporalmente inhibida. Es decir, no estás “mal”, tu sistema nervioso simplemente está intentando procesar algo que percibe como incoherente con quién crees ser.
Te invito a que, antes de juzgarte, respires y reconozcas lo siguiente:
- Lo que hiciste no define tu identidad, sino un momento de desconexión de tu conciencia plena influido por el alcohol y por impulsos fisiológicos que alteran la dopamina y las rutas de placer del cerebro.
- La culpa, aunque incómoda, puede transformarse en una puerta de autoconocimiento. En lugar de rechazarla, obsérvala como un mensaje que te invita a revisar tus valores, tus límites y tu relación con tu deseo y tu identidad.
Desde la psicología humanista y gestalt, el proceso comienza cuando logras integrar todas tus partes sin negarlas. No hay que eliminar la experiencia, sino comprender qué vino a mostrarte: ¿una necesidad emocional no atendida? ¿una búsqueda de aprobación? ¿una desconexión con tu cuerpo? ¿una tensión entre lo que sientes y lo que crees que “deberías” sentir?
A nivel práctico, puedes iniciar un protocolo de regulación neuroemocional:
- Respiración de coherencia cardiaca: 6 segundos inhalar / 6 segundos exhalar durante 5 minutos, dos veces al día. Esto equilibra el sistema nervioso y reduce la sobrecarga de culpa.
- Autoobservación compasiva: cada vez que aparezca el pensamiento intrusivo, repite mentalmente: “Esto fue una experiencia, no soy esta experiencia”.
- Escritura integradora: escribe tres columnas: Lo que pasó – Lo que sentí – Lo que aprendí. Esto permite que la memoria emocional se reprocesa y el cerebro vuelva a generar dopamina de forma natural.
- Reencuadre cognitivo (TCC + PNL): en lugar de pensar “mi ego cayó”, reformúlalo como: “Mi ego se está reajustando para alinearse con una versión más auténtica de mí”.
- Autoperdón consciente: reconoce que incluso los momentos de descontrol pueden ser catalizadores de madurez y crecimiento. La neuroplasticidad emocional se activa cuando transformas la culpa en aprendizaje.
Si notas que los pensamientos se intensifican o te generan ansiedad persistente, puede ser útil realizar algunas sesiones de terapia EMDR o terapia polivagal, ya que ambas ayudan a reprocesar la carga emocional de un evento sin necesidad de revivirlo con culpa, sino desde comprensión y regulación.
Finalmente, recuerda:
“El crecimiento humano no ocurre en los momentos de perfección, sino cuando aprendemos a mirar con compasión los fragmentos de nosotros que aún no sabíamos amar.”
Desde la neurociencia sabemos que, cuando ocurre algo que contradice nuestra autoimagen o nuestras creencias profundas, el cerebro activa una respuesta de amenaza interna: la amígdala se sobreestimula, el sistema límbico genera culpa y vergüenza, y la corteza prefrontal —encargada de integrar, entender y resignificar la experiencia— queda temporalmente inhibida. Es decir, no estás “mal”, tu sistema nervioso simplemente está intentando procesar algo que percibe como incoherente con quién crees ser.
Te invito a que, antes de juzgarte, respires y reconozcas lo siguiente:
- Lo que hiciste no define tu identidad, sino un momento de desconexión de tu conciencia plena influido por el alcohol y por impulsos fisiológicos que alteran la dopamina y las rutas de placer del cerebro.
- La culpa, aunque incómoda, puede transformarse en una puerta de autoconocimiento. En lugar de rechazarla, obsérvala como un mensaje que te invita a revisar tus valores, tus límites y tu relación con tu deseo y tu identidad.
Desde la psicología humanista y gestalt, el proceso comienza cuando logras integrar todas tus partes sin negarlas. No hay que eliminar la experiencia, sino comprender qué vino a mostrarte: ¿una necesidad emocional no atendida? ¿una búsqueda de aprobación? ¿una desconexión con tu cuerpo? ¿una tensión entre lo que sientes y lo que crees que “deberías” sentir?
A nivel práctico, puedes iniciar un protocolo de regulación neuroemocional:
- Respiración de coherencia cardiaca: 6 segundos inhalar / 6 segundos exhalar durante 5 minutos, dos veces al día. Esto equilibra el sistema nervioso y reduce la sobrecarga de culpa.
- Autoobservación compasiva: cada vez que aparezca el pensamiento intrusivo, repite mentalmente: “Esto fue una experiencia, no soy esta experiencia”.
- Escritura integradora: escribe tres columnas: Lo que pasó – Lo que sentí – Lo que aprendí. Esto permite que la memoria emocional se reprocesa y el cerebro vuelva a generar dopamina de forma natural.
- Reencuadre cognitivo (TCC + PNL): en lugar de pensar “mi ego cayó”, reformúlalo como: “Mi ego se está reajustando para alinearse con una versión más auténtica de mí”.
- Autoperdón consciente: reconoce que incluso los momentos de descontrol pueden ser catalizadores de madurez y crecimiento. La neuroplasticidad emocional se activa cuando transformas la culpa en aprendizaje.
Si notas que los pensamientos se intensifican o te generan ansiedad persistente, puede ser útil realizar algunas sesiones de terapia EMDR o terapia polivagal, ya que ambas ayudan a reprocesar la carga emocional de un evento sin necesidad de revivirlo con culpa, sino desde comprensión y regulación.
Finalmente, recuerda:
“El crecimiento humano no ocurre en los momentos de perfección, sino cuando aprendemos a mirar con compasión los fragmentos de nosotros que aún no sabíamos amar.”
Hola, lamento escuchar que la has pasado mal. Es totalmente entendible que sientas culpa y es normal que te cueste trabajo sentir excitación al sobrepensar esta situación. Algo que puede ayudarte es reconocer que lo que hiciste no refleja el tipo de relaciones que quieres tener, al menos no en el estado de ebriedad que comentas, y aprender de este suceso. También intenta ser amable contigo; recuerda que las situaciones que vivimos no nos definen como personas y que las prácticas sexuales son un espectro y no cambian ni tu valor ni lo que eres como persona. Espero esto pueda ayudarte, ¡saludos!
Yo creo que tu valor como persona no depende de un momento, ni de lo que tu ego te dice ahora. Mereces comprensión, cuidado y un espacio seguro para hablar de lo que pasó sin juicio.
Hola! Lo que describes suele ocurrir cuando una experiencia vivida bajo intoxicación se interpreta después desde la culpa, el miedo o el juicio personal. Esa mezcla puede activar pensamientos intrusivos, cuestionamientos sobre tu identidad y una sensación de “pérdida de control”, pero esto no significa que algo esté mal contigo ni que tu deseo o tu “dopamina” estén dañados.
Es importante recordar que estabas bajo los efectos del alcohol y tu mente ahora está tratando de darle un significado a lo que pasó. Cuando nos enganchamos a esos pensamientos, la culpa tiende a crecer y el estado de ánimo baja, lo que explica la desconexión con el placer o la motivación que mencionas.
Trabajar estos pensamientos desde un enfoque estructurado puede ayudarte a recuperar calma, entender mejor lo ocurrido y disminuir la culpa para que no afecte tu día a día. Si lo deseas, puedo acompañarte a revisar esta experiencia sin juicio y a trabajar en estrategias para que tus pensamientos no tomen el control.
Es importante recordar que estabas bajo los efectos del alcohol y tu mente ahora está tratando de darle un significado a lo que pasó. Cuando nos enganchamos a esos pensamientos, la culpa tiende a crecer y el estado de ánimo baja, lo que explica la desconexión con el placer o la motivación que mencionas.
Trabajar estos pensamientos desde un enfoque estructurado puede ayudarte a recuperar calma, entender mejor lo ocurrido y disminuir la culpa para que no afecte tu día a día. Si lo deseas, puedo acompañarte a revisar esta experiencia sin juicio y a trabajar en estrategias para que tus pensamientos no tomen el control.
Hola, gracias por compartir algo tan personal y que claramente te está generando una gran angustia. Entendiendo lo que Sientes: Culpa, Vergüenza y "Pánico Sexual"
Lo que describes es una tormenta perfecta de emociones negativas:
La Culpa y la Vergüenza: Surgieron por haber actuado en un estado de ebriedad ("inconciencia", como dices) y en una situación que, en frío, quizás no habrías elegido.
La Ansiedad y la Obsesión: Tu mente se ha "enganchado" con el recuerdo, reproduciéndolo una y otra vez. Esto es un mecanismo clásico de la ansiedad. Cuanto más intentas no pensar en algo, más fuerte vuelve.
Tu mente está enviándote mensajes alarmistas. Vamos a cuestionarlos con lógica: el alcohol desinhibe y a veces nos hace tomar decisiones que no tomaríamos sobrios. Pero eso no define quién eres. Fue un comportamiento en un contexto específico, no tu identidad completa. Sin embargo es importante analizar a profundidad si el tomar nos hace hacer cosas reprimidas o impulsivas. Por lo que tienes que explorar tu relación con el alcohol.
"Mi ego cayó." Tu ego (la imagen que tienes de ti mismo) ha recibido un golpe, pero no está destruido. Los egos son resilientes y se reconstruyen con auto-compasión y entendimiento.
Deja de Luchar Contra Ellos: Cuando llegue el pensamiento, no lo rechaces con fuerza. En lugar de "¡No pienses en eso!", di para tus adentros: "Ah, estás otra vez. Vale, te veo, pero ahora no voy a dedicarte mi energía". Y luego, redirige tu atención conscientemente a otra cosa: pon un podcast, lee un artículo, haz una serie de flexiones. Esto "reeduca" a tu cerebro.
Escribe: Sacar esos pensamientos de la cabeza y ponerlos en papel (o en un documento) les quita poder. Escribe la historia tal como pasó, sin juzgarte. Luego, escribe cómo te hace sentir ahora. Esto ayuda a procesar la experiencia.
Contextualiza la Situación: Eras un adulto ebrio que tuvo una experiencia sexual consensuada con otro adulto. No hiciste daño a nadie. El principal juicio viene de ti mismo y de los estigmas sociales internalizados. No te presiones para sentir excitación o para tener otra experiencia sexual. Forzarlo solo generará más ansiedad. Tu libido está en "modo pausa". Está bien.
No dudes en buscar un psicólogo. Un profesional te puede dar herramientas específicas para manejar la ansiedad y procesar la culpa de una manera mucho más rápida y eficaz.
No te defines por una noche de borrachera. Eres una persona compleja que tuvo una experiencia confusa. La culpa y la vergüenza que sientes son prueba de que tienes valores y un código moral, no de que seas una mala persona.Perdonarse a uno mismo es el proceso más difícil, pero también el más liberador. Estás en ese proceso. Date tiempo y sé amable contigo mismo. Vas a salir de esta.
Lo que describes es una tormenta perfecta de emociones negativas:
La Culpa y la Vergüenza: Surgieron por haber actuado en un estado de ebriedad ("inconciencia", como dices) y en una situación que, en frío, quizás no habrías elegido.
La Ansiedad y la Obsesión: Tu mente se ha "enganchado" con el recuerdo, reproduciéndolo una y otra vez. Esto es un mecanismo clásico de la ansiedad. Cuanto más intentas no pensar en algo, más fuerte vuelve.
Tu mente está enviándote mensajes alarmistas. Vamos a cuestionarlos con lógica: el alcohol desinhibe y a veces nos hace tomar decisiones que no tomaríamos sobrios. Pero eso no define quién eres. Fue un comportamiento en un contexto específico, no tu identidad completa. Sin embargo es importante analizar a profundidad si el tomar nos hace hacer cosas reprimidas o impulsivas. Por lo que tienes que explorar tu relación con el alcohol.
"Mi ego cayó." Tu ego (la imagen que tienes de ti mismo) ha recibido un golpe, pero no está destruido. Los egos son resilientes y se reconstruyen con auto-compasión y entendimiento.
Deja de Luchar Contra Ellos: Cuando llegue el pensamiento, no lo rechaces con fuerza. En lugar de "¡No pienses en eso!", di para tus adentros: "Ah, estás otra vez. Vale, te veo, pero ahora no voy a dedicarte mi energía". Y luego, redirige tu atención conscientemente a otra cosa: pon un podcast, lee un artículo, haz una serie de flexiones. Esto "reeduca" a tu cerebro.
Escribe: Sacar esos pensamientos de la cabeza y ponerlos en papel (o en un documento) les quita poder. Escribe la historia tal como pasó, sin juzgarte. Luego, escribe cómo te hace sentir ahora. Esto ayuda a procesar la experiencia.
Contextualiza la Situación: Eras un adulto ebrio que tuvo una experiencia sexual consensuada con otro adulto. No hiciste daño a nadie. El principal juicio viene de ti mismo y de los estigmas sociales internalizados. No te presiones para sentir excitación o para tener otra experiencia sexual. Forzarlo solo generará más ansiedad. Tu libido está en "modo pausa". Está bien.
No dudes en buscar un psicólogo. Un profesional te puede dar herramientas específicas para manejar la ansiedad y procesar la culpa de una manera mucho más rápida y eficaz.
No te defines por una noche de borrachera. Eres una persona compleja que tuvo una experiencia confusa. La culpa y la vergüenza que sientes son prueba de que tienes valores y un código moral, no de que seas una mala persona.Perdonarse a uno mismo es el proceso más difícil, pero también el más liberador. Estás en ese proceso. Date tiempo y sé amable contigo mismo. Vas a salir de esta.
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