Mi hijo de 3 años tiene un ganglio linfático de 3 CM en el ultrasonido concluyen que es de aspecto i
Mi hijo de 3 años tiene un ganglio linfático de 3 CM en el ultrasonido concluyen que es de aspecto inflamatorio con perdida de la morfología, cortical engrosado y mantiene hilio graso central. Ya tiene más de 6 meses he ido a consultas pero solo me dicen que hay que vigilar el ganglio no le duele y no tiene otros síntomas. En los estudios de sangre hay hematocrito bajo, linfocitos altos y neutrófilos bajo
2 respuestas
El ganglio si es de un tamaño para llamar la atención, sin embargo, es importante vigilar la presencia de síntomas que se acompañan. Los síntomas de alerta son; aumento progresivo del tamaño del ganglio, fiebre persistente cuantificada (por las noches), pérdida de peso, palidez, dolor óseo, fatiga o cansancio, presencia de más ganglios inflamados. La causa más común de adenopatías o ganglio con aumento de tamaño en niños son las infecciones (virales o bacterianas principalmente), en caso específico de enfermedades malignas, los ganglios suelen ser más llamativos y se acompañan de síntomas de alerta. En este caso en particular por el tiempo de evolución de 6 meses es poco probable una enfermedad maligna si no ha tenido mayor aumento de tamaño, sin embargo, es importante continuar la vigilancia con su médico con el fin de detectar oportunamente algún dato de alerta. En la biometría hemática lo recomendado es ver los valores numéricos reportados para poder emitir un mejor juicio clínico.
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Cuando un ganglio linfático es mas grande de lo esperado se le conoce como linfadenopatía. En niños las linfadenopatías periféricas usualmente son benignas y autolimitadas. No es necesario identificar la causa del agrandamiento en todos los pacientes. En ocasiones la linfadenopatía se resuelve espontáneamente. Se requiere de una evaluación rápida cuando el niño luce mal, tiene fiebre recurrente, ha bajado de peso, tiene muchos ganglios en varias partes de su cuerpo, luce cansado, pálido o tiene sangrados. La evaluación puede incluir estudios de sangre, radiografía de tórax, investigación de infecciones y/o biopsia de la adenopatía. Si tu hijo tiene características que sugieran que requiere una evaluación rápida acude con infectólogo pediatra, hematólogo pediatra y/u oncólogo pediatra.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.


