Artículos escritos por Dr. Agustín Dorantes Argandar - Neurocirujano Magdalena Contreras

Microcirugía de clivus

Los cordomas de clivus son tumores de lento crecimiento y localmente agresivos que surgen a partir de los remanentes embrionarios de la notocorda. Ocurren en la región esfeno-occipital (clivus) de la base del cráneo (40%). La mayoría involucra a la región de la silla turca, el clivus y la nasofaringe. Los síntomas más frecuentes son dolor de cabeza, visión doble, disminución de la visión y adormecimiento de la cara. Por medio de resonancia magnética de encéfalo se observa una lesión tumoral en la region esfeno-occipital (clivus). El tratamiento es la resección quirúrgica de la mayor cantidad de tumor posible por medio de neuroendoscopía transnasal seguido de radioterapia al tumor residual.

Craneofaringioma

Son tumores que se originan de la bolsa de Rathke en la base del cráneo. En México se diagnostican alrededor de 200 casos nuevos por año. Se presentan en niños de 5 a 14 años y en adultos de 50 a 75 años. Se localizan alrededor del tallo de la hipófisis adyacentes al quiasma óptico y dentro de la silla turca o dentro del tercer ventrículo cerebral. Son tumores benignos de lento crecimiento. Los síntomas más frecuentes son deficiencia hormonal, disminución del campo visual y cefalea. Su mejor tratamiento es la resección quirúrgica de la mayor cantidad de tumor posible seguido de radioterapia al tumor residual. La mayoría de estos tumores se pueden tratar por medio de neurocirugía endoscópica.

Neurorradiocirugía con esterotáxia

La radioneurocirugía implica la administración de una dosis alta de radiación a un objetivo relativamente pequeño y precisamente definido. Esto se logra utilizando multiples rayos finos y delgados de radiación no paralelos que convergen en un punto. La dosis completa de radiación se limita exclusivamente a el area especifica donde todos los rayos finos convergen, mientras que las areas por donde pasan cada uno de los rayos por separado reciben dosis de radiación muy pequeñas que no les causan daño alguno. Así podemos tratar adenomas de hipófisis, meningiomas, schwannomas, malformaciones arteriovenosas y metastasis cerebrales de una manera no invasiva, sin dolor, sin heridas y sin anestesia.

Microcirugía región paraselar

La cirugía transesfenoidal extendida es el método de elección para tratar las enfermedades que afectan a la región paraselar. En la actualidad la manera más segura y efectiva para realizar una cirugía transesfenoidal extendida es por medio de la neurocirugía endoscópica. Esto nos permite tratar diferentes tumores de la base del cráneo como son los macroadenomas de hipófisis, meningiomas, craniofaringiomas, cordomas y cavernomas a través de la nariz y sin la necesidad de tocar el tejido cerebral sano, ni de hacer heridas visibles en la cabeza.
La microneurocirugía endoscópica ofrece los mejores resultados para tratar las enfermedades de la base del cráneo sin causar daño cerebral secundario.

Microcirugía de la hipófisis y región selar

La cirugía transesfenoidal convencional es el tratamiento de elección para la mayoría de los tumores de la glándula hipófisis. Esta cirugía implica pasar a través del seno esfenoidal (seno paranasal en el centro de la base del cráneo) para accesar a diferentes partes de la base del cerebro. Actualmente la neurocirugía endoscópica es el método más efectivo y preciso para realizar una cirugía de hipófisis. Por medio de una cámara endoscópica delgada (4mm), instrumentos quirúrgicos muy finos (1 a 2mm) y un sistema de neuro-navegación en tiempo real, podemos a través de las aperturas de las fosas nasales extraer de manera segura y completa alrededor del 95% de todos los tumores de la hipófisis.

Cirugía de los quistes y de los tumores complejos

Durante los últimos años, la neurocirugía ha tenido enormes avances, permitiendo ahora que la mayoría de las enfermedades se resuelvan de una manera mas segura, mas efectiva y con un mínimo daño a los tejidos sanos. A partir de esta idea nace la Neurocirugía de mínima invasión.
Este concepto significa aprovechar al máximo los caminos naturales del cuerpo humano y la tecnología médica mas avanzada como la microcirugía, la neuroendoscopía, la neuronavegación, la estereotaxia y la radiocirugía para tratar a la gran mayoría de las enfermedades del sistema nervioso central e incluso a aquellas antes consideradas demasiado complejas e inoperables con la mayor efectividad y seguridad posible.

Resección endoscópica de tumores y otras lesiones

La endo-neurocirugía o neurocirugía endoscópica utiliza orificios naturales (nariz, boca, oídos) y orificios pequeños junto con un neuroendoscopio (tubo pequeño y delgado de 1.9 a 4mm de diametro, rígido o flexible, con fuente de luz y cámara diminuta), para tratar una gran variedad de padecimientos neurológicos.
Los neuroendoscopios sirven como pequeños microscopios con un gran poder de magnificación y se utilizan a través de pequeños orificios para navegar alrededor de estructuras neurales y vasculares criticas sin hacerles daño.
Esto resulta en cirugías mas rápidas y mas sencillas, con menor frecuencia de complicaciones postoperatorias, una recuperación mas rápida y menos dolor.

Microcirugía de base craneal

La base del cráneo es la porción inferior del cráneo sobre la cual se asienta el cerebro y a través de la cual salen y entran diferentes estructuras como los nervios craneales, las arterias cerebrales e incluso la médula espinal. La microcirugía de base de cráneo se especializa en accesar la porción basal del cerebro, navegar entre las estructuras vasculares y nerviosas que transmiten nuestra información e irrigación sanguínea al cerebro y resolver las enfermedades específicas en cuestión con la mayor precisión y efectividad posible. Estas cirugías pueden realizarse a través de orificios naturales como lo son la nariz, la boca y los oídos, evitando así posibles secuelas neurológicas.

Cirugía de reparación de tumores cerebrales

Los meningiomas corresponden al 33% de todos los tumores primarios del sistema nervioso central.
Tienen una incidencia de 7.6 casos por cada 100,000 habitantes. Nacen de las células aracnoideas de las leptomeninges. Se clasifican como Grado I (benignos), Grado II (atípicos) y Grado III (malignos). Del 80 al 90% son Grado I, del 5 al 15% son grado II y del 1 al 3% son Grado III. Algunos síntomas frecuentes son crisis convulsivas, alteraciones visuales, cambios en la personalidad y estado mental, debilidad muscular y dolor de cabeza.
Su tratamiento requiere de un delicado balance entre el tratamiento definitivo del tumor y el evitar ocasionar un daño neurológico por dicho tratamiento.

Tumor de la médula espinal

Corresponden del 2% al 5% de todos los tumores primarios del sistema nervioso central.
Pueden ser primarios o metastásicos. Ocasionan síntomas según las estructuras neurales que afectan.
Los síntomas más frecuentes son dolor en el sitio del tumor durante la noche, alteraciones en la sensibilidad y disminución de la fuerza muscular en las extremidades.
Si se sospecha un tumor espinal es recomendable realizar una resonancia magnética con contraste de la zona afectada de la columna vertebral.
Los tumores espinales se tratan por medio de microcirugía, radioterapia, quimioterapia o una combinación de estos.
Una gran proporción de estos tumores son curables si reciben el tratamiento adecuado.

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