Mi pareja y yo estamos llevando los trámites para un matrimonio civil. Yo le explique desde mi persp
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Mi pareja y yo estamos llevando los trámites para un matrimonio civil. Yo le explique desde mi perspectiva, los pro y contras de las distintas sociedad conyugales...y le dije que teníamos que hablar para decidir cual es con la que ambos nos sentíamos mas cómodos...nunca llegamos a tener la conversación, y ella me delegaba el tema de llenar la documentación...llegó el momento de enviar los papeles y decidí poner bienes separados...pero informando al registro civil que eso era un prellenado, y que la versión final aun no estaba lista (meramente para poder apartar fecha con el juez). Ahora mi pareja me preguntó, después de que mandé los papeles...qué habia puesto...le dije que bienes separados pero que aclaré que era preliminar, pues no habíamos tenido la charla ambos para definirlo...ella explotó diciendo que yo tomé entonces ya la decisión, que si era asi, ella no iba a poner absolutamente nada para la casa donde vamos a vivir (un departamento que yo estoy pagando desde hace varios años), que esa es "mi casa"...continuó diciendo comentarios que me lastimaron mucho...literalmente "si quieres te pago mi renta" "de todos modos nos vamos a separar a la chin#%$^@", se bajó del auto y me azotó la puerta en la cara...y no me escuchaba, yo le decía lo que sentía y el por qué de como actúe, y ella establecia que no, que mis motivos eran otros, que no estaba enojada, si no, desilusionada...decidió cancelar unilateralmente citas que teníamos para dar continuidad a tramites y arreglos de la boda...y me dijo que no me acercara y que ya no quería saber nada de mi. ¿esas reacciones son normales? ya le he externado que necesitamos terapia de pareja para hablar y aprender a comunicarnos...y su respuesta es defensiva y dice "si si si yo soy la que está mal ya, yo soy la esto o aquello, siempre soy yo..." y se ofende a si misma, cuando mis palabras no han sido esas...siento que transforma lo que digo y lo reinterpreta para atacarse...cuando yo quiero hablar en calma...¿qué puedo hacer?
Gracias por tus preguntas, te recomiendo acudir a psicoterapia de pareja, ya que será muy importante que aprendan a comunicarse de manera efectiva, para este gran paso que van a dar, a saber; la formalización de la relación a través del registro civil, ¡gran paso!, vivir juntos y experimentar nuevas maneras de relacionarse entre uds, y la psicoterapia de pareja podríamos trabajar temas como: comunicación afectiva y efectiva, manejo de acuerdos, toma de decisiones en pareja, etc. Saludos
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Las reacciones que describes reflejan una respuesta emocional intensa ante un tema sensible como lo es el matrimonio y la administración de bienes. De manera superficial pero clara, puedo decirte que no necesariamente son 'normales', sino que muestran dificultad para manejar la frustración y la comunicación en pareja. Cuando una persona se siente desilusionada, puede interpretar acciones como decisiones unilaterales, aunque no haya sido tu intención. Lo más útil en estos casos es evitar discutir en medio de la tensión, marcar un espacio de calma y proponer retomar el diálogo en un momento más sereno. Si la comunicación sigue siendo defensiva o se transforma en ataques, la terapia de pareja es una vía adecuada para aprender a expresar necesidades sin descalificaciones y escuchar sin reinterpretar de forma dañina.
Lamento la situación que estas viviendo, debe ser dificil para ti, ya que el matrimonio es una de las decisiones mas importante de la pareja, al final creo que esta situación viene a mostrar un poco de como la relación se tomará en momentos difíciles, todo comunica y efectivamente se observan temas de comunicación, evasión, herida , inteligencia emocional, empatía y demás. si ella no esta dispuesta a ir a terapia de pareja con que tu lo hagas en lo individual ayudara a esclarecer lo que esta pasando en la relación y que así puedas tomar decisiones mas conscientes independientemente de cual elijas. Recuerda que una relación es de dos y hay cosas de las que no nos podemos hacer responsables al 100%, pues eso le quita la oportunidad a la pareja de Madurar, saludos!
Lo que comentas es claramente un estado de crisis, aumentado por la tensión del evento de la boda, lo que me llama la tensión es desde cuando estan teniendo temas comunicacionales, por ello lo que les recomiendo a ambos es trabajar en ello en un espacio con uno de los muchos especialistas en pareja que estamos en la plataforma y que sin duda les podemos ayudar a resolver este y otros temas que aún no logran visibilizar, pero claramente están dañando la relación.
Agradezco la confianza de exponer este caso. Observo que se encuentran en un punto de ruptura donde la comunicación lineal se ha perdido, dando paso a una escalada de conflicto que requiere una intervención técnica específica.
Más allá de la terapia convencional, lo que describes es un escenario ideal para la Mediación Familiar y la Resolución Alternativa de Conflictos (RAC). A diferencia de un proceso litigioso o una discusión privada, la mediación ofrece un marco estructurado con objetivos claros:
Neutralidad y Equidad: En mediación, el objetivo no es determinar quién 'ganó' la discusión sobre los bienes, sino identificar las necesidades subyacentes. Lo que para ti es un trámite administrativo (el prellenado), para ella es un mensaje simbólico de desprotección. Un mediador ayuda a separar el problema de las personas.
Gestión de la Reactividad: La reacción de 'atacar la puerta' o cancelar planes de forma unilateral son formas de violencia relacional de baja intensidad que bloquean cualquier acuerdo. La mediación interrumpe estos ciclos para que las decisiones (como el régimen patrimonial) se tomen desde la conciencia y no desde el miedo o la desquite.
Autonomía de la Voluntad: Es fundamental que ambos entiendan que el matrimonio es un contrato tanto afectivo como legal. Si una de las partes utiliza el 'retiro del afecto' o la 'auto-victimización' como moneda de cambio, el contrato pierde su base de igualdad.
Mi recomendación: Antes de continuar con los trámites legales de la boda, es imperativo asistir a un proceso de mediación familiar o terapia con enfoque en resolución de conflictos. El objetivo es aprender a negociar sin lastimar. Si no existe la voluntad de ambas partes para sentarse a dialogar en un entorno seguro y profesional, es necesario reflexionar sobre la viabilidad del proyecto de vida en común, priorizando siempre la salud mental y la integridad emocional de ambos.
Más allá de la terapia convencional, lo que describes es un escenario ideal para la Mediación Familiar y la Resolución Alternativa de Conflictos (RAC). A diferencia de un proceso litigioso o una discusión privada, la mediación ofrece un marco estructurado con objetivos claros:
Neutralidad y Equidad: En mediación, el objetivo no es determinar quién 'ganó' la discusión sobre los bienes, sino identificar las necesidades subyacentes. Lo que para ti es un trámite administrativo (el prellenado), para ella es un mensaje simbólico de desprotección. Un mediador ayuda a separar el problema de las personas.
Gestión de la Reactividad: La reacción de 'atacar la puerta' o cancelar planes de forma unilateral son formas de violencia relacional de baja intensidad que bloquean cualquier acuerdo. La mediación interrumpe estos ciclos para que las decisiones (como el régimen patrimonial) se tomen desde la conciencia y no desde el miedo o la desquite.
Autonomía de la Voluntad: Es fundamental que ambos entiendan que el matrimonio es un contrato tanto afectivo como legal. Si una de las partes utiliza el 'retiro del afecto' o la 'auto-victimización' como moneda de cambio, el contrato pierde su base de igualdad.
Mi recomendación: Antes de continuar con los trámites legales de la boda, es imperativo asistir a un proceso de mediación familiar o terapia con enfoque en resolución de conflictos. El objetivo es aprender a negociar sin lastimar. Si no existe la voluntad de ambas partes para sentarse a dialogar en un entorno seguro y profesional, es necesario reflexionar sobre la viabilidad del proyecto de vida en común, priorizando siempre la salud mental y la integridad emocional de ambos.
Hola, buenas tardes. Necesariamente acudir a terapia de pareja, por lo que comentas; es una relación en la que se muestra un ataque verbal por parte de tu pareja y posteriormente se percibe como víctima de la situación. Será necesario se pongan sobre la mesa todos los acontecimientos ocurridos y las discusiones que han tenido, para visualizar y concientizar la dinámica que han llevado y encontrar formas distintas de comunicarse y hacerse cargo cada uno de lo que habla y de lo que dice. El sentir, pensar y actuar se encuentran totalmente distorcionados. Saludos.
Desde una mirada psicoterapéutica, lo que estás viviendo no puede reducirse a una simple discusión de pareja ni a un malentendido administrativo. El tema legal funcionó como detonante, pero lo que se activó es algo mucho más profundo: miedos relacionados con seguridad, control, pertenencia y abandono. Si bien es comprensible que una persona se angustie o se sienta herida ante estos temas, la forma en que tu pareja reaccionó no es una manera sana de tramitar un conflicto, y menos aún en un momento tan delicado como la antesala del matrimonio.
Es importante subrayar que tú no actuaste desde la imposición ni desde la deshonestidad. Explicaste previamente los escenarios, señalaste la necesidad de conversar juntos, dejaste claro que lo enviado era preliminar y, aun así, ella interpretó tus actos como una decisión definitiva, desestimando tus explicaciones y atribuyéndote intenciones que tú no expresaste. Cuando una persona no puede escuchar al otro y redefine su motivación desde sus propias heridas, el diálogo se vuelve imposible, porque ya no se discute el hecho concreto, sino una narrativa interna que se impone sobre la realidad.
Lo que resulta especialmente delicado es que, frente a tu intento de hablar en calma y proponer terapia como un espacio de cuidado para ambos, su respuesta haya sido defensiva y autoacusatoria, colocándose en un lugar de víctima (“yo soy la que está mal”), cuando tú no estabas atacando ni señalando culpables. Esto sugiere una dificultad para tolerar el conflicto, asumir responsabilidad emocional y sostener conversaciones complejas sin romper el vínculo como forma de regular su angustia. Las amenazas de separación, el retiro abrupto, la cancelación de compromisos y el rechazo al diálogo no resuelven el conflicto: lo escalan y dejan a la relación en un lugar de inseguridad.
Desde tu lugar, no es saludable seguir intentando convencer, explicar o reparar mientras ella se encuentra en ese nivel de desborde emocional. Ahí no hay escucha posible. Lo que sí puedes hacer es poner un límite claro y sereno: no se trata de ganar una discusión, sino de cuidar tu integridad emocional y evaluar si este vínculo puede ofrecer las bases mínimas de respeto, comunicación y corresponsabilidad que un matrimonio requiere. La negativa reiterada a la terapia de pareja también es una información relevante, porque construir un proyecto en común implica disposición a revisarse y a trabajar en las dificultades, no a negarlas o personalizarlas como ataques.
Más allá de lo que ocurra con los trámites, esta situación abre una pregunta central que conviene no evadir: ¿es posible construir una vida en común con alguien que, ante el conflicto, intimida, se retira, distorsiona lo dicho y no está dispuesto a trabajar la comunicación? Esa pregunta no necesita una respuesta inmediata, pero sí merece ser pensada con seriedad, idealmente con acompañamiento terapéutico para ti, donde puedas aclarar qué estás dispuesto a tolerar y qué no en una relación que aspira a formalizarse.
Es importante subrayar que tú no actuaste desde la imposición ni desde la deshonestidad. Explicaste previamente los escenarios, señalaste la necesidad de conversar juntos, dejaste claro que lo enviado era preliminar y, aun así, ella interpretó tus actos como una decisión definitiva, desestimando tus explicaciones y atribuyéndote intenciones que tú no expresaste. Cuando una persona no puede escuchar al otro y redefine su motivación desde sus propias heridas, el diálogo se vuelve imposible, porque ya no se discute el hecho concreto, sino una narrativa interna que se impone sobre la realidad.
Lo que resulta especialmente delicado es que, frente a tu intento de hablar en calma y proponer terapia como un espacio de cuidado para ambos, su respuesta haya sido defensiva y autoacusatoria, colocándose en un lugar de víctima (“yo soy la que está mal”), cuando tú no estabas atacando ni señalando culpables. Esto sugiere una dificultad para tolerar el conflicto, asumir responsabilidad emocional y sostener conversaciones complejas sin romper el vínculo como forma de regular su angustia. Las amenazas de separación, el retiro abrupto, la cancelación de compromisos y el rechazo al diálogo no resuelven el conflicto: lo escalan y dejan a la relación en un lugar de inseguridad.
Desde tu lugar, no es saludable seguir intentando convencer, explicar o reparar mientras ella se encuentra en ese nivel de desborde emocional. Ahí no hay escucha posible. Lo que sí puedes hacer es poner un límite claro y sereno: no se trata de ganar una discusión, sino de cuidar tu integridad emocional y evaluar si este vínculo puede ofrecer las bases mínimas de respeto, comunicación y corresponsabilidad que un matrimonio requiere. La negativa reiterada a la terapia de pareja también es una información relevante, porque construir un proyecto en común implica disposición a revisarse y a trabajar en las dificultades, no a negarlas o personalizarlas como ataques.
Más allá de lo que ocurra con los trámites, esta situación abre una pregunta central que conviene no evadir: ¿es posible construir una vida en común con alguien que, ante el conflicto, intimida, se retira, distorsiona lo dicho y no está dispuesto a trabajar la comunicación? Esa pregunta no necesita una respuesta inmediata, pero sí merece ser pensada con seriedad, idealmente con acompañamiento terapéutico para ti, donde puedas aclarar qué estás dispuesto a tolerar y qué no en una relación que aspira a formalizarse.
Lo más sensato, es acudir a una terapia de pareja. En algunos casos, las personas, o uno de ellos , está teniendo ansiedades intensas por el futuro cambio de estado civil.
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