Hola yo soy una profesionista de la salud mental pero también un ser humano como tú que ha experimentado muchas situaciones, todas ellas me han llevado a elegir cada uno de mis estudios, si bien para poder acompañar a otros con muchas y más herramientas, también como una forma de encontrar esas respuestas a muchas preguntas que siempre me hice desde que era pequeña.
Tal vez te ha pasado que sientes emociones desagradables o se te ha acabado la alegría de vivir, y tal vez lo que hagas es quedarte callado pensando que ya sea mañana u hora de dormir para anestesiar lo que sientes; en raras ocasiones puedo buscar un acompañamiento profesional, sin embargo hoy que estás leyendo esto quiero que sepas que ya estás del otro lado porque lograste salir de esa cuevita en la que te encontrabas. Y este es el momento mágico y único en el que puedes comenzar a sentir que el peso que llevas cargando es menor y que hay una pequeña posibilidad de que ese dolor interno sea menor.
He trabajado con muchas personas en muchos casos y desde muchas perspectivas, no es ell objetivo contarte mi curriculum, sino más bien compartirte que un día me di cuenta que el dolor emocional era igual de importante que el dolor físico para poder sanar, que la herida del sangrado emocional podía y debía ser curado al igual que curaban en emergencias médicas una herida con gasas y alcohol. Me di cuenta que un abrazo era tan importante como colocar el medicamento en una enfermedad. Porque veía a mi hermana menor sufrir profundamente y no encontraba palabra alguna que lograra acallar ese llanto mientras se raspaba o se caía por enésima ocasión, yo le preguntaba si realmente era tan doloroso lo que le sucedía y me decía que lo que más le dolía era que mi mamá no estaba allí con ella, con nosotros. Eran unas vacaciones en casa de los tíos en otra ciudad mientras mis papás estaban estudiando una especialidad, pero ella lo estaba padeciendo profundamente, porque se la pasaba cayéndose o raspándose pero porque también había una herida emocional. Obviamente con el paso del tiempo me di cuenta que también había una herida en mí al verla a ella sufrir, y nuestra mayor medicina emocional fue nuestra compañía a lo largo de nuestra vida, eso nos logró poner un curita interno a ambas.
Con esta historia quiero acercarme a ti, a que sepas que lo que sea que estés viviendo podemos lograr disminuir ese dolor, incluso aunque no sepas por qué está allí. Los seres humanos como tú, como yo y como los que vivimos en este planeta experimentamos emociones de muchos matices, son las que nos permiten vincularnos con otros seres humanos.
Date la oportunidad de echarte un clavado a tu mundo interno y encender tu propia lucesita, mantenerla así y que sientas que alguien te acompaña en esta aventura de conocerte, entenderte, comprenderte y adquirir herramientas para no volver a repetir los viejos errores, rompiendo patrones que en ocasiones son heredados transgeneracionalmente.