Tengo un hijo de 23 años el cual tuve un intento de robo cuando el tenia solo 2 años, esto provocó q
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Tengo un hijo de 23 años el cual tuve un intento de robo cuando el tenia solo 2 años, esto provocó qué lo sobreprotegiera e incluso nunca lo sacara de casa más que para hacer las compras, la escuela o de visita con los abuelos, el dice que en la escuela sufrio mucho bullyng y nunca me lo dijo, a la fecha el no puede salir solo de casa, se aísla de la gente, le dan pánico las másas y tiene pensamientos suicidas, sufre crisis de ansiedad, ataques de pánico y le cuesta mucho trabajo relacionarse, duerme con la cabeza envuelta toda en un trapo porque dice que de lo contrario no puede dormir o tiene miedo y sueña pesadillas, constantemente esta depresivo y dice que no tiene metas en la vida que nada lo motiva, dejo la escuela y entra a trabajar pero constantemente cambia de trabajos, como puedo ayudarlo???
Hola, una manera de poder ayudar es justo poder continuar con ese canal de comuniación y confianza que tienes con tu hijo, para poder plantear el asistir a un proceso de psicoterapia, ya que estos procesos más que pensar que es para la gente que está "loca" (como usualmente escuchamos, y recordando que la gente loca no existe), son procesos para ayudar, orientar o acompañar a la persona generando herramientas para poder tener una mejor calidad de vida en todas sus esferas, y en algunas ocasiones, si el caso lo requiere, poder apoyarnos con médicos psiquiátras para poder realizar un trabajo integral y buscar el beneficio de tu hijo.
Tu hijo tiene un trastorno de personalidad, necesita consultar con un psiquiatra para que lo evalúe y tu necesitas análisis, para aprender a llevar la situacion
Es importante hacer un diagnóstico formal para tu hijo, ya sea por parte de un psiquiatra (esto en caso de necesitar algún tipo de apoyo farmacológico) o un psicólogo clínico (como primer paso para su proceso terapeutico). La mejor ayuda que le puedes dar es mantener un canal de comunicación abierto, así como invitarlo a buscar o aceptar ayuda profesional para que pueda confrontar esos miedos y sintomas que lo aquejan.
Sería importante que tu hijo acudiera a terapia psicológica para tratar los temas que necesite y que obtenga herramientas para afrontar lo que le sucede, puedes ofrecerle la opción para que la considere. También sería recomendable que posteriormente se incorporen a terapia familiar para poder fortalecer las relaciones y los vínculos. Se evaluaría la posibilidad de complementar el proceso terapéutico con algún apoyo psiquiátrico
Hola. Si en este momento esta abierto a recibir el apoyo psicoterapeutico que comience ahora, en caso de que presente resistencia ha acudir con un especialista porque puede pasar, te sugiero que consigas el libro -La depresión como solución Autor Pablo Vazquez Kunz - y comience a leerlo, requiere comenzar a recibir estímulos positivos por los diversos canales de percepción, películas como En busca del destino, UN SUEÑO POSIBLE, Camino a la gloria. Existen sonidos binaurales son ondas que estimulan de forma positiva regulando ligeramente alguna alteración neuronal lo cual muy probablemente este sucediendo con tu hijo. Quedo a tus ordenes y les envió un abrazo que les brinde calma.
Generalmente los padres buscan que sus hijos asistan a psicoterapia. ¿Y si usted asistiera a psicoterapia? ¿será que eso podría ayudar a su hijo también?
Hola, si aun te sirve, acude a terapia psicológica para él y para tí... Es necesario trabajar los miedos que se han enquistado en su mente, sus pensamientos y condutas lo tienen totalmente dominado, estoy a tus ordenes... Saludos.
Por lo que relatas, tu hijo parece estar viviendo una combinación de ansiedad severa, aislamiento social, ataques de pánico, síntomas depresivos e ideación suicida. También mencionas experiencias importantes en tu historia: el intento de robo cuando era pequeño, la sobreprotección posterior y el bullying escolar. Todos estos factores pueden influir en cómo una persona aprende a percibir el mundo: como un lugar peligroso y amenazante.
Cuando alguien crece con esa sensación de peligro constante, el sistema nervioso puede quedarse en estado de alerta permanente, lo que explica síntomas como el miedo a salir, el pánico ante las multitudes, las pesadillas y la dificultad para relacionarse.
Hay tres cosas muy importantes que pueden ayudar en este momento:
1. Atención profesional especializada. Sería muy importante que tu hijo pueda ser evaluado por un psicólogo clínico y también por un psiquiatra. Cuando hay ataques de pánico intensos, depresión y pensamientos suicidas, el tratamiento combinado suele ser lo más efectivo.
2. Evitar presionarlo o confrontarlo. Muchas veces los padres, con la intención de ayudar, dicen cosas como “tienes que salir”, “échale ganas” o “no pienses así”. Pero cuando alguien está en ese estado, esas frases pueden aumentar la sensación de incomprensión. Es más útil transmitirle algo como: “Veo que estás sufriendo mucho y no tienes que pasar por esto solo. Estoy aquí para acompañarte y buscar ayuda contigo.”
3. Recuperar poco a poco la sensación de seguridad. El trabajo terapéutico suele enfocarse en ayudar a que la persona recupere seguridad interna, aprenda a regular su ansiedad y vaya ampliando gradualmente su mundo nuevamente. Este proceso se hace paso a paso.
También es importante decirte que cuando una persona expresa pensamientos suicidas, siempre debe tomarse en serio. Si en algún momento sientes que tu hijo puede hacerse daño o que la crisis es muy intensa, es recomendable buscar ayuda de emergencia o acudir a un servicio de salud mental.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas con síntomas como los de tu hijo logran mejorar significativamente. No es un proceso inmediato, pero sí es posible.
Cuando alguien crece con esa sensación de peligro constante, el sistema nervioso puede quedarse en estado de alerta permanente, lo que explica síntomas como el miedo a salir, el pánico ante las multitudes, las pesadillas y la dificultad para relacionarse.
Hay tres cosas muy importantes que pueden ayudar en este momento:
1. Atención profesional especializada. Sería muy importante que tu hijo pueda ser evaluado por un psicólogo clínico y también por un psiquiatra. Cuando hay ataques de pánico intensos, depresión y pensamientos suicidas, el tratamiento combinado suele ser lo más efectivo.
2. Evitar presionarlo o confrontarlo. Muchas veces los padres, con la intención de ayudar, dicen cosas como “tienes que salir”, “échale ganas” o “no pienses así”. Pero cuando alguien está en ese estado, esas frases pueden aumentar la sensación de incomprensión. Es más útil transmitirle algo como: “Veo que estás sufriendo mucho y no tienes que pasar por esto solo. Estoy aquí para acompañarte y buscar ayuda contigo.”
3. Recuperar poco a poco la sensación de seguridad. El trabajo terapéutico suele enfocarse en ayudar a que la persona recupere seguridad interna, aprenda a regular su ansiedad y vaya ampliando gradualmente su mundo nuevamente. Este proceso se hace paso a paso.
También es importante decirte que cuando una persona expresa pensamientos suicidas, siempre debe tomarse en serio. Si en algún momento sientes que tu hijo puede hacerse daño o que la crisis es muy intensa, es recomendable buscar ayuda de emergencia o acudir a un servicio de salud mental.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas con síntomas como los de tu hijo logran mejorar significativamente. No es un proceso inmediato, pero sí es posible.
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